Un amigo que sabe mi interés por Girard me recomendó y leí Wanting: The Power of Mimetic Desire in Everyday Life, de Luke Burgis. Me pareció excelente la primera parte, la exposición del pensamiento de Girard, no me atrajo lo que el libro tiene de autoayuda cuando se intenta enseñar al lector a manejar su mundo interior de deseos miméticos. A propósito de ese libro, en esta entrada de un conocido blog se hace un buen comentario a la teoría de Girard.
Luke Burgis. Wanting: The Power of Mimetic Desire in Everyday Life (2021). St Martins Pr, 2021; 273 pp.; ISBN: 978-1250262486. [Vista del libro en amazon.es]
La lectura de este artículo sobre los libros de Elena Fortún me animó a leer, por fin, un libro que tenía pendiente hace tiempo: Celia en la revolución, novela escrita en 1943 pero publicada por primera vez el año 1987. De ella dice Andrés Trapiello, en su clarificador prólogo, que «en ningún otro libro están mejor contadas las sacas, checas y paseos en el Madrid revolucionario», pues su autora «no quiere hacer propaganda, no quiere tampoco victimarse», y todo lo relata «con sobriedad y precisión de relojero». Es una «extraordinaria crónica novelesca que deberían leer con atención los nietos de unos y otros».
La novela empieza cuando comienza la Guerra Civil española. Celia es una adolescente, su madre ha muerto, su padre está arruinado, y ella está viviendo en la casa de su abuelo, en Segovia. Cuando matan a su abuelo debe huir en burro hasta Madrid, donde presenciará toda clase de barbaridades de ambos bandos. También tendrá que viajar y pasar algún tiempo en Valencia y Barcelona. La narración es lineal, se suceden distintos episodios, no hay toques humorísticos, se reproducen bien los distintos modos de hablar de las personas con las que se relaciona Celia. Ella varias veces manifiesta que prefiere no ser de ningún partido, que no sabe quién lleva la razón, que no entiende por qué hay que tener odio y menos inculcarlo a nadie… Este tono explica por qué la misma autora sabía que su novela no tendría aceptación: «no la admitirán ni los de allí ni los de aquí pues he de limitarme a contar lo que visto con mis ojos sin hacer comentarios», pero a la vez estaba convencida de que «será un interesante documento para el porvenir».
Elena Fortún Celia en la revolución (1943). Sevilla: Renacimiento, 2020; 384 pp.; col. Biblioteca Elena Fortún; edición de María Jesús Fraga e Inmaculada García Carretero; prólogo de Andrés Trapiello; ISBN: 978-8418387265. [Vista del libro en amazon.es]
Los libros que destacaría, de los que he comentado este mes, son los siguientes: entre los de prelectores, Fiesta de pijamas y otras historias; entre los álbumes ¡No soy un monstruo!; entre los libros infantiles, La isla de los frailecillos. Los tres tienen en común que han sido escritos por autores que, en lo que yo conozco, siempre son eficaces, aunque, como es lógico, unos libros sean mejores que otros.
Como saben quienes me siguen desde hace tiempo, esta página nació después de varias publicaciones y empezó a principios del año 2005. Durante las próximas semanas seguiré informando del mismo modo y al mismo ritmo —ahora tengo entradas previstas para un mes y medio—, pero a partir de diciembre las notas serán muchas menos.
Walter Tevis (1928-1984), profesor de literatura inglesa y de escritura creativa en la universidad de Ohio durante unos quince años, fue autor de varias novelas muy conocidas por sus adaptaciones al cine o a series de televisión como, por ejemplo, la reciente Gambito de dama. Comprobar el cada vez menor nivel lector de sus alumnos le llevó a preparar Sinsonte, un relato de ciencia-ficción situado en Nueva York el siglo 25, deudor de obras anteriores —como, entre otras, Yo, robot, Un mundo feliz, 1984, Farenheit 451— y, seguramente, inspirador de la excelente Hijos de hombres, de P.D.James. Sinsonte se desarrolla en un mundo gobernado por robots, donde abundan los suicidios y donde no nacen niños. Sus personajes principales son el inmortal Spofforth, la máquina más perfecta... Leer más
En la introducción a Libertad para amar (a través de los Clásicos), Mariano Fazio explicita la idea que preside su libro: «Dios, al crearnos, nos regala el don de la libertad. La vida humana sale de Dios, y a Dios retorna porque nos ha invitado a compartir la plenitud de su vida, donde encontramos la felicidad. En consecuencia, podemos comparar nuestra existencia a un camino de retorno a Dios, que hemos de recorrer libremente, y que tiene como meta su amor. Dios invita, no constriñe. La libertad más radical —es decir, la que está en las raíces de nuestro propio ser— es una libertad que tiene una orientación. Con otras palabras, es una libertad “para”. En concreto, “para” el amor de Dios». Su propósito es ayudar a descifrar el sentido profundo del concepto de... Leer más
En la misma línea de La canción del oso y Osito y un rayo de sol se sitúa La gran casa de osito Pompón, de Benjamin Chaud, un álbum cuyo argumento recuerda un poco el de Ricitos de Oro. La familia Oso, compuesta por los padres, el pequeño Osezno, y osito Pompón, están en el bosque pero, se nos dice, Osito Pompón se aburre mogollón, por lo que decide dejar el bosque e irse a una gran casa humana. Sabe que los osos no tienen derecho a entrar en las casas humanas pero él considera que puede hacerlo pues quiere ser un niño humano… Así lo hace y, después de divertirse un rato, empiezan toda clase de sonidos raros que le hacen entrar en pánico. Relato bienhumorado en el argumento y en las imágenes. Hay varias dobles páginas con multitud de detalles a los que atender... Leer más
Como esperarán los conocedores de Shinsuke Yoshitake, su álbum o cómic ¡No soy un monstruo! está lleno de ingenio en las situaciones que presenta y en las soluciones que les da la protagonista. Esta va contando que le dicen cosas horribles y que la gente es odiosa; va deseando toda clase de males a quienes la tratan y se le ocurren formas de fastidiar a quienes la molestan; busca formas de intentar llevar mejor los días malos aunque también reconoce que a veces un detalle inesperado le quita las malas pulgas, y expone sus estrategias para prepararse para los momentos peores; pero, sobre todo, se imagina que las personas que no le gustan están manipuladas por un monstruo que las azuza, se imagina cómo es y cómo actúa el monstruo, y también piensa trucos para fastidiarlo y que... Leer más
En Los intelectuales y las masas: orgullo y prejuicio en la intelectualidad literaria, 1880-1939, explica John Carey que «las metáforas de “alto” y “bajo” referidas a la cultura carecen, por supuesto, de sentido. Cuando Oscar Wilde afirma, por ejemplo, que “la estética posee más altura que la ética” no quiere decir, en realidad, nada; como tampoco significaría nada sostener que la estética se halla a medio metro a la izquierda o a la derecha de la ética. Sin embargo, todos los sistemas de jerarquía cultural dependen de creer que esa clase de metáfora tiene algún significado». En la primera parte de un libro posterior, ¿Para qué sirve el arte?, el autor vuelve a decir que, a lo que muchos defensores del arte culto sostienen acerca de que «la realidad no tiene... Leer más
La isla de los frailecillos, de Michael Morpurgo, es un relato excelente cuyo atractivo se multiplica por las buenísimas ilustraciones de Benji Davies, algunas a doble página y varias de página completa. El niño narrador, Allen Williams, habla de que, cuando tenía cinco años y naufragó su barco en las costas de Cornualles, Benjamin Postlethwaite, el silencioso y adusto farero de la isla de los Frailecillos, arriesgó su vida para salvarle a él, a su madre, y a otros treinta pasajeros de una goleta que viajaba de Nueva York a Liverpool. El farero, además, le regaló un cuadro, pintado sobre una madera, que había hecho de una goleta de cuatro mástiles como la que había naufragado. Desde los lugares en los que después vivió —con sus abuelos, en un internado, con su... Leer más
Me alegran las ediciones de álbumes antiguos que tuvieron éxito en su tiempo porque, con mucha frecuencia, son toda una lección para quien compone y edita álbumes hoy. Un caso es Pretzel, de Margret y H. A. Rey, una historia que cuenta que nacen unos cachorros de perros-salchicha; que Pretzel es uno de ellos y, enseguida, crece y acaba siendo más largo que sus hermanos y hermanas; que después, aunque gana concursos de belleza, no le hace caso justo quien él desea que se lo haga, una perra de lo más altiva llamada Greta… Aparte de que sea un álbum para entusiastas de los perros, o al menos de los teckel, es un álbum permanente pues cuenta un relato de amor sencillo, sin adornos, de los que además muestra que, a veces, lo que parece un defecto acaba siendo una ventaja. Las... Leer más
He actualizado enlaces, y he corregido algunas pequeñas cosas, del artículo Caminos hacia la mejor educación literaria, unos comentarios a propósito de los mejores libros de la literatura infantil y juvenil... Leer más
Para que no pase más tiempo desde que lo leí, pongo aquí una breve noticia de La Lira de Linos, de Gabriel Insausti, un libro denso y rico que necesitaré leer de nuevo y que contiene jugosas reflexiones acerca del arte y, en concreto, acerca de las obras que se presentan como transgresoras. Tiene tres apartados. En el primero, «Estética del Atrio», el autor habla de cómo «el modo más obvio de sacar a la luz lo sagrado es la transgresión» y de cómo «la negación de Dios solo se comprende desde una afirmación previa (y en la medida en que ambas son comprensibles para el lector)». En el segundo, «La luz en el túnel», analiza obras de varios autores y, al hablar de T.S.Eliot, señala que «Eliot apostaba por una idea de la cultura precisamente como vida, como... Leer más
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