He actualizado datos de dos autores fallecidos hace pocas semanas: Frederick Forsyth y Allan Ahlberg.
He actualizado datos de dos autores fallecidos hace pocas semanas: Frederick Forsyth y Allan Ahlberg.
Después de Dioses y generales, Jeff Shaara escribió El último aliento, para tratar de los dos últimos años de la Guerra de Secesión. Los personajes principales vuelven a ser Lee por el Sur y Chamberlain por el Norte; pero, sobre todo, aparece y ocupa un lugar central el nuevo comandante en jefe del Norte: Ulysses S. Grant, a quien, después de haber llevado a la victoria a la Unión en el frente del Oeste, Lincoln pone al frente de todo el ejército. La novela pondrá de manifiesto las dotes de mando de Grant, así como su sentido común y su capacidad de aprovechar bien la enorme superioridad numérica de su ejército frente al de Lee.
La historia termina con la rendición de Lee ante Grant en Appomattox, el 9 de abril de 1865, escena que se cuenta en unas páginas memorables, y cuando, pocos días después, el 14 de abril, a Grant le dan la noticia del asesinato de Lincoln. Luego hay una última sección con capítulos sobre Lee, Grant y Chamberlain, unos años después de la Guerra, poco antes de que cada uno fallezca. En un epílogo se dan los datos relativos a todos los demás personajes citados en la narración.
El autor se ha apoyado en relatos de memorias de muchos de los protagonistas y eso da viveza a la narración. Es un acierto que centre su novela en personajes que resultan atractivos por sus intentos de comportarse caballerosamente —como Lee, Chamberlain y Grant—, y por sus sufrimientos interiores ante las consecuencias de las decisiones que han de tomar. En una conversación con su mujer, Grant, un hombre del que se dice que no alardeaba nunca, habla de que es consciente de que parte de su trabajo era «dejar viudas»; pensamiento que combatía intentando no prestarle atención y limitándose a «seguir avanzando».
Está bien recogido que Lee o Grant saben que ha cambiado la naturaleza de la guerra, y no sólo porque según avanzó fueron cambiando las tácticas de combate y tuvieron que recurrir a las trincheras que al principio no existían, sino porque, aunque siempre habían pensado que en las guerras nunca se debería herir a civiles inocentes, también reflexionan que ya no se sabe cuál es el límite. Ahora ven que tanto quien trabaja en la fábrica de municiones como quien cultiva alimentos apoyan la capacidad de librar una guerra, por lo que, para que la guerra termine, no puede haber quienes vivan sin que la guerra les afecte.
A través de Chamberlain sobre todo, la novela pone de manifiesto cómo algunos oficiales se daban cuenta de que los hombres que tenían enfrente eran sus hermanos y que, al terminar la guerra, debían construir juntos el futuro del país; a eso conducen también las pocas intervenciones de Lincoln en el relato. De Grant se cuenta cómo cortó de cuajo los cañonazos que su ejército empezó a disparar para festejar el triunfo, justo después de la rendición del sur: «Esto no es una celebración. No hay dignidad ni honor en la humillación».
Jeff Shaara. El último aliento (The Last Full Measure: A Novel of the Civil War, 2000). Madrid: Bibliópolis, 2015; 541 pp.; col. Biblopolis Historica; trad. de Manuel de los Reyes; ISBN: 978-84-15157-11-3. [Vista del libro en amazon.es]
Ángeles asesinos, de Michael Shaara, es una gran novela sobre la Guerra de Secesión norteamericana —y una de las mejores novelas de guerra jamás escritas—, que no triunfó popularmente cuando ganó el premio Pulitzer en 1974 —en ese momento la guerra de Vietnam estaba muy presente en los Estados Unidos—. Sin embargo, tuvo un éxito arrollador veinte años después, ya fallecido su autor, cuando se estrenó la película Gettysburg (1994), basada en la novela. Lo característico y novedoso de la narración de Shaara era que contaba escenas de la batalla centradas en las acciones, los diálogos y los mundos interiores de unos pocos personajes: en especial los generales Robert E. Lee y James Longstreet por los sudistas y Joshua Chamberlain por los nordistas.
El hijo de Michael Shaara, Jeff Shaara, que no era novelista, decidió, después de la película, «completar» la obra de su padre. Publicó primero Dioses y generales (1996), sobre el comienzo y los primeros años de la guerra, hasta Gettysburg, y después El último aliento (2000), sobre los años posteriores a esa batalla hasta la firma de la rendición de Lee ante Ulysses Grant. Shaara contó su parte de la historia igual que lo había hecho su padre: escenas por orden cronológico, en capítulos cortos titulados con la fecha y el nombre de algún personaje cuyas acciones y pensamientos se narran, con abundantes diálogos y las pertinentes explicaciones de los movimientos de ambos ejércitos.
Los personajes principales de Dioses y generales son, por el Sur, los generales Robert E. Lee y Thomas “Stonewall” Jackson, y por el ejército de la Unión, dos oficiales que también llegaron a ser generales, Winfield Scott Hancock y Joshua Chamberlain. Lee es, con diferencia, el mejor perfilado: fue un hombre querido y perspicaz, que comprendía enseguida cómo responderían sus hombres y cómo reaccionarían sus oponentes. Jackson, un instructor militar antes de la guerra, obtuvo importantes victorias pero falleció antes de Gettysburg y su muerte fue un duro mazazo para el ejército sureño; al final del libro se mencionan las palabras de un predicador en un monumento funerario dedicado a Jackson: «Pues bien sabes, Señor, que cuando decidiste privar de la victoria a la Confederación, antes hubiste de llevarte a tu siervo, Stonewall Jackson».
Se cuentan los éxitos del ejército del Sur y la incompetencia de muchos altos mandos nordistas, por cobardía o por exceso de prudencia, que llevan a la frustración a su propio gobierno y a gente como Hancock, un capitán de intendencia que acabó siendo uno de los mejores líderes del ejército de la Unión, y como Joshua Chamberlain, que abandonó su prometedora carrera académica en Maine para convertirse en un soldado heroico y admirado (en Ángeles Asesinos es el artífice de la victoria de Gettysburg y en El último aliento se verá cómo sufriría varias heridas graves que no le impidieron volver a combatir y llegar a ser general de brigada).
La novela presenta la ruptura de amistades que provocó la guerra civil, en la que muchos se sintieron obligados a luchar por su hogar y por lo que ellos entendían como su deber, y al menos al principio no tanto, como estamos inclinados a pensar, por el mantenimiento o la abolición de la esclavitud. Se habla de las dificultades de las vidas familiares y de las crisis interiores de algunos; se acentúa la forma en la que viven su fe cristiana unos, como Lee por ejemplo, y la dificultad que tienen otros, como Chamberlain, para mantenerla cuando ven la enorme crueldad de la guerra. Un epílogo da cuenta de qué ocurrió después con bastantes personajes citados en el libro. En El último aliento se hablará de otros y se dará un panorama más completo. La edición española de la novela puede seguirse bien pero ayudarían mapas detallados para entender mejor los movimientos de los distintos ejércitos.
Jeff Shaara. Dioses y generales (Gods and Generals, 1996). Madrid: Bibliópolis, 2007; 464 pp.; col. Biblopolis Historica; trad. de Manuel de los Reyes; ISBN: 978-84-96173-74-3. [Vista del libro en amazon.es]