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sábado, 11 de marzo de 2017

Donde la especialización fracasa


En Radio Benjamin, una recopilación de textos escritos y luego emitidos por radio entre 1927 y 1932 por Walter Benjamin, muchos para un público infantil —narraciones históricas o de noticias relativamente recientes, cuentos populares adaptados como para teatro…—, hay una intervención, titulada «Literatura para niños» (Kinderliteratur, 15 de agosto de 1929), en la que, al principio, habla brevemente de los primeros libros ilustrados para niños.

Explica que, en 1685, se publicó el Orbis pictus, en el que se presentaban «objetos de la vida cotidiana y otros en representaciones sencillas, elementales», «en cientos de cuadros del tamaño de naipes», con un texto que se reduce a un índice en alemán y latín, e indica que fue el inicio de una evolución que hoy, dos siglos después, aún no está consumada. Más adelante habla de otros libros ilustrados que continuaron el trabajo de Comenius, como la Obra elemental (1774) de Joham Bernard Basedow, y el Libro ilustrado para niños (1792,1830, doce volúmenes) de Fiedrich Justin Bertuch, todos ellos presentados en unas ediciones cuidadosas. Y luego continúa:

«Si hay algún campo en el mundo donde la especialización invariablemente fracasa en el de la creación de obras para niños. Y el comienzo de la miseria de la literatura para niños puede describirse en pocas palabras: fue el momento en que cayó en manos de especialistas. Pero la miseria de la literatura para niños no es, en absoluto, la miseria del libro para niños. Pues fue una gran suerte que durante mucho tiempo los pedagogos prestaran escasa atención a la parte ilustrada de los libros, o al menos no pudieran someterla a sus normas. De ese modo se mantuvo algo que se había vuelto cada vez más raro en la literatura: la pura seriedad de la maestría y el puro juego del diletante; ambas cosas crean para los niños sin saberlo. Aquí hay que distinguir dos épocas: la moralmente edificante de la Ilustración, que se enfrentaba al niño, y la sentimental del pasado siglo [XIX] que se le insinuaba. La primera no era siempre tan aburrida, y la segunda tampoco era siempre tan falaz como la pedagogía hoy advenida pretende, pero ambas se caracterizaban por una mediocridad desesperante».

Walter Benjamin. Radio Benjamin (Radio Benjamin, 2014). Edicion de Lecia Rosenthal. Madrid: Akal, 2015; 405 pp.; col. Cuestiones de antagonismo; trad. de Joaquín Chamorro; ISBN: 978-84-460-4244-0. [Vista del libro en amazon.es]

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