El ratoncito protagonista de Blanco como nieve, un álbum con poemas de Mar Benegas e imágenes de Andrea Antinori, empieza cantando y anunciando su modo de actuar: «Soy un ratón blanco / blanco como nieve. / Solamente salgo / al ver que no llueve». Pero sale con su guitarra, se pierde y no puede volver, por lo que va entrando en en distintas casas —del Viento, el Fuego, el Agua…—, donde le proponen acertijos para dejarle ir. Y así, el héroe, físicamente tan parecido a Frederick, o a cualquiera de los ratones de Leo Lionni, acaba realizando un viaje lleno de grandes descubrimientos que termina con un feliz regreso. Las ilustraciones, alegres y coloristas, se apoyan en el blanco del papel para resaltar lo característico del personaje, y cumplen con discreción y eficacia su papel de acompañar las amables cancioncillas en verso y las sugerentes adivinanzas con las que avanza la historia. En esta noticia del álbum se pueden ver algunas de sus páginas.
Mar Benegas. Blanco como nieve (2018). Barcelona: A buen paso, 2018; 49 pp.; ilust. de Andrea Antinori; ISBN: 978-84-947446-2-4. [Vista del álbum en amazon.es]
El pequeño protagonista de El lector, álbum de Lauren Castillo y Amy Hest, es un niño que, acompañado por su perro, sube a un pequeño montículo nevado, arrastrando un trineo en el que lleva un misterioso maletín de color marrón. Se hace notar que subir es un trabajo duro y la gran alegría que siente cuando alcanza la cima, que comparte jugando con su perro. Y entonces se acomodan los dos y el chico abre el maletín.
Álbum de argumento sencillo, tanto de descubrimiento del mundo como de amistad entre niño y perro. El relato indica que las grandes satisfacciones a veces requieren una preparación costosa y se acaba centrando en lo que anuncia el título: en lo sabrosos que son los momentos de lectura compartida. Son evocadoras las ilustraciones, con figuras contundentes de contornos gruesos, y la narración de algunos pensamientos que el chico podría tener: por ejemplo, se indica que las marcas que va dejando su trineo son «impecablemente rectas. Son hermosas».
Lauren Castillo. El lector (The Reader, 2012). Texto de Amy Hest. Barcelona: Picarona, 2018; 40 pp.; trad. de Raquel Mosquera; ISBN: 978-84-9145-134-1. [Vista del álbum en amazon.es]
He incluido, en la información sobre El conde Lucanor, de don Juan Manuel, los datos de una versión adaptada que he leído últimamente y que cuenta con unas buenas ilustraciones de Victor G. Ambrus.
Coincidió que, justo antes de leer el Breviario de saberes inútiles, de Simon Leys, había leído Juan Sebastián Elcano. La mayor travesía de la historia, de José Luis Olaizola. Y Leys comenta, en uno de sus textos, un libro monumental de mil páginas editado en Francia por Xavier de Castro, Jocelyne Hamon y Luis Filipe Thomaz, titulado Le voyage de Magellan. Explica bien el viaje que hicieron Magallanes y Elcano y aclara, para comenzar, que se sabía ya que la tierra era redonda y que su gran descubrimiento fue su circunnavegabilidad, el hecho de que todos los océanos se comunicaban; pero que este no fue el propósito de la expedición pues lo que ellos deseaban era encontrar una ruta alternativa hacia Oriente, un atajo hacia la fuente de la prosperidad de Portugal, y que en... Leer más
Comunicación efímera: De la cultura de la huella a la cultura del impacto, de Montse Doval, ha sido una provechosa lectura de verano. En este artículo la misma autora resume bien el libro. En él desarrolla y aplica ideas de Marshall McLuhan a nuestra situación concreta actual, como la del arte como antiambiente, o la de que somos como corchos en un mar tempestuoso, o la de que nuestro sistema educativo no va en la línea de recuperar la «ecología de la atención», sino en la de la parcelación y, por tanto, no es capaz de dar los contextos adecuados para entender las cosas. La autora señala que «la atención es el campo de batalla del siglo XXI y hay que parapetarse para que nuestra atención no sea invadida por los reclamos más sofisticados de la historia. No hay atajos: el... Leer más
La niña invisible, de Puño, es una chica llamada Trog que vive en tiempos prehistóricos y desafía las tradiciones de su tribu acerca de que solo los chicos pueden emprender el Viaje —el momento en que se les deja salir solos en busca de una presa—. Ella, con el apoyo de su familia, del sabio hechicero Groo, y de las mujeres de la tribu, se sale con la suya y acabará descubriendo muchas cosas. Relato bien contado con situaciones y toques excelentes, como el descubrimiento que hace Trog de la cámara oscura para poder pintar animales —aunque la historia no es cómica en esa dirección como, por ejemplo, lo son las de Derek Sampson—, y como la broma del narrador cuando nos dice que «la tribu entera dormía como si fuera domingo (aunque todavía no los habían inventado)».... Leer más
Se podría hacer una lista de los álbumes sobre las cosas que pueden pasar en un parque, como Voces en el parque o La merienda en el parque... A ellos habrá que sumar Payasa en el parque, de Cristina Pérez Navarro y Marisa López Soria, que trata de una niña que, cuando va al parque, mira en torno suyo —una pareja que se abraza, una pata que parece regañar a un patito, un niño y un perro, una hormiga…—, y eso le sirve para hilar reflexiones, «al solecico». La niña se pone, al poco de comenzar, una nariz roja de Payasa pues «le gustaba hacer monerías». Se indica, no se dice por qué, que a Payasa le han dicho que es diferente y ella, después de sus experiencias en el parque, termina contenta, «sin acabar de descifrar el misterio» de que todos somos «criaturas únicas... Leer más
Igual que otros álbumes de Gilles Bachelet, Un cuento que... se dirige más bien al adulto (a ciertos adultos en particular) que al niño, por más que pueda considerarse un relato para compartir con los pequeños en el momento de irse a dormir. Lo que vemos al pasar las hojas es, en cada página izquierda, que una mamá o un papá leen un cuento a su bebé que, a su vez, tiene su peluche; y, en la página derecha, una ilustración sobre qué tipo de cuento están leyendo: un cuento que protege, un cuento que brilla... Pero tanto los progenitores como sus hijos son de distinto tipo: osos panda, morsas, cigüeñas..., pero también extraterrestres, excavadoras…, y finalmente un padre y un bebé humanos, hasta doce. Todas las escenas se parecen entre sí y todas están excelentemente... Leer más
He puesto datos de ediciones más recientes de Antes cuando Venecia no existía, Puck de la colina de Pook, y los dos volúmenes de los Cuentos de... Leer más
Con prólogo de Andrés Trapiello, nueva edición de La catedral y el niño, la mejor novela del escritor orensano Eduardo Blanco Amor, que vivió emigrado en Argentina durante décadas y volvió a morir a su tierra en los años setenta del pasado siglo. Es, sobre todo, una novela de estampas, con magníficas descripciones de lugares y ambientes, que también tiene rasgos de novela de formación. Su lenguaje se caracteriza por un barroquismo gallego propio: Blanco Amor emplea un vocabulario rico y preciso, con algunas expresiones singulares y palabras gallegas castellanizadas, que articula en largos párrafos sonoros y zigzagueantes. Casi toda la novela tiene lugar, a principios del siglo XX, en Auria, «un “pueblo levítico”, como decían los progresistas locales, sin saber... Leer más
Hay ilustradores que hacen un buen trabajo: ponen imágenes a relatos (o a ideas o a textos), suyos o de otros, y los libros resultantes son eficaces en el presente (porque hay quien los coloca en cauces que los llevan hacia un público apropiado) pero es evidente que no durarán en el tiempo. Hay, sin embargo, ilustradores que convierten cada uno de sus trabajos en algo memorable: sus imágenes permanecerán siempre. Roberto Innocenti no sólo pertenece a esta última clase de ilustradores sino que, además, consigue que haya que destacar entre los mejores cada uno de sus libros, como Mi barco. En él se cuenta la historia de los cincuenta años de vida de un barco mercante, desde su construcción y su primer viaje a principios de los años 30, pasando por la etapa en la que fue... Leer más
El garaje de Gus, de Leo Timmers, es un álbum bien construido, con un argumento simpático, y muchas pequeñas bromas visuales a las que atender. Gus es un cerdo que tiene un taller mecánico. El álbum empieza cuando comienza su trabajo por la mañana y, a partir de ahí, cada dos dobles páginas suceden episodios parecidos: en una llega un cliente agobiado porque su vehículo tiene algún problema, y en la otra se marcha satisfecho con los arreglos que le ha hecho Gus. El primero es un rinoceronte, el segundo una jirafa, y luego llegan una morsa, una lora (o así), etc. Debajo de las imágenes, en cada página, hay una frase, y riman las dos de la doble página: «Hoy promete ser un día estupendo / Gus se pone a trabajar contento» es el primer pareado. Y, cuando cada cliente le... Leer más
Hay ilustradoras cuyos dibujos sobre niños en movimiento son magistrales, como por ejemplo Jan Ormerod, Shirley Hughes o Helen Oxenbury, que recuerde ahora. En la misma liga juega también Taeeun Yoo, como se puede comprobar en ¡Eres un león! Posturas de yoga para niños. Es un album que algunos presentan como «yoga para prelectores» y otros plantean como una forma útil para estimular habilidades motoras de los más pequeños. Para mí, y creo que para la mayoría, el atractivo del álbum es, por un lado, la gracia sensacional que tienen los dibujos de los niños ensayando posturas de león, de mariposa, de perro, de serpiente, de rana, de gato, de montaña; y, por otro, la misma sencillez del enfoque (sin necesidad de pensar para nada en el yoga) a la hora de ayudar a los... Leer más
El arpa de Davita es una novela valiosa, como esperaba de Chaim Potok, pero menos conseguida que las otras tres que conocía y comento en su lugar. Parcialmente, porque la narración podría ser algo más tensa: se dan demasiados pormenores de algunas cosas, serían prescindibles o se podría dar menos relevancia a unos elementos y relatos poéticos que se incluyen en la historia, con sorprendente frecuencia los personajes cortan sus conversaciones y se retiran de escena con un «estoy muy cansado». Nueva York, finales de los años treinta. La narradora y protagonista es una niña llamada Ilana Davita, que es hija de dos convencidos comunistas: su padre es un periodista norteamericano y su madre es una intelectual judía de origen polaco. Davita presencia y oye conversaciones entre... Leer más
Pensaba, equivocadamente, que había puesto aquí Narradores de la noche, una recopilación de relatos con aires orientales que Rafik Schami publicó hace años y que es... Leer más
Awoki y los piratas en playa Escondida, de Raquel Míguez, es un relato semejante a los clásicos del pasado sobre chicos en vacaciones a los que les ocurre algo extraordinario, y parecido en su ambiente, y en el giro que da el argumento de lo realista hacia lo fantasioso, a otra obra de la autora, El verano que desaparecieron los Trogloditas. Su protagonista y narrador es un chico que, después del fallecimiento de su madre, pasa un verano en casa de su abuela Vilma, en un pueblo costero. Hace amistad con un vecino nuevo de su edad, Awoki, que le dice que es neozelandés y que pronto le demostrará que tiene grandes recursos. Ambos observan algunos movimientos en la costa que les extrañan y acaban descubriendo los manejos ilegales de la propietaria de una tienda de animales del... Leer más
Aunque buena parte de sus golpes de humor serán más apreciados por los más mayores —se podrían comparar con los de los relatos de El pequeño Nicolás—, son cómics excelentes para pequeños los de Ariol: un burrito como tú y como yo y Ariol: el Caballero Caballo, ilustrados por Marc Boutavant con guión de Emmanuel Guibert. El primero contiene doce relatos y el segundo trece. El protagonista es un burrito llamado Ariol y los demás personajes son sus compañeros de clase, cada uno un animal humanizado distinto. Algunos episodios tienen que ver con la fascinación de Ariol y sus amigos con Caballero Caballo, un superhéroe. Otros, con algunas «películas» imaginativas que Ariol se monta. Los hay relacionados con su vida colegial, con los comentarios que hacen Ariol y sus... Leer más
Paso a paso, de Leo Lionni, trata de una pequeña oruga que se va librando de ser comida por un petirrojo, un flamenco, un tucán, una garza, un faisán y un colibrí, haciéndoles notar que puede serles de utilidad pues sabe medir cosas, como la cola, el cuello, el pico, las patas… Hasta que un ruiseñor le pide que mida su canto y entonces la oruga tiene una idea. Relato que, a la vez que da conocimientos al lector pequeño —nombres y figuras de aves, el concepto de «medida»—, lo atrapa con un personaje pillo que sabe salir airoso de las situaciones difíciles. Y no es necesario insistir en la calidad de las ilustraciones a base de collages características de Lionni, un autor cuyos álbumes fueron, son y seguirán siendo modélicos. Leo Lionni. Paso a paso (Inch by Inch,... Leer más
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