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miércoles, 13 de mayo de 2020

Respeto al lector


Érase dos veces El barón Lamberto es una demostración del talento imaginativo y narrativo de Gianni Rodari. Apunto aquí sólo la primera parte de su rico y movido argumento. El anciano y riquísimo Barón Lamberto vive en una villa en la isla de San Giulio con su fiel y eficaz mayordomo Anselmo. Un día descubre una fórmula para la inmortalidad: que haya siempre alguien que diga en voz alta su nombre. Por eso contrata y paga generosamente a seis personas, a los que instala en el último piso de su castillo, para que repiran continuamente su nombre en un micrófono y se oiga en todas las habitaciones. Los contratados piensan que es un trabajo muy raro y que «los ricos están locos». Como consecuencia, el barón rejuvenece a pesar de las muchas enfermedades que tiene. Las cosas cambian cuando unos ladrones llegan al castillo, secuestran al barón y piden un rescate a los directores de los 24 bancos Lamberto de distintos lugares del mundo.

Cuando estamos tan acostumbrados a relatos imaginativos en los que pasa cualquier cosa, y que se llaman pomposamente surrealistas para ocultar su vaciedad, da gusto reencontrar la forma inteligente con la que Rodari juega con las palabras y enlaza situaciones y diálogos. También, cuando es tan frecuente que se incluyan en este tipo de historias declaraciones altisonantes para forzar los mensajes, es toda una lección ver cómo Rodari conduce su argumento por donde debe y cómo trata respetuosamente al lector. De igual modo, la trama de la novela está bien ajustada: son doce capítulos, en cada uno se da un paso adelante y se introducen nuevos personajes, no hay soluciones previsibles o facilonas.

Es interesante atender a las observaciones que Rodari hace al final, en un epílogo que me ha recordado las que da para comentar los posibles finales en Cuentos para jugar. En ese epílogo se pregunta el narrador si el desenlace que ha puesto no será una descortesía para el lector y se responde que no, «porque tiene una buena explicación»; se pregunta si es una explicación suficiente que un relato se obedezca sólo a sí mismo y dice que espera que sí; se pregunta por qué lo que cuenta no sucedió más veces y aclara que algunas cosas sólo suceden una vez y, además, sólo pueden suceder en los cuentos. Por último afirma que tiene un remedio para quien no se haya quedado satisfecho con la conclusión de su historia: que lo cambie añadiéndole uno o dos capítulos más, o incluso trece, que «jamás hay que dejarse asustar por la palabra».

Gianni Rodari. Érase Dos veces El barón Lamberto o el misterio de la isla de San Giulio (C'era due volte il Barone Lamberto ovvero I misteri dell'isola di San Giulio, 1978). Pontevedra: Kalandraka, 2020; 168 pp.; col. Siete Leguas; ilust. de Javier Zabala; trad. de Isabel Soto; ISBN: 978-8413430065. [Vista del libro en amazon.es]

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