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Notas de octubre de 2019 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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jueves, 17 de octubre de 2019

La superviviente, de Katherine Applegate, es el primer libro de una serie de aventuras fantásticas que se desarrolla en un mundo singular habitado por seres especiales, lo que significa que buena parte de la narración y los diálogos se dedican a ir dando las explicaciones que necesita el lector para ir situándose. Hay que decir, sin embargo, que la escritora tiene unas dotes narrativas y constructivas sobresalientes, una gran capacidad para crear héroes simpáticos e incluso entrañables, y, como sabe cualquiera que conozca libros previos suyos, un gran dominio no sólo del género sino, en particular, de relatos con personajes que combinan rasgos humanos y animales de modos sorprendentes.

La protagonista y narradora se llama Byx y es una dairne, un ser que parece un perro y que, entre otras cualidades, tiene pulgares oponibles y puede planear como una ardilla voladora, y que, como todos los dairnes, tiene un don: nunca miente y puede detectar cualquier falsedad que se diga. Al comienzo de la novela Byx se presenta, habla de los temores que tienen los dairnes de su colonia de ser los últimos que hay en el sur de Nedarra, y sucede que, como consecuencia de una incursión de soldados y cazadores, ella se queda sola.

Sabremos poco a poco que Nedarra es un mundo jerarquizado en el que hay seis especies gobernantes, las capaces de hablar, fabricar herramientas, aprender, transmitir lo aprendido y practicar teúrgia o hechizos: los humanos, los raptidontes, los felivets, los terramantes, los natites y los dairnes. En teoría, son especies que no pueden cazarse entre sí… Hay otras especies como los wobbyks, los mezzitti, los starlones y los gorelis, capaces de comunicarse y de usar herramientas, pero sin habilidad para la magia. Y, por debajo, los inferritti: monos, ballenas, cuervos, grillos, etc.

Y veremos cómo todos esos seres, y muchos otros, van apareciendo en la novela: Byx, junto con personajes que va encontrándose y que tienen distintos intereses —Tobble, un wobbyk (a quien vemos en la portada), Khara, una chica disfrazada de chico, Gambler, un felivet, Renzo, un ladrón buscavidas—, emprende una larga y articulada expedición en busca de otras posibles colonias de dairnes con la esperanza de no ser la última de su especie. En su camino hacen aliados y encuentran enemigos de toda clase.

La autora emplea el método que popularizó Heinlein de ir introduciendo seres curiosos en la narración con toda naturalidad y, aunque el lector intuye, por ejemplo, qué clase de seres pueden ser las murciposas o los garilanes, el relato en seguida lo aclara más. Es brillante la idea que dirige la trama de que los dairnes, al ser seres que siempre dicen la verdad y detectan las falsedades, son temibles para unos, que desean su desaparición, pero una ventaja para otros malvados, que desean tener a su lado algunos dairnes que les permitan descubrir las asechanzas de sus enemigos.

De una escritora tan hábil y experta como Applegate hay que esperar también toques feministas, conservacionistas, de condena de los genocidios y del afán desmedido de poder, de críticas a los hombres opresores de los animales. Esto lo resaltan algunas críticas como si fuera un mérito pero su función en realidad es hacer que la novela circule mejor por los carriles sociológico-educativos del momento, gane premios, etc.

Katherine Applegate. La superviviente (Endling: The Last, 2018). Barcelona: Océano, 2019; 456 pp.; col. Gran Travesía; ilust. de Max Kostenko; trad. de Mercedes Guhl; ISBN: 978-84-947997-8-5. [Vista del libro en amazon.es]

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RaidtTodaFamilia.jpg
miércoles, 16 de octubre de 2019

Una niña que figura en todas las páginas observando a sus antepasados es la destinataria de las explicaciones que se dan en Toda mi familia: lo que me une a mis antepasados, un álbum de la alemana Gerda Raidt. En él se cuenta y se muestra que cada uno somos parte de una familia que, a su vez, está vinculada con otras familias; se habla de las formas de presentar las sucesivas generaciones en árboles genealógicos o en cadenas humanas; se pone de manifiesto cómo los miembros de todas ellas están vinculados entre sí —por rasgos, conocimientos, objetos, tradiciones…—; de cómo nuestras vidas están parcialmente formadas antes de nacer pues en el pasado están nuestras raíces, y cómo nuestros antepasados también nos han traspasado los problemas que generaron, etc. Los dibujos son simpáticos y la secuencia de imágenes y la información están bien ordenadas.

Gerda Raidt. Toda mi familia: lo que me une a mis antepasados (Meine ganze Familie: Was den Urmenschen und mich verbindet. Alles Wichtige über Generationen, 2018). Madrid: Maeva, 2019; 34 pp.; trad. de Noemí Risco; ISBN: 978-84-17708-23-8. [Vista del álbum en amazon.es]

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ParisManriqueCaimana.jpg
martes, 15 de octubre de 2019

La caimana, de Ramón París y María Eugenia Manrique, una historia inspirada en hechos reales, se desarrolla en la ciudad venezolana de San Fernando de Apure. Cuenta que un joven joyero y relojero llamado Faoro encontró un día, en el río Apure, un pequeño caimán de pocos días, lo llevó a su casa y lo llamó Negro, pues pensaba que era macho. El tiempo pasó, Faoro construyó un estanque para Negro, se casó, y los niños de la ciudad venían a su casa a jugar sin temor con la caimana. El relato es interesante. Su autora confiesa ser una de las niñas que jugó con Negro. La narración gráfica es clara: las ilustraciones, que van sobre fondo blanco, están bien compuestas y en ellas se presentan de un modo un tanto esquemático las figuras humanas y la decoración interior mientras que Negro y la exuberante vegetación tienen más colorido y un mayor detallismo.

Ramón París. La caimana (2019). Texto de María Eugenia Manrique. Barcelona: Ekaré, 2019; 36 pp.; ISBN: 978-84-948859-8-3. [Vista del álbum en amazon.es]

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sábado, 12 de octubre de 2019

He puesto entradas en el diccionario a Jory John, Benji Davies y Dieter Braun.

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viernes, 11 de octubre de 2019

Creo que cabe objetar algunas cosas a la segunda parte de los comentarios que pongo abajo de Ursula Le Guin, cuando menosprecia un poco el valor de El guardián entre el centeno —que el narrador sea quien es justifica que suceda lo que indica y, por tanto, eso no es un demérito de la novela—, pero sus observaciones de fondo siguen siendo válidas:

«En mucha ficción reciente escrita para adultos la visión del niño no se utiliza de manera irónica ni para incrementar la complejidad, sino que, implícita o abiertamente, se considera más valiosa que la visión profunda del adulto. Se trata de un tipo de nostalgia con mucha determinación. En esta clase de libros se establece una división absoluta entre el adulto y el niño y se hace un juicio en función de ella. Se percibe a los adultos como seres menos plenamente humanos que los niños o los jóvenes, y se espera que el lector acepte esa percepción. Los padres y todas las figuras de autoridad se presentan sin compasión o comprensión como enemigos automáticos, poseedores omnipotentes de poderes arbitrarios. Puede haber algunas excepciones santas y comprensivas que prueben la regla: ancianos eminentes, figuras de abuelos ricas en la Sabiduría Primitiva de Otra (nótese la palabra) Raza. La sentimentalidad adula la simplificación».

Para ilustrar lo anterior, Le Guin compara David Copperfield con El guardián entre el centeno y dice:

«Todos los errores de David [en su historia], de hecho, son un mismo error repetido: percibir de un modo infantil que la autoridad falsa es real, lo que le impide valorar la ayuda real que siempre está cerca de él. Al final del libro ha superado los mitos infantiles que lo mantenían en la indefensión. De niño, Dickens fue en muchos sentidos como David, pero el novelista Dickens no se confunde con ese niño. Aporta su propio saber complejo y merecido. Y por ello David Copperfield, que comprende con una exactitud aterradora los sufrimientos de un niño, es un libro para adultos. Compárese con El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger. El autor adopta la percepción infantil de que los adultos son inhumanamente poderosos e incomprensivos y nunca va más allá; en consecuencia, quienes mejor aprecian la novela, escrita para adultos, son los niños de diez años».

Ursula K. Le Guin. Contar es escuchar: sobre la escritura, la lectura, la imaginación (The Wave in the Mind: Talks and Essays on the Writer, the Reader, and the Imagination, 2004). Madrid: Círculo de Tiza, 2017; 402 pp.; trad. de ; ISBN: 978-84-947707-0-8. [Vista del libro en amazon.es]

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PoloLibroMaraVicens.jpg
jueves, 10 de octubre de 2019

Hay relatos de grandes viajes que prefiero abordar en libros extensos, pero también he visto que hay a quienes les bastan unas narraciones cortas que les den una información básica. Dos ejemplos.

Los interesados en El Libro de las maravillas del mundo, dictado en 1298 por Marco Polo a su compañero de prisión Rustichello da Pisa, harán bien en leer una edición crítica como la que cito abajo de Cátedra. Pero otros preferirán una versión muy abreviada, titulada Marco Polo. La ruta de las maravillas, a cargo de Yue Hain-jun y Juan Manuel Soldevilla, que tiene una introducción, un resumen del libro de Marco Polo, una sección titulada «Un mundo exótico y deslumbrante» donde se da más contexto histórico y se discute un poco si realmente Marco Polo estuvo en China o no; además, contiene las clásicas actividades escolares y un mapa con el itinerario de Marco Polo. Una versión más abreviada pero excelente está en el álbum que comento en la nota Un viajero del siglo XIII.

En Héroes de distinta clase hablé del libro El último lugar de la tierra, sobre las expediciones de Scott y Amundsen, y en Hombres para cuando no hay salida lo hice de La prisión blanca. Un viaje legendario hacia el Polo Sur, el que mandó Ernest Shackleton. Una narración abreviada de ambos viajes está en Scott y Amundsen. La conquista del Polo sur, de Kuang Tsae Hao y Montserrat Fulla: primero hay una narración titulada «La conquista del Polo sur», viene luego una sección sobre «La exploración de la Antártida» —donde se habla de otras expediciones y, en particular, de la de Shackleton—, y una sección final titulada «La Antártida hoy». El libro cuenta con fotos, mapas y las consabidas actividades escolares. En la nota titulada Dos libros sobre Shackleton comento también una novela gráfica sobre su viaje.

Un mérito no pequeño de los libros resumidos que digo es que cuentan con unas extraordinarias ilustraciones de Robert Ingpen.

Marco Polo. Libro de las maravillas del mundo (Le divisament dou monde, 1298). Madrid: Cátedra, 2010, 2ª ed.; 374 pp.; col. Letras universales; edición y trad. de Manuel Carrera Díaz; ISBN: 978-84-376-2468-6. [Vista del libro en amazon.es]
Yue Hain-jun y Juan Manuel Soldevilla. Marco Polo. La ruta de las maravillas (2005). Barcelona: Vicens Vives, 2011, 1ª ed., 7ª reimp.; 66 pp.; col. Cucaña; ilust. de Robert Ingpen; ISBN: 978-84-316-7173-0. [
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Kuang Tsae Hao y Montserrat Fulla Bombardo. Scott y Amundsen. La conquista del Polo sur (2011). Barcelona: Vicens Vives, 2014; 80 pp.; col. Cucaña; ilust. de Robert Ingpen; trad. de Javier Vico; ISBN: 978-8431671723. [
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CeballosIndomia.jpg
miércoles, 9 de octubre de 2019

La indomia, de Ignacio Ceballos Viro, es un relato que atrapa por su lenguaje cuidado e ingenioso, por la curiosidad que suscitan unos ambientes y personajes singulares, y también por lo que tiene de original en el panorama de la LIJ habitual hoy.

El primer párrafo del libro nos dice que los indomios viven en un lugar donde siempre es verano, que son «un poco extraños en sus costumbres» y «bastante raros en todo lo demás». Nos enteramos luego de que viven al aire libre y de que todos tienen nombres con muchos apellidos: en una ceremonia anual llamada el Fato se añaden un apellido de acuerdo con la ocupación que tendrán el nuevo año: así, una mujer se llama Acumba Escuchatormentas Limpiabrisas Vencemiedos, etc.; pero también los hay que optan por mantener la misma de año en año, y así una de las protagonistas se llama Umbra Cuentaestrellas Cuentaestrellas Cuentaestrellas, etc.

La chica que aparece al principio, Vita, emprende un viaje misterioso: desea buscar aerísaes, unos seres que nadie sabe si existen y que habitan en los volcanes según dicen los cuentos. Cuando llega la noticia de que está en un gran peligro, salen en su busca sus amigas Pinna y Umbra, y un chico llamado Clivo, que logran seguirla gracias a unos mensajes que Vita va dejando en lengua indomia (un lenguaje silábico que se muestra completo al final del libro). Se suceden episodios de distinto tipo, unos en los que los viajeros son espectadores, como una cruenta batalla de hormigas blancas contra hormigas negras, otros en los que participan, como en unos recorridos de árbol en árbol mientras son acosados por logbos, u otros a través de unas cuevas. Pero cuando encuentran a Vita las cosas no salen como esperaban.

Hay dos momentos en que la acción se desarrolla en forma teatral: uno cuando unos niños representan para los viajeros lo que les quieren transmitir; otro, que sucede sin más, cuando los tres charlan sobre cómo entrar en un campamento donde Vita parece estar recluida. En general, toda la narración parece pensada para ser representada: abundan los diálogos ágiles con réplicas bromistas y de los personajes no se describen vestidos sino cosas de su aspecto: de Pinna se nos dice es una chica de piel con motas grises y anaranjadas y de Vita que se caracteriza porque tiene dos rayas oscuras desde la cintura hasta los tobillos.

Las descripciones de la naturaleza que hay son excelentes y tienen la virtud de provocar una sensación tanto de familiaridad como de extrañeza. Se nos dice, por ejemplo, que la deliciosa bebida secreta de los indomios es el bayino y, entre muchos otros animales, frutos y plantas, de los que se habla, se mencionan los gatios, peurros o connejos; los melonones y las sandianitas, las zárpazas y los helechios, los sauzes y los frasnos, etc. Hay algunos sonoros poemas bien compuestos que salpican la historia. La edición es buena aunque vendría bien un mapa que sirviera de orientación al lector en las rutas que siguen los personajes.

No faltan comentarios que parecen apuntar más alto pero que, simplemente, le sirven al narrador para dejar caer bromas. Así, la vieja Ulteria se lamenta de que, de todos lugares del mundo donde podía haber caído un cocco, «haya tenido que ser precisamente en tu cara. Y entonces te da por pensar que tiene que tener un sentido, y ahí estás perdida, cielo, porque si la caída de un cocco que te abre una brecha en la cabeza tiene un sentido, entonces es un sentido doloroso. (…) Y coges el cocco y lo miras, y lo apoyas en una piedra para mirarlo más rato, preguntándole “¿qué haces tú aquí y por qué casi me abres la crisma?”».

Ignacio Ceballos Viro. La Indomia (2019). Sevilla: Babidi-Bu, 2019; 220 pp.; ISBN: 978-84-17679-86-6. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 8 de octubre de 2019

¡Vuelve a casa!, de Benji Davies y Jory John, tiene iguales cualidades que los otros dos álbumes ya comentados de los mismos personajes. Empieza con Pato descubriendo que Oso no está pues se ha ido a pescar; sigue cuando va en su busca, y subraya cómo las contrariedades que sufre Oso le hacen alegrarse al ver aparecer a Pato. El talento de animador del ilustrador se nota en el dinamismo de los personajes, en los cambios de perspectivas, en los colores muy contrastados y apropiados a la personalidad de sus héroes (por ejemplo, las escenas de Oso son oscuras como subrayando su estilo cachazudo y algo cenizo), su habilidad para guiar la mirada del lector por la página (como por ejemplo se nota en las dobles páginas en las que se  ven varias situaciones de Pato haciendo cosas , pensando…). Las formas de hablar son tipográficamente distintas: sólidas y gruesas las de Oso, finas y más pequeñas las de Pato. La narración emplea frases repetidas y busca facilitar la lectura en voz alta. Cabe añadir que los comportamientos y actitudes de los personajes son más bien adultos, aunque sean comprensibles y divertidos para cualquier lector.

Benji Davies. ¡Vuelve a casa! (Come Home Already!, 2017). Texto de Jory John. Algemesí (Valencia): Andana, 2019; 32 pp.; col. Locomotora; trad. de Anna Llisterri; ISBN: 978-84-17497-33-0. [Vista del álbum en amazon.es]

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sábado, 5 de octubre de 2019

He puesto entradas en el diccionario a Ben Newman, Victoria Jamieson y Ben Hatke.

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viernes, 4 de octubre de 2019

Consideraciones de Ursula Le Guin sobre las distopías de moda:

«Las oscuras distopías de moda (…) eluden el compromiso con el sufrimiento humano y las posibilidades genuinas. La narrativa imaginativa que admiro (…) amplía el (…) entendimiento moral. Ello puede hacerse en un tono (…) ingenuo y esperanzado (…) o mediante construcciones» complejas y sofisticadas; «pero siempre es reconocible el mismo impulso: llevar a imaginar un cambio. No conoceremos nuestra propia injusticia si no podemos imaginar la justicia. No seremos libres si no imaginamos la libertad. No podemos exigir que alguien intente alcanzar la justicia y la libertad si no ha tenido la oportunidad de imaginar que se pueden alcanzar».

Más adelante critica Le Guin la obsesión de los redactores de textos de contracubierta por describir obsesivamente las obras de fantasía como «una batalla entre el bien y el mal» y continúa: «en la fantasía seria, la verdadera batalla es moral e interior. Hemos dado con el enemigo, como dice Pogo, y está en nosotros. Para hacer el bien, los héroes deben saber o aprender que el “eje del mal” está dentro de ellos. En la fantasía comercial, la supuesta batalla entre el bien y el mal no es más que una lucha por el poder. Miren cómo actúan: los supuestos magos buenos y los supuestos magos malos son violentos e irresponsables por igual. Nada más alejado de Tolkien. Pero ¿por qué debería importarnos la seriedad moral? ¿Por qué importan la probabilidad y la coherencia, si todo es “pura invención”? Pues bien, la seriedad moral da importancia a la fantasía porque es la parte real de la historia. Es evidente que una historia inventada será trivial si no hay nada en juego, si las elecciones morales se reemplazan con una mera contienda, con la pura voluntad de vencer».

Ursula K. Le Guin. Contar es escuchar: sobre la escritura, la lectura, la imaginación (The Wave in the Mind: Talks and Essays on the Writer, the Reader, and the Imagination, 2004). Madrid: Círculo de Tiza, 2017; 402 pp.; trad. de ; ISBN: 978-84-947707-0-8. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 3 de octubre de 2019

Explica C. S. Lewis en La experiencia de leer que el valor de los mitos no es específicamente literario, que los méritos o defectos literarios de las narraciones míticas importan tanto como los de un horario o un libro de cocina. En definitiva, que de ellos importan sobre todo los argumentos y, en los que a los lectores se refiere, que se narren con claridad.

Esto es lo que hacen libros como los de James Riordan: Jasón y los argonautas —una busca del tesoro, en este caso de una especie de reliquia, que se cuentan en las Argonáuticas, una obra del siglo III de Apolonio de Rodas—, y Los doce trabajos de Hércules —contados a partir de la versión de Apolodoro del siglo I o II—; y, mejor aún, el de Maria Angelidou titulado Mitos griegos —una selección de catorce relatos: Prometeo, el ladrón del fuego; La caja de Pandora; Deucalión y Pirra; Apolo y Dafne; Hércules la hidra de Lerna; El rapto de Europa; Teseo y el laberinto de Creta; El vuelo de Ícaro; Edipo y el enigma de la Esfinge; El desafío de Aracne; El oro de Midas; Perseo y la cabeza de Medusa; Orfeo en el infierno; Ulises y el caballo de Troya—. Del último libro hay que destacar también las ilustraciones a lo Klimt del búlgaro afincado en Grecia Svetlin Vasilev (del que no conviene perderse, por cierto, las ilustraciones a una edición resumida del Quijote que ha sido editada en la misma colección).

James Riordan. Jasón y los argonautas. Barcelona: Vicens Vives, 2006, 2ª reimpr.; 95 pp.; col. Clásicos adaptados; ilust. de Jason Cockcroft; trad. de Agustín Sánchez Aguilar y Susana Camps; introducción, notas y actividades de Agustín Sánchez Aguilar; ISBN: 978-8468201092. [Vista del libro en amazon.es]
James Riordan. Los doce trabajos de Hércules. Barcelona: Vicens Vives, 2008, 6ª reimpr.; 93 pp.; col. Clásicos adaptados; ilustrado por Christina Balit; trad. de Susana Camps; introducción, notas, glosarios y actividades, Manuel Otero; ISBN: 978-8431698553. [
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Maria Angelidou. Mitos griegos (2008). Barcelona: Vicens Vives, 2013; 119 pp.; col. Cucaña; ilust. de Svetlin; adaptación y notas de Miguel Tristán; actividades de Santiago Muras; ISBN: 978-84-316-9065-6. [
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miércoles, 2 de octubre de 2019

Contar es un libro con formato de álbum en el que Pep Bruno desea hacer partícipes a sus lectores de su gran experiencia como cuentacuentos. Las palabras van en las páginas de la izquierda, con un párrafo de presentación y dos párrafos más, y las ilustraciones de Andrea Antinori ocupan las páginas derechas y a veces se expanden hacia las páginas pares.

Después de hablar de cómo los hombres estamos siempre contando historias, el texto y las divertidas imágenes que lo acompañan animan al lector a construir relatos —recuerdos, anécdotas, cuentos…—, al tiempo que le dan indicaciones y recursos prácticos primero para prepararlos y luego para contarlos. El libro termina con dos dobles páginas finales con curiosidades sobre la historia de los relatos orales en distintos lugares del mundo y con una breve bibliografía seleccionada por el autor.

En estos comentarios de anatarambana y de biblioabrazo se dan más informaciones y explicaciones acerca de los contenidos del libro y de su gran utilidad como manual para un futuro cuentacuentos, al tiempo que se muestran algunas de sus dobles páginas y de sus ilustraciones.

Pep Bruno. Contar (2019). Barcelona: Abuenpaso, 2019; 44 pp.; ilust. de Andrea Antinori; ISBN: 978-84-17555-14-6. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 1 de octubre de 2019

En el mundo de los álbumes para pequeños se intentan libros originales que no suelen ser divertidos para sus destinatarios, y se hacen libros divertidos que tienen poco de originales. Pero también los hay que cumplen las dos condiciones, como Niña gato agua pato y Niño huevo perro hueso, de Ellen Duthie y Daniela Martagón, dos álbumes frescos y resultones que no sabría comparar con otros editados en castellano. Aunque a priori diríamos que son para prelectores, los he compartido con unos amigos adultos que han disfrutado mucho con ellos e incluso han discutido sobre cuál es el mejor: unos preferían, con mucho, el primero, mientras otros apostaban, sin duda ninguna, por el segundo.

En cada uno la sucesión de imágenes, con unas figuras sintéticas a lo Dick Bruna, va mostrando los cuatro elementos de los títulos en distinto orden y estableciendo relaciones entre ellos, como un juego en el que los participantes tuviesen que inventar gráficamente y enunciar, en cada paso, una relación distinta entre los cuatro sin añadir ningún elemento más. Como es lógico, después de las cuatro primeras enumeraciones, los juegos de ingenio —gráficos, imaginativos y de lenguaje—, se van complicando. Y aquí es donde mis amigos diferían: a uno le hacía mucha gracia el caos que montan el niño y el perro, a otro le divertía más el juego de sonidos que arman la niña, el pato, el gato, y el agua.

Ellen Duthie & Daniela Martagón. Niña gato agua pato (2019). Madrid: Traje de lobo, 2019; 24 pp. en cartoné; ISBN: 978-84-948709-3-4. [Vista del álbum en amazon.es]
Ellen Duthie & Daniela Martagón. Niño huevo perro hueso (2019). Madrid: Traje de lobo, 2019; 24 pp. en cartoné; ISBN: 978-84-948709-2-7. [
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sábado, 28 de septiembre de 2019

En bienvenidosalafiesta: notas del mes de septiembre.

Una selección de los libros comentados este mes sería esta:

—un álbum fresco: Barrios de colores;

—una novela juvenil sobre deporte: Kolia;

—una novela romántica: Frederica;

—y, por supuesto, los dos libros de Svetlana Alexiévich de los que todavía no había hablado: La guerra no tiene rostro de mujer y Los muchachos de zinc.

En Libros para jóvenes: notas del mes de septiembre.

En medium, durante septiembre, he puesto notas que, más o menos, tratan sobre asuntos educativos: 'Preguntas sobre Dios', de André Frossard; 'Ética: Cuestiones fundamentales', de Robert Spaemann; 'El arte de la fragilidad', de Alessandro D'Avenia. También recordé la reseña de 'La diferencia prohibida', de Tony Anatrella.

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viernes, 27 de septiembre de 2019

Unas citas de Ursula Le Guin comparando las ficciones realistas y las de fantasía.

«La ficción realista es propia de cada cultura. Si versa sobre nuestra cultura, nuestra década, estupendo; pero si la historia tiene lugar en otro siglo o país, comprenderla supone un acto de desplazamiento, de traducción, que muchos lectores no son capaces o no tienen ganas de hacer». Los límites de su lenguaje, «—supuestos compartidos de clase, cultura, educación, ética—, limitan y reducen el ámbito de la ficción».

Por eso hay tantos escritores que «se han volcado al lenguaje global e intuitivo de la fantasía para describir, con toda la precisión posible, el modo en que “nosotros” vivimos “ahora”. Así pues, en mucha ficción contemporánea, las descripciones más reveladoras y precisas de nuestra vida cotidiana están atravesadas por lo extraño, o desplazadas en el tiempo, o ambientadas en mundos imaginarios, o disueltas en las fantasmagorías de las drogas y la psicosis, o se despegan de lo mundano para alcanzar repentinamente lo visionario y bajar a tierra desde sus alturas».

«Creer que la ficción realista es por definición superior a la ficción imaginativa es creer que la imitación es superior a la invención. En momentos de malicia me he preguntado si esta afirmación puritana y tácita, pero extensamente aceptada, no tendrá que ver con la reciente popularidad de las memorias y los ensayos personales».

Ursula K. Le Guin. Contar es escuchar: sobre la escritura, la lectura, la imaginación (The Wave in the Mind: Talks and Essays on the Writer, the Reader, and the Imagination, 2004). Madrid: Círculo de Tiza, 2017; 402 pp.; trad. de ; ISBN: 978-84-947707-0-8. [Vista del libro en amazon.es]

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