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RELATOS PARA LECTORES DE UNOS CATORCE AÑOS


1818. Frankestein, Mary Shelley. Primer libro de ciencia-ficción. Primera protesta contra la ciencia: «Cuanto más me adentraba en la ciencia más se convertía en un fin en sí misma», dirá el doctor Frankestein cuando cuenta su historia: la de un científico que crea un monstruo dotado de razón, y de aspecto deforme, que, al no encontrar afecto ni siquiera en su creador, siembra el terror.

1847. Los chicos del Bosque Nuevo, Frederic Marryat. Primera novela histórica con chicos como protagonistas y dirigida expresamente a un público joven. Cuatro hermanos huérfanos deben ocultarse cuando estalla la guerra civil, en la Inglaterra de 1647, rehacer su vida y luchar por recuperar la casa y las tierras de su familia.

1865. Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll. Primer relato largo de nonsense. Primer libro para niños que no tenía pretensiones moralizantes directas. Primer libro con un humor intelectual típicamente moderno. No el primero pero sí uno de los más importantes libros que narrarán viajes a mundos de fantasía donde habitan seres de lo más singular. Además, con las ilustraciones del dibujante de Punch John Tenniel, quedaron en la historia como los primeros libros en los que se dio una fructífera (y tensa) colaboración entre autor e ilustrador.

1882. La isla del tesoro, Robert Louis Stevenson. No es la primera historia de aventureros en una isla pero sí la que fija los estereotipos para tantas historias posteriores de piratas; entre otros, la figura de un malvado inolvidable. El joven Jim Hawkins encuentra el mapa de un tesoro y los hombres importantes de su localidad organizan un viaje para ir a por él. En esta novela, como en otras de Stevenson, héroes y malvados están pintados de modo que nos resultan cercanos, y esto, unido a un estilo terso, transmite una gran sensación de verosimilitud.

1885. Las aventuras de Huckleberry Finn, Mark Twain. Huck huye de su padre, alcohólico y violento, y se une a un esclavo negro que también se fuga para llegar a un estado donde se le reconozca su libertad. La obra de Twain tiene un marcado carácter de sátira social, pero también es un ejemplo de cómo influyen las convenciones sociales en la formación de los criterios morales de un chico. «Nuestro mejor libro» dijo de él Hemingway. Muchos otros chicos desamparados emprenderán viajes parecidos al de Huck: en este sentido es un libro que abrió camino a otros semejantes.

1895. El rojo emblema del valor, Stephen Crane. Guerra de Secesión de los Estados Unidos. Cuidada y sugerente narración, que usa un modo de contar que armoniza fondo y forma con brillantez, y que ofrece una visión realista de los combates mientras nos hace asistir a los arranques de valor y a los actos de cobardía del protagonista. Es uno de los raros casos en los que un escritor trata con enorme agudeza sobre un tema del que no conocía nada de primera mano. Lo cierto es que nunca antes se había novelado así la guerra.

1896. La isla del doctor Moreau, H. G. Wells. Novela menos popular que otras del autor por ser más amarga. Edward Prendick es salvado de un naufragio y conducido a una isla donde conoce al Dr. Moreau y descubre sus experimentos para fabricar unos seres que llama «humanimales». Moreau se pone a sí mismo más allá del bien y del mal: «Nunca me han preocupado los aspectos éticos de la cuestión». Con una prosa eficaz, Wells logra el clima de misterio e intriga necesarios, y refleja sus deseos de reforma del mundo al tiempo que manda mensajes morales: la sociedad del futuro como resultado de los hechos del presente, el sentido de responsabilidad en el uso de la ciencia, la necesidad de la educación y la responsabilidad del hombre, etc.

1911. Las inquietudes de Shanti Andía, Pío Baroja. Tal vez la mejor historia de aventuras marineras del autor. Su protagonista, en medio del tráfico esclavista del XIX, igual que otros personajes del autor vasco, es un tipo a quien el oleaje de la vida zarandea y que parece haber nacido para superar obstáculos, uno tras otro, sin saber muy bien por qué.

1943. El bosque animado, Wenceslao Fernández Flórez. Distintas historias se combinan para realizar una pormenorizada descripción de un bosque gallego. Unas están protagonizadas por animales al modo de las fábulas, y otras hablan de algunos personajes que viven en el bosque. La prosa del autor es mágica y logra emocionar y divertir.

1962. Carta al rey, Tonke Dragt. Una de las mejores novelas de aventuras juveniles. El joven Tiuri, dieciséis años, ha de entregar una carta a un vecino rey después de un largo y peligroso viaje. En la continuación, Los secretos del Bosque Salvaje (1965), Tiuri y su escudero Piak descubren quienes son los misteriosos habitantes del Bosque Salvaje y los planes ocultos de una futura invasión. Son relatos que se desarrollan en una Edad Media verosímil, sin encantamientos ni seres imaginarios, pero también ingenua y caballeresca como en las aventuras del ciclo artúrico. Los argumentos son coherentes y prestan particular atención al aprendizaje del protagonista.

1961. Mañana de abril, Howard Fast. Relato que se desarrolla justo el mismo día de la rebelión norteamericana contra Inglaterra. Como El rojo emblema del valor, se centra en los vaivenes interiores de un chico que ha de participar por primera vez en combates a vida o muerte. Fast es un narrador vigoroso, que sabe construir diálogos vivos, comunicar intensidad a los sucesos que cuenta y verosimilitud a la rápida maduración del joven Adam Cooper.

1967–1971. LA TRILOGÍA DE LOS TRÍPODES, John Christopher. Compuesta por Las montañas blancas, La ciudad de oro y plomo y El estanque de fuego. Relatos de ciencia-ficción ambientados en un mundo futuro paramedieval. En él, la Ceremonia de la Placa era el momento en el que los chicos alcanzaban la madurez, se integraban por completo en la sociedad y entendían el modo de pensar habitual de los mayores. Pero no todos aceptan. En el primer relato el protagonista, Will Parker, no se somete y huye a las Montañas Blancas. En el segundo, es enviado a «la ciudad de oro y de plomo», donde los Amos tienen su capital: logra introducirse en ella y, aunque a duras penas consigue abandonarla, consigue sus objetivos. En la tercera historia, Will debe hacer de señuelo para capturar a un Trípode pues sólo así será posible averiguar cuáles son sus puntos débiles para poder enfrentarse a ellos. En la tradición de los clásicos del género, Christopher presenta unos seres dominadores que se mueven en trípodes. Contra ellos, algunos hombres con amor a la libertad se unen para combatirlos. Relatos ágiles en los que se ensamblan bien la evolución psicológica de los personajes con un rápido desarrollo de la trama. Con los acentos pesimistas habituales en las presentaciones del futuro propias de la ciencia-ficción, se hace un planteamiento positivo de lucha por la libertad.

1975. Tuck para siempre, titulado en una edición posterior El misterio del manantial, Natalie Babbitt. En 1880, la pequeña Winnie Foster se adentra en el bosque y descubre un manantial del que un chico, Jesse Tuck, no le deja beber. Para explicarle por qué, Jesse la conduce a su casa y le presenta a sus padres, Angus y Mae, y a Miles, su hermano mayor. Entonces averigua que, si bebiera, siempre tendría la misma edad que ahora tiene, como les ocurre a los Tuck. Entretanto, un tipo que sabe la historia planea conseguir el bosque completo para explotar comercialmente la fuente. El planteamiento del relato es inteligente y su desarrollo tiene calidad y la longitud justa.

1980. El Sentinels, Peter Carter. Novela de iniciación y de aventuras marineras. En 1840, John Spencer, un huérfano inglés de quince años, es enrolado en un barco de la Marina Real cuya misión es perseguir el tráfico esclavista en la costa Oeste de África, la «Costa de los Esclavos». Se acaba uniendo a Lyapo, un nigeriano yoruba, con quien ha de aliarse para sobrevivir. Se presenta con viveza, y por momentos con tonos épicos, la lucha de los hombres de la marina británica por la libertad, mientras en su Parlamento hay quienes defienden que «libertad para comerciar en algo implica la libertad para comerciar en todo».

1979–1980. Escenarios fantásticos y El misterio de la isla de Tökland, Joan Manuel Gisbert. Novelas que son una mezcla de ciencia-ficción y fantasía: con una narración clara y también algo barroca, en ellas abundan las descripciones de lugares imaginativos singulares. En la primera figura Demetrius Iatopec, un domador de espejismos, autor de unos escenarios singulares en los que se adentra el aventurero Nathaniel Maris, un «periodista especializado en temas relacionados con lo imaginario y lo fantástico». En la segunda, Maris hace al principio frente al desafío que le plantea un excéntrico y millonario coleccionista, Mr. Kazatzkian, el de entrar en «el más colosal y alucinante laberinto subterráneo de todos los tiempos», en la isla de Tökland, pero luego renuncia y deja que otros exploradores acometan la tarea. Se siguen con interés los incidentes porque Gisbert usa un lenguaje claro y los cuenta con un ritmo tranquilo en el que mezcla con habilidad distintas perspectivas, elude hábilmente las explicaciones laboriosas, y sabe usar imágenes tan sencillas como eficaces.

1986. Senén (o, en ediciones anteriores, El fronterizo de oro), José Luis Olaizola. Senén es un chico con un coeficiente de inteligencia en el borde de la normalidad. Como es un jugador de fútbol extraordinario, un famoso periodista quiere escribir un libro sobre su vida. Senén hilvana sus recuerdos hablando de sus amigos, del colegio en el que estudia y de su secreto: su maestro Yon Ying, Ernesto para los amigos. El autor emplea el lenguaje que se supone a una persona como Senén, indicando desde el principio que, aunque sea torpe para algunas cosas, siempre le ha gustado leer y escribir, por lo que no se expresa nada mal.

1988. Estrella Negra, Brillante Amanecer, Scott O’Dell. Una chica esquimal, Brillante Amanecer, ha de competir, en lugar de su padre, en la famosa carrera de Iditarod con un trineo encabezado por Estrella Negra. El estilo es lacónico, preciso y, cuando hace falta, informativo, sobre costumbres y modos de vida, o sobre animales y el tiempo inclemente de Alaska. La narradora es atractiva por por su sensatez reflexiva y su valentía sin aspavientos. Se dibuja bien el choque cultural entre el mundo esquimal y el mundo «blanco». Los incidentes de la carrera están bien descritos y se suceden con toda verosimilitud.

1991. Lyddie, Katherine Paterson. Lowell, Massachusetts, 1840. Historia de una chica que deja el campo para trabajar, en duras condiciones, en una fábrica textil. En contraste con las hermanas March de Mujercitas, Lyddie es una clase de protagonista que no aparecía en los libros decimonónicos ni en los de las primeras décadas del siglo XX: es una chica trabajadora, sensata, con afán de aprender…, pero a la que la obsesión de ganar dinero la vuelve egoísta y reticente a comprometerse en la lucha sindical, tal como intenta una compañera que haga.

1993. La espada y la rosa, Antonio Martínez Menchén. Baja Edad Media. Al monasterio en ruinas donde viven el ermitaño Martín y el joven Moisés, llega Gilberto, un caballero enfermo, antiguo cruzado. Recuperada la salud, Gilberto reemprende su peregrinación a Santiago acompañado por Moisés. Cuando Gilberto descubre el origen noble de Moisés decide desandar el camino para llevarle a sus posesiones. Jalonan el relato multitud de relatos cortos, contados por diversos personajes. Empleando el viaje como imagen de la vida y recurriendo a textos literarios de la época, el autor efectúa una creíble reconstrucción de la Edad Media.

2007. El misterio de la noria de Londres, Siobhan Dowd. Ted y su hermana mayor Kat ven subir a su primo a la noria de Londres pero, a la salida, no aparece. Durante unos días, paralelamente a la investigación de la policía, Ted y Kat intentan resolver el caso. Misterio policiaco, tenso y divertido debido a un narrador excepcional: Ted, un chico con un cierto autismo. Sus peculiaridades son que tiene dificultades para captar el lenguaje corporal; que comprende literalmente todas las metáforas e intenta desentrañar su significado; y, sobre todo, que tiene unos conocimientos extraordinarios de meteorología.

2007. En primaria todos éramos muy listos, Enrique Gudín. Gonzalo, Chalo, unos dieciséis años, con bien ganada fama de mal estudiante, cuenta qué pasó el curso en el que tuvo que cuidar de su primo Samu, de ocho años, recién llegado a su ciudad. El narrador explica bien su mundo interior y sus justificaciones, y recrea con gracia situaciones escolares (muy por encima de lo que cabría esperar de quien suspende Lengua repetidamente). Pero, a través de lo que percibe Chalo, el lector se da cuenta de los problemas que tiene Samu como consecuencia de la situación de crisis por la que atraviesan sus padres.

2009 y 2015. La evolución de Calpurnia Tate y El curioso mundo de Calpurnia Tate, Jacqueline Kelly. Fentress, ciudad al sur de Austin, Texas, años 1899 y 1900. Calpurnia Virginia Tate, familiarmente Callie Vee, la intermedia de siete hermanos, tiene once años y es la narradora. Su familia es pudiente; su padre no interviene mucho en su vida diaria; su madre desea que aprenda cocina y bordado; cumple un importante papel la cocinera mulata, Viola; y el personaje decisivo es su abuelo, un naturalista que hace de Calpurnia su discípula y colaboradora. En la primera novela su abuelo y ella descubren una nueva especie de algarrobo y esperan que las sociedades científicas lo reconozcan, y se suceden episodios de vida familiar y local. En la segunda, la mayoría de los líos tienen que ver con animales que Travis, el hermano menor de Callie, desea cuidar, y otros con la llegada de una prima de Callie a su casa y de un nuevo veterinario al pueblo. Calpurnia es graciosa, irónica con su hermano Lamar, afectuosa con su hermano Travis, temerosa con los mandatos de su madre, respetuosa y admirativa con su abuelo. Da mucha información científica, que le cuentan su abuelo y el veterinario, o que ella misma lee, y anota muchas preguntas en sus cuadernos de notas

2010. Reyes de la basura, también titulado Trash. Ladrones de esperanza, Andy Mulligan. Ciudad llamada Behala, en la que hay un gran basurero donde muchas personas recogen restos. Tres chicos encuentran un bolso con un nombre, una llave y unas instrucciones dentro. La policía intenta recuperar ese bolso pero ellos callan y, siguiendo las pistas que tienen, acaban averiguando el origen real de la fortuna de un hombre poderoso. Las cosas las narran quienes vivieron los hechos: los chicos y otros personajes. La historia es absorbente y tensa: se dosifica bien la información, y el tono es amable y lleno de buen humor.

2011. Ciudad de huérfanos, Avi. Nueva York, 1893. A Maks, un chico de trece años que vende periódicos, le amenaza una banda. Además, su hermana Emma es acusada de robar un reloj y la encarcelan. Con ayuda de una chica llamada Willa, Maks hará frente a los dos problemas. Argumento ameno y bien hilado. Los personajes atraen. Los momentos de acción tienen intensidad. El tono coloquial y explicativo, y el hecho de que todo se cuente en presente, sirve para dar viveza e inmediatez a los incidentes y a las descripciones, precisas y claras, de los ambientes de Nueva York en la época.

2007. La invención de Hugo Cabret, Brian Selznick. Libro que alterna tramos cortos de texto con imágenes que ocupan muchas dobles páginas y que narran los hechos al modo de un storyboard cinematográfico. París, años treinta. Hugo Cabret, doce años, vive oculto en la estación de tren de París, donde se ocupa del mantenimiento de los relojes: esto sucede porque Hugo sabe que lo echarán si se descubre la desaparición de su tío, el anterior mantenedor de los relojes, con quien vivía desde la muerte de su padre. Además, Hugo conserva los planos de un autómata que tenía su padre y quiere hacerlo funcionar. Los dibujos a carboncillo, de gran calidad, introducen de lleno al lector en la historia. La historia conecta con los sueños de un lector niño-joven de llevar una vida secreta y recoge la fascinación propia del cine de los comienzos.

2012. La lección de August, R. J. Palacio. August Pullman, Auggie, es un chico de diez años que nació con una deformidad facial. Vive con sus padres y su hermana mayor, Via, que siempre le han ayudado y protegido. Tiene una gran fijación con La guerra de las galaxias. Nunca ha ido a la escuela y sus padres piensan que ha llegado el momento de que lo haga. La novela empieza en ese momento y cuenta el difícil acostumbramiento de August y sus compañeros a la situación. Novela que desea y consigue conmover. Buena parte de su encanto está en la voz narrativa de August: natural y convincente, aunque sepamos que ningún niño se pueda expresar con tanta claridad y ser tan perspicaz, divertida e irónica, por más que respire dolor y decepción.



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