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viernes, 18 de junio de 2010

Dueños del propio destino


Poco a poco, en los últimos años, he ido leyendo libros históricos y ensayísticos de Hilaire Belloc. No todos: porque son muchísimos, porque algunos tratan los mismos temas de forma un tanto repetitiva, porque su contundencia y sus acentos pedagógicos no siempre lo hacen simpático. Pero sí muchos: su dominio de la historia es abrumador, su elocuencia es formidable, y no hay duda de su sinceridad aunque a veces parezca que combate el sesgo de unos con su propio sesgo. Como Chesterton, pero con menos tacto, Belloc era un personaje que opinaba libremente y razonaba bien sus opiniones, y que no se dejaba intimidar en un ambiente donde las opiniones dominantes no eran las suyas.

Su pensamiento acerca de cuestiones políticas y sociales lo formuló, sobre todo, en tres obras que fueron muy influyentes: The Party System (1911), escrito en colaboración con Cecil Chesterton; El Estado Servil (1912) —ahora por fin publicado en España— y, años más tarde, Ensayo para la restauración de la propiedad (1936), del que hay algunos ejemplares en la red de bibliotecas públicas españolas. Las ideas de rechazo hacia el sistema de partidos propio de Inglaterra —Belloc fue unos años diputado— son las mismas que Chesterton formularía en sus artículos repetidamente. Las ideas de los otros dos libros también están recogidas en muchos artículos y obras de Chesterton, sobre todo en The Outline of Sanity. Pero fue Belloc quien primero las formuló en El Estado Servil.

En este libro, sin duda el mejor de los tres citados, propugnaba la necesidad de conseguir un sistema económico más justo de distribución de la propiedad que corrigiera los abusos históricos que se habían producido en Gran Bretaña, y que habían conducido a una sociedad oligárquica como pocas. Para Belloc el hecho de que la mayoría de los hombres y mujeres de un país no sean dueños de su propio destino —como quien tiene tierras propias, o negocios u oficios con los que mantenerse—, y dependan del escaso sueldo que les dan grandes empresas o el Estado, significa una dependencia que acaba siendo, o puede con facilidad acabar siendo, una nueva forma de esclavitud. En La restauración de la propiedad, muchos años después, habló de que su propuesta no pretendía restaurar el poder adquisitivo sino la libertad económica e intentó dar algunas soluciones concretas. Y, como había dicho ya Chesterton cuando hablaba de que veía el distributismo como un movimiento moral, también Belloc indicaba la necesidad de una sumar esfuerzos locales, particulares y pequeños: la tarea principal no es, decía, la de «construir la maquinaria para la reacción que permita alcanzar una vida recta, sino la de impulsar el espíritu de esa reacción en una sociedad que casi ha olvidado lo que significan la propiedad y sus libertades concomitantes».

Hilaire Belloc y Cecil Chesterton. The Party System (1911).
Hilaire Belloc. El Estado Servil (The Servile State, 1912). Madrid: El Buey Mudo, 2010; 200 pp.; trad. de Bruno Jacobella; ISBN 13: 978-84-937789-2-7
Hilaire Belloc. La restauración de la propiedad (The Restoration of Property, 1936). Buenos Aires: Poblet, 1949; 121 pp.; col. Biblioteca de Economía Social; trad. de Alfredo Walker.

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