Este comentario en la revista Nuestro Tiempo me hizo buscar y leer Lo que tiene alas, de Eduardo Jordá. Es un libro con extensos comentarios a catorce relatos o novelas cortas que nacieron en un taller de creación literaria dirigido por el autor. El título, tomado de un aforismo de Joubert —«Todo lo que tiene alas está fuera del alcance de las leyes»—, alude a que con facilidad las interpretaciones literarias académicas de algunas obras pueden oscurecer los significados y que simplemente una lectura detenida y atenta puede dar cuenta de los mecanismos compositivos que usaron sus autores y que explican su perfección artística.
Uno de los rasgos comunes de todos estos relatos es cómo sus autores consiguen cómo las lecciones que quieren dar sean un elemento artístico más y no «una impostura introducida con calzador —o con grúa— por un artista tramposo que explota nuestros sentimientos». Hablaré de algunos comentarios en otras notas. Aquí dejo constancia que se habla, entre otros, de El capote, Otra vuelta de tuerca, Bartleby (de Melville), Mendel el de los libros, La buena gente del campo (un relato de Flannery O’Connor).
Eduardo Jordá. Lo que tiene alas (2014). Sevilla: Fundación José Manuel Lara, 2014; 224 pp.; ISBN: 978-8496824546. [Vista del libro en amazon.es]




























