
Imagina, de Aaron Becker, es un premiado álbum sin palabras —aunque tenga, en la página anterior al comienzo de la historia, una innecesaria introducción explicativa—.
Una niña está jugando en su casa y ni su padre, ni su madre, ni su hermana mayor le hacen caso. Luego, en su habitación, toma un lápiz rojo con el que pinta una puerta en la pared que la conduce a un bosque; al llegar a un río pinta una barca y, en ella, llega a una ciudad con calles que son canales; cae por una cascada y entonces pinta un globo para salvarse; en el aire ve varias aeronaves (propias de películas de Miyazaki) y cómo, desde una, dan caza a un pájaro de color morado a quien ella luego libera; pero…
Libro de planteamiento semejante a Harold y el lápiz morado pero, en este caso, el encanto no está tanto en el niño que dibuja, como en los ricos escenarios de ciudades colgantes y de naves steampunk, y en el interés de un argumento que tiene un inteligente desenlace al modo de El libro rojo, y una imagen conclusiva que abre nuevas posibilidades. Igual que esos libros, a los que homenajea, Imagina también habla bien de cómo con su lápiz y su imaginación la protagonista entra en otros mundos y se relaciona con otros personajes.
Aaron Becker. Imagina (Journey, 2013). Sevilla: Kokoro Multimedia, 2014; 40 pp.; col. El gato y la luna; trad. de Adriana Zurera; ISBN: 978-84-940417-4-7. [Vista del libro en amazon.es]