Mejor educados (y 2)

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Mejor educados (y 2)

Traigo hoy aquí otras citas de Mejor educados, acerca de la lectura y el aprendizaje lector. En ellas Gregorio Luri habla de la necesidad de «aprender a leer de manera lenta, concentrada, profunda, (…) en diferentes formatos (cuentos, poesía, prensa, teatro…) para educar la ductilidad de la atención y apropiarnos de las diferentes posibilidades expresivas del lenguaje». Explica también al lector que es bueno «estimular la lectura compartida de tu hijo con sus amigos o con los miembros de la familia. La disciplina de hacerse entender por el otro y de prestar atención a lo que se lee, le ayudará a controlar sus impulsos y a acostumbrarse a la espera atenta. Hablo, evidentemente, de la lectura textual, la impresa, la que se nos presenta como una unidad de forma y contenido. Todos los estudios nos indican que la lectura en la pantalla de un ordenador puede tener muchas virtudes, pero ninguna de ellas educa la atención. Más bien la dispersa».

En relación a lo último en otro momento indica: «La caída constante de la competencia lectora de los alumnos europeos, especialmente entre los chicos (…) coincide con la peculiaridad de que nuestros adolescentes son la primera generación de la historia que consume más textos escritos por sus contemporáneos que por los adultos. La adolescencia parece vivir un proceso acelerado de independencia del mundo y de la cultura de los mayores. Hay entre nosotros no pocos adolescentes que no sólo no leen ningún libro, sino que manifiestan una clara hostilidad hacia la lectura, haciendo del rechazo al libro una seña de identidad subcultural».

A esta situación, se suele decir, muchos adolescentes y jóvenes llegan después de haber sido lectores de niños. Pero en realidad no lo eran: no tenían un hábito lector mínimamente arraigado sino un potente hábito de buscar entretenimiento en los libros. Así lo explica  Gregorio Luri: «El hábito lector crea lectores, mientras que el hábito del entretenimiento crea personas que necesitan ser entretenidas. Si lees a tu hijo para entretenerlo no ha de sorprenderte que al llegar a la adolescencia sustituya el libro por otras actividades más livianas. Enseñar entretenimientos es más fácil que enseñar a leer bien, porque para leer bien necesitas controlar tu propia atención, mientras que para entretenerte hay que dejarla ir. La lectura es como la comida. Comer es una necesidad, pero no cualquier comida nos proporciona los nutrientes que necesitamos para crecer de manera saludable».

Gregorio Luri. Mejor educados (2015). Barcelona: Booket, 2015; ‎240 pp.; ISBN: 978-8408135791. [Vista del libro en amazon.es]

 

16 octubre, 2021
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