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bienvenidosalafiesta: cuaderno de notas y diccionario de autores y obras de literatura infantil y juvenil    
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DeGraffTrazado2.jpg
jueves, 19 de enero de 2017

Uno de los mayores expertos en cómics y libros ilustrados dijo, recientemente, que Trazado, Un atlas literario, de Andrew DeGraff y Daniel Harmon, era el libro ilustrado del año 2016 y, si me guío por lo que yo conozco, firmo la misma opinión. Es, además, una buena ejemplificación de lo dicho ayer y anteayer: los buenos lectores se forman a partir de los libros sancionados como mejores por la historia, en los grandes libros del pasado encontramos la inspiración y esas palabras nuevas que necesitamos para los mejores libros del presente.

Andrew DeGraff, un conocido ilustrador que trabajó elaborando mapas para La guerra de las galaxias, Indiana Jones y El Señor de los anillos, ha preparado mapas basados en 19 obras literarias que no se habían cartografiado antes. En una introducción explica su concepción inicial, su forma de trabajar con el editor y autor de algunos textos Daniel Harmon, y los límites que al final tiene su trabajo. Cada obra tiene una presentación breve y, a continuación, se despliegan mapas de distinto tipo: a veces recorren todo el libro (escenarios sucesivos de Hamlet; uno por cada capítulo de Canción de Navidad); a veces se centran en algún o algunos aspectos (recorridos de los conejos en La colina de Watership; detalles del ballenero y de la ballena en Moby Dick; la huida en balsa de Huck Finn por el río...). A diferencia de los anteriores, algunos libros van con un solo mapa relativamente simple, como los que corresponden a Orgullo y prejuicio, a La vuelta al mundo en ochenta días, o a Un hombre bueno es difícil de encontrar (de Flannery O'Connor).

Lógicamente, el libro lo apreciará más quien conozca ya las obras de las que habla el autor (entre las que también están, por ejemplo, la Odisea, un cuento de Borges, uno de Kafka, Una arruga en el tiempo...). En algunos casos servirá para ir a buscar la obra original, en otros para releerla o releer algunos tramos, y en todos para admirar el talento y el enorme trabajo que los autores han desplegado en cada caso. Hay quien ha dicho que algunos mapas tienen una tonalidad oscura, que algunos requerirían unas dimensiones mayores para poder apreciar los detalles, que hay diferencias notables entre el tratamiento de unas y otras obras, y más cosas. Pero, como suele ocurrir con una obra de esta clase, este tipo de reproches y observaciones sobre aspectos tan pequeños son nimios —e incluso a veces parecen mezquinos— comparados con la magnitud del trabajo, que ojalá tenga continuación en otros libros semejantes.

Andrew DeGraff. Trazado. Un Atlas literario (Plotter. A Literary Atlas, 2015). Textos de Daniel Harmon. Madrid: Impedimenta, 2016; 127 pp.; col. El chico amarillo; trad. de Arnoldo Langner; ISBN: 978-8416542-51-2. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 18 de enero de 2017

Los comentarios de ayer se aplican, más todavía, a otra buena noticia editorial del año pasado: la primera edición en castellano de Más allá del Viento del Norte, de George MacDonald, uno de los libros fundacionales de la Literatura infantil como tal —entre otras cosas porque tiene uno de los personajes infantiles más conmovedores de la historia—, y, sin duda ninguna, uno de los libros más poderosos a la hora de tratar sobre la muerte de los niños.

Digan lo que digan muchos supuestos expertos, digan lo que digan esos artículos en la prensa sobre los preocupados que todos estamos al ver qué poco se lee…, los buenos lectores se construyen siempre llegando a libros antiguos o extraordinarios como este, a los libros sancionados como mejores por muchas generaciones de lectores. Me alegra poder desmentir, con notas como esta o como la de ayer, aunque sólo sea por unas semanas o unos días, lo que otras veces he dicho de que la mejor literatura nunca hay que buscarla en los escaparates,  donde hay luz.

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martes, 17 de enero de 2017

No son pocos los comentarios desacertados que se leen y oyen acerca de los libros infantiles antiguos. A mí me gusta recordar que los relatos de ficción tienen, como finalidad básica, ayudarnos a comprendernos mejor y a comprender mejor a los demás, y que muchos libros antiguos —en especial esos que han durado tantas generaciones y han sido leídos con gusto en tantas sociedades distintas— nos enseñan a entender las vidas y aspiraciones de personas de otro tiempo. Por eso es necesario proponer esos libros, una y otra vez, a los lectores niños y jóvenes y hacerles notar que a todos nos conviene saber escucharles con sus propias voces, que tal vez sean más lentas que las nuestras, sí, pero que con tanta frecuencia están mucho mejor articuladas.

Viene lo anterior a cuento de que, entre las buenas noticias editoriales del año pasado, una fue la nueva edición de Heidi, de Joanna Spyri, con buena traducción y excelentes ilustraciones. Es un libro que vale la pena conocer y dar a conocer pensando, una vez más, en este gran comentario de Natalia Ginzburg: que algunos libros antiguos hablan de sentimientos que «habían existido o existían a un paso de distancia», que «las palabras para expresarlos, verdaderas y falsas, existían»; que a muchos «hoy en día la honestidad, el honor, el sacrificio» nos parecen extraños a nuestro mundo pero que deberíamos «encontrar palabras nuevas y verdaderas para las cosas que amamos». Un posible comienzo para lograrlo es leer y ayudar a leer libros como este.

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McKeeRollo.jpg
lunes, 16 de enero de 2017

El Rey Rollo es un personaje creado en 1979 por David McKee que luego protagonizó una serie de dibujos animados. El protagonista tiene atuendo de rey medieval pero es, en su comportamiento, un niño; le acompañan el Mago, que viene a ser su padre; la Cocinera, que viene a ser su madre; el espabilado gato Hamlet, y sus amigos, el rey Fermín y la reina Carlota. Los Minilibros Rey Rollo son seis relatos amables que cuentan pequeños incidentes de vida familiar o vecinal. Están compuestos del modo más clásico: con una ilustración recuadrada en cada página que lleva unas pocas líneas de texto debajo. Se pueden poner como ejemplo, una vez más, de que hay un talento particular, que no todos poseen, para componer relatos para los más pequeños, que nada tiene que ver con la sofisticación gráfica o narrativa y mucho con saber sacar partido a las cosas más sencillas. El formato de minilibros en un estuche le da un encanto propio, que algunos valorarán por el tamaño adaptado a dedos pequeñitos..., pero una dificultad añadida para la lectura por el tamaño de la letra, que a otros les desanimará.

David McKee. Minilibros Rey Rollo. Son seis: Rey Rollo y el pan, Rey Rollo y el rey Fermín, Rey Rollo y los zapatos nuevos, Rey Rollo y la búsqueda, Rey Rollo y los platos, Rey Rollo y el baño. Barcelona: Ekaré, 2016, 2ª ed.; 26 pp. cada uno; trad. de Clarisa de la Rosa; ISBN: 978-84-944988-6-2. [Vista del libro en amazon.es]

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BrodskyDelDolor.jpg
domingo, 15 de enero de 2017

Hace tiempo leí aquí el discurso que Joseph Brodsky pronunció, en diciembre de 1988, en la ceremonia de graduación de la Universidad de Michigan, Ann Arbor. Lo he leído ahora, en castellano, en una colección de ensayos variados titulada Del dolor y la razón. Al principio de su discurso Brodsky se pregunta si podría transmitirles a sus oyentes «algo de la vida que pudiera serles útil o valioso», y, aunque afirma que existe «un muro invisible entre las generaciones, un telón irónico, por así decirlo, un velo transparente que casi impide el el paso de cualquier experiencia», y que, «como máximo, deja pasar la punta de algún consejo», se arriesga a proponerles algunas ideas y orientaciones. Elijo aquí unos párrafos, normalmente los que encabezan cada una de sus propuestas y, a veces, alguno más, y advierto que vale la pena leer el texto completo.

Estos consejos da Brodsky a sus jóvenes oyentes:

1. Ahora, y en el futuro, os compensará el esfuerzo de ser precisos con el lenguaje. Ciudad vuestro vocabulario como si se tratase de vuestra cuenta corriente. Dedicadle todo tipo de atenciones e intentad engrosarlo.

2. Ahora, y en el futuro, intentad ser amables con vuestros padres. (…) Si tenéis que rebelaros, rebelaos contra quienes no son tan vulnerables. Los padres constituyen una diana demasiado cercana (al igual que los hermanos, las hermanas, las esposas y los maridos): es imposible errar el tiro.

3. Intentad no conceder demasiada importancia a los políticos; no tanto por su estupidez o su deshonestidad, sin duda muy frecuentes, como por las dimensiones de su trabajo, excesivas incluso para los mejores de ellos, sean cuales sean el partido, la doctrina o el sistema político —o proyecto de tal— que consideremos. Como máximo pueden reducir algún mal social, no erradicarlo.

4. Procurad no sobresalir, procurad ser modestos. Somos muchos, y muy pronto vamos a ser muchos más. Por lo tanto, quien sube al escenario y se coloca bajo el foco lo hace a costa de los que no pueden. Que no nos quepa más remedio que pisarnos unos a otros no justifica que os subáis a los hombros de los otros. (…) Os aconsejaría también bajar el tono de vuestras voces, pero me temo que pensaríais que estoy yendo demasiado lejos. No olvidéis, sin embargo, que siempre hay alguien cerca de vosotros (…).

5. Intentad por todos los medios no caer en el victimismo. La parte del cuerpo más peligrosa es el dedo índice, siempre ansioso de señalar culpables. Un dedo que señala es el símbolo de la víctima, opuesto al signo de victoria y equivalente al de derrota. Por abominable que sea vuestra situación, procurad no echar las culpas a nada ni a nadie: la historia, el poder, los superiores, la raza, los padres, la fase lunar, la infancia, la etapa anal, etcétera. Las posibilidades son infinitas y tediosas, y su infinitud y su tedio justifican de sobra que nuestra inteligencia las rechace.

6. El mundo en el que estáis a punto de integraros no goza de buena reputación. (…) No es un lugar agradable, como muy pronto descubriréis, y albergo serias dudas de que cuando lo abandonéis haya mejorado un poco. Pero es el único mundo disponible: no existe alternativa, y aunque existiera, no tenemos garantías de que fuera mucho mejor. (…) Procurad no dar demasiada importancia a los que intenten hacer desdichada vuestra vida. (…) Sobre todo, intentad no contar historias sobre lo mucho que os maltrataron. (…) Cambiad de canal: no podéis dejar fuera de circulación a una cadena, pero sí contribuir al descenso de sus índices de audiencia. Esta solución probablemente no satisfará a los ángeles, pero la intención es dañar a los demonios, y por el momento eso es lo que importa.

Joseph Brodsky. Del dolor y la razón (From Pain and the Reason). Madrid: Siruela, 2015; 388 pp.; col. El Ojo del Tiempo; trad. de Antoni Martí García; ISBN: 978-8416280520. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 14 de enero de 2017

Tres textos de Borges acerca del trabajo literario.

Tomo uno de Con Borges. El autor hace un comentario revelador acerca de cuánto trabajo había detrás de su capacidad para la broma y el comentario ingenioso: «Observo cómo se prepara para una charla que debe dar en el Instituto Italiano de Cultura. La ha memorizado frase por frase, y repetido párrafo por párrafo, hasta que cada vacilación, cada aparente busca de la palabra correcta se haya asentado sonoramente en su cerebro. “Mis discursos públicos son como la venganza de un tímido”, dice riendo».

El otro está en El aprendizaje del escritor. Allí le preguntan cuánto tiempo elabora un poema en su cabeza antes de comenzar a dictarlo. Y Borges responde: «Naturalmente, hago borradores mentales que voy probando. Yo leí en Something of Myself (Algo de mí mismo) de Kipling que él probaba cada línea y que solo cuando las había purificado de errores, las escribía. Yo hago lo mismo. Mis primeros borradores los hago siempre caminando por la calle, como ya he dicho antes. Cuando me doy cuenta de que estoy por olvidarlo, dicto lo que tenga. Si no lo hago, me veo obstaculizado por el hecho de tener que retenerlo en la memoria. Luego continúo, puliendo y repuliendo».

Más en general, en ese mismo libro dice lo siguiente: «El oficio del poeta, el oficio del escritor, es un oficio raro. Chesterton dijo: «only one thing is needful, everything» (solo una cosa es necesaria, todo). Ese todo para un escritor es más que una palabra genérica; ese todo para un escritor es literal. Representa lo capital, lo esencial, representa las experiencias humanas».

Alberto Manguel. Con Borges (2004). Madrid: Alianza, 2004; 112 pp.; col. Alianza Literaria; ISBN: 978-8420643410. [Vista del libro en amazon.es]
Jorge Luis Borges. El aprendizaje del escritor (1971-2015). Barcelona: Debolsillo, 2015; 176 pp.; col. Contemporánea; edición de Thomas di Giovanni, Daniel Halpern y Frank MacShane; trad. de Julián E. Ezquerra; ISBN: 978-8490625569. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 13 de enero de 2017

Abro voces en el diccionario a Honoré de Balzac y a Wilkie Collins.

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jueves, 12 de enero de 2017

Abro voces en el diccionario a Jeanne Willis y Alice Melvin.

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miércoles, 11 de enero de 2017

Abro voces en el diccionario a Sean Taylor y Emily Hughes.

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martes, 10 de enero de 2017

Abro voces en el diccionario a Elisenda Roca y a Fernando Pérez Hernando.

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lunes, 9 de enero de 2017

Abro voces en el diccionario a Francesco Pittau y Bernadette Gervais.

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domingo, 8 de enero de 2017

En La expansión del cristianismo, Rodney Stark habla de cómo las ideas cristianas de que Dios ama a quienes lo aman eran extrañas y revolucionarias para las creencias paganas; indica que más extraña todavía lo era «la noción de que, debido a que Dios ama a la humanidad, los cristianos no pueden agradar a Dios a menos que se amen los unos a los otros», y la de que, «como Dios demuestra su amor por medio del sacrificio, los humanos deben demostrar su amor mediante el sacrificio a favor del prójimo».

Apunta también que, «como respuesta al caos, la miseria, el miedo y la brutalidad de la vida en el mundo de las ciudades grecorromanas», el cristianismo «ofreció tanto caridad como esperanza» y, con ellas, «una nueva base para la solidaridad social» pues, «en núcleos urbanos enfrentados a epidemias, incendios y terremotos, el cristiano ofreció atenciones y cuidados efectivos». Recuerda que, si Platón hablaba de arrojar a los mendigos fuera de las fronteras, el cristianismo enseñó que la misericordia era una de las virtudes esenciales.

Señala que muchos historiadores de hoy, reacios a tratar cómo las doctrinas pudieron haber moldeado los factores sociales, sienten como reacciones alérgicas cuando se les presentan argumentos que atribuyen la expansión del cristianismo a una teología superior. Sin embargo, el análisis de los datos y los hechos que presenta Stark conduce a una tesis que formula del siguiente modo: «Las doctrinas centrales del cristianismo hicieron surgir y mantuvieron organizaciones y relaciones sociales atractivas, liberadoras y eficaces».

Afirma que el cristianismo ofreció una cultura coherente, por un lado despojada de los componentes étnicos, y por otro acogedora con todos sin necesidad de pedirles que prescindiesen de sus vínculos étnicos. Estableció también un enfoque moral absolutamente incompatible con la despreocupada crueldad de la costumbre pagana de asistir a los espectáculos circenses habituales. Y, «finalmente, lo que el cristianismo devolvió a sus conversos fue nada menos que su humanidad. En este sentido, la virtud fue su recompensa».

Rodney Stark. La expansión del cristianismo. Un estudio sociológico (The rise of Christianity. A Sociologist Reconsiders History, 1996). Madrid: Trotta, 2009; 219 pp.; trad. de Antonio Piñero; ISBN: 978-84-9879-068-9. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 7 de enero de 2017

Los textos de El aprendizaje del escritor proceden de una cinta magnetofónica en la que se había grabado el seminario sobre escritura que dio Borges en la Universidad de Columbia, en 1971. En ellos re recogen las conversaciones entre Borges, su traductor al inglés Thomas di Giovanni y los estudiantes que asistieron. Hay tres sesiones dedicadas a la escritura de ficción, a la escritura de poesía y a la traducción, todas ellas apoyadas en relatos y poemas de Borges. En la parte final interviene mucho Di Giovanni, como es lógico, y es él quien explica cosas, no sin algunas aclaraciones de Borges.

Además, al final hay una conferencia o alocución de Borges, en una recepción, en la que habló de la situación del joven escritor. En ella reivindica la seriedad de la literatura: «La literatura no es un mero juego de palabras; lo que importa es lo que no queda dicho, o lo que puede ser leído entre líneas. Si no fuera por este profundo ímpetu íntimo, la literatura no sería más que un juego, y todos nosotros sabemos que puede ser mucho más que eso». Y señala cuál es, en su opinión, la misión formativa de la universidad para un joven escritor… y para cualquiera: «Lo que una gran universidad debería ofrecer a un joven escritor es precisamente eso: conversación, discusión, el arte del acuerdo y, lo que es acaso más importante, el arte del desacuerdo».

Jorge Luis Borges. El aprendizaje del escritor (1971-2015). Barcelona: Debolsillo, 2015; 176 pp.; col. Contemporánea; edición de Thomas di Giovanni, Daniel Halpern y Frank MacShane; trad. de Julián E. Ezquerra; ISBN: 978-8490625569. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 6 de enero de 2017

Abro voces en el diccionario a Paco Roca y J. R. Moehringer.

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jueves, 5 de enero de 2017

He puesto datos de nuevas ediciones de Frankenstein, Breve historia del mundo, y de Santo Tomás de Aquino.

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miércoles, 4 de enero de 2017

Puestos a elegir libros de cada sección entre los mencionados días atrás, serían estos:

—álbumes para prelectores: Un hoyo es para escarbar, Míster Magnolia;

—álbumes para primeros lectores: La visita, Madeline;

—álbumes para lectores más mayores: Si yo fuera mayor…, Hija única;

—álbumes informativos: Teatro, Abejas;

—libros infantiles: La canción del corazón, El chico más veloz del mundo;

—libros juveniles: Calila y Dimna (edición reciente de José María Merino);

—cómics: La casa;

—libros de historia o periodísticos: El fin del “Homo sovieticus”, La juventud de Cervantes. Una vida en construcción;

—libros sobre ilustradores e ilustración: El cuento de mi vida. Una conversación con Roberto Innocenti.

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martes, 3 de enero de 2017

De las novelas o, en algunos casos, recopilaciones de relatos, citadas en la página, todas publicadas recientemente salvo la de Germán Arciniegas, las que me han gustado de los últimos meses son:

    Desde que el mundo existe. Rachel Field.
    El trampero. Vardis Fisher.
    Indian Country y El árbol del ahorcado y otros relatos de la frontera. Dorothy M. Johnson.
    El caballero de El Dorado. Germán Arciniegas.
    Lecturas de los rehenes. Yoko Ogawa.
    Mujeres excelentes. Barbara Pym.
    Me llamo Lucy Barton. Elizabeth Strout.

Libros de historia o periodísticos publicados recientemente que me han gustado:

    El fin del “Homo sovieticus”. Svetlana Aleksiévich.
    Insumisos. Tzvetan Todorov.
    El Viejo Trueno. Joseph Pearce.
    El campeón ha vuelto. J. R. Moehringer.
    Fariña. Nacho Carretero.
    Algunos hombres buenos. Octavio Ruiz-Manjón.

Otros libros de historia de hace más tiempo, que he leído hace poco y que son destacables:

    Los comuneros. Joseph Pérez.
    La América ingenua. Mariano Fazio.
    Imperios del mundo atlántico. John H. Elliott.
    La expansión del cristianismo. Rodney Stark.

Más libros de distinto tipo:

    El cuento de mi vida. Una conversación con Roberto Innocenti, Entrevista de Rossana Dedola.
    Comer sin miedo. J. M. Mulet.
    El arte de leer. W. H. Auden.
    Corre como un etíope. Marc Roig Tió.

Además, he puesto algunos libros sobre Cervantes y el Quijote que han sido de las mejores lecturas del año:

    Miguel de Cervantes: la conquista de la ironía. Jordi Gracia.
    Cervantes. Jean Canavaggio.
    La juventud de Cervantes. Una vida en construcción. José Manuel Lucía.
    Leer el Quijote en imágenes. José Manuel Lucía Megías.
    Mimesis conflictiva: Ficción literaria y violencia en Cervantes y Calderón. Cesáreo Bandera.
    Cervantes todavía. Ángel Pérez Martínez.

Y, después de la relectura de las principales novelas de Dostoievski para la nueva edición ampliada de La discreción del bien, una recomendación, para quien no la conozca, o la tenga un poco olvidada, o quiera comprender algunas cosas de nuestro entorno político y social: Los demonios.

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lunes, 2 de enero de 2017

Álbumes «para mayores» que más me han gustado en los últimos meses:

   Si yo fuera mayor… László Réber y Éva Janikovszky.
   El viaje. Francesca Sanna.
   Hechizos. Emily Gravett.
   Del maravilloso libro de Calila y Dimna. Rocío Martínez.
   Hija única. Guojing.
   Una última carta. Iris Samartzi y Antonis Papatheodoulou.

Álbumes informativos:

   Érase una vez un alfabeto. Oliver Jeffers.
   El Bosco. La extraña historia de Hieronymus, el gorro, la mochila y la pelota. Thé Tiong-Khing.
   Teatro. Ricardo Henriques y André Letria.
   El gran libro de los bichos, Yuval Zommer y Barbara Taylor.
   Yo persona y Lo que tú quieras. Ellen Duthrie y Daniela Martagón.
   Dientes de león. Hyun-Gyung Oh y Jang-Sung Kim.
   Abeja. Britta Teckentrup y Patricia Hegarty.
   Abejas. Piotr Socha.
   Perros y Gatos. Antonio Fischetti y Sébastien Mourrain.
   La línea del tiempo. Peter Goes y Silvia Vanden Heede.

Libros infantiles:

   Vacaciones en Suecia. Edith Alice Unnerstad.
   Los Seremosbuenos. Edith Nesbit.
   La canción del corazón. Kevin Crossley-Holland.
   El chico más veloz del mundo. Elizabeth Laird.
   Oliver y las marpelucas. Philip Reeve.
   Benicio y el prodigioso náufrago. Iban Barrenetxea.

Libros juveniles, incluyendo algunos que no se suelen considerar, o no se han editado como, juveniles (Calila y Dimna, el cómic de Paco Roca), alguno históricamente interesante (La edad ingrata), y el de Harry Potter, que es teatro y se dirige a quienes fueron lectores de la serie:

   El niño y el pueblo perdido. Pere Marti i Bertran.
   Los dragones del castillo ruinoso. Terry Pratchett.
   El bosque de la bruja y los calcetines mágicos. Jutta Richter
   Train Kids. Dirk Reinhardt.
   Calila y Dimna. Edición de José María Merino,
   Harry Potter y el legado maldito. J. K. Rowling, John Tiffany y Jack Thorne.
   La edad ingrata. Booth Tarkington.
   La casa. Paco Roca.

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domingo, 1 de enero de 2017

Los mejores álbumes para prelectores leídos en los últimos meses:

   Cuando era pequeño y Cuando sea mayor. Bernadétte Gervais y Francesco Pittau.
   ¡Mi mamá me adora! y ¡Mi papá me adora! Bernadétte Gervais y Francesco Pittau.
   De la A a la Z y Del 0 al 20. David Hawcock.
   Cuenta los pájaros. Alice Melvin.
   Mi mono y yo. Emily Gravett.
   Dos como ninguno. Britta Teckentrup.
   Cómo atrapar al monstruo de tu armario en 10 sencillos pasos. Manu Callejón y Laura Gamero.
   Osos. Emily Hughes y Sean Taylor.
   La casa durmiente. Audrey y Don Wood.
   Un hoyo es para escarbar. Ruth Krauss y Maurice Sendak.
   Kena la Hiena Buena. Ser el Mejor. Gustavo Mazali y Gabriela Arellano.
   Mis amigos. Taro Gomi.

Para primeros lectores:

   La calle mayor. Alice Melvin.
   Agente Ricitos. El Hematocrítico.
   Mi amigo Libro. Dasha Tolstikova y Kirsten Hall.
   Armando. Fernando Pérez Hernando.
   La visita. Antje Damm.
   ¿Qué animal será el ideal? Dr. Seuss.
   Fred. El amigo imaginario. Oliver Jeffers y Eoin Colfer.
   ¡Camacadabra! Alejandrina Alfaro y Antonia Barros.
   Cinco minutos de paz. Jill Murphy.
   El Príncipe Rana. Poly Bernatene y Jonathan Emmett.
   El árbol de la escuela. Emilio Urberuaga y Antonio Sandoval.
   Imelda y el Rey de los Duendes. Briony May Smith.
   El vuelo de la familia Knitter. Anna Castagnoli y Guia Risari.
   ¡Mi maestra es un monstruo! Peter Brown.
   La casa de los erizos. Mercé López y Ángel Domingo.
   La historia de la Navidad. Robert Sabuda.

Mañana pondré más álbumes: informativos y para lectores más mayores.

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