Una señal de salud espiritual

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Una señal de salud espiritual

En Formas de la felicidad, comentando Mujercitas, pongo una cita de George Orwell, que tiene un tono parecido a una de Natalia Ginzburg acerca de Corazón. Está tomada de un artículo en el que habla de la honradez de fondo que había en algunas de sus lecturas de infancia.

Dice Orwell que «puede que la gente de Helen’s Babies o Mujercitas sea ligeramente ridícula, pero no está corrompida. Poseen algo cuya mejor definición quizá sea integridad, o moral, fundada en parte en una beatería irreflexiva. Es de cajón que todo el mundo vaya a la iglesia los domingos por la mañana y que bendiga la mesa y rece antes de ir a dormir; para entretener a los niños se les cuentan historias de la Biblia, y si piden una canción seguramente sea “Gloria, gloria, aleluya”. Tal vez sea también una señal de salud espiritual en la literatura ligera de este periodo que la muerte se mencione sin tapujos. El pequeño Phil, el hermanito de Budge y de Toddie, ha muerto poco antes de que arranque Helen’s Babies, y hay varias referencias lacrimógenas a su “diminuto ataúd”. Un escritor contemporáneo que emprendiera una historia como esta dejaría los ataúdes fuera».

George Orwell. «Bajando de Bangor», Tribune, 22 de noviembre de 1946, en Ensayos (Essays, 1928-1949). Barcelona: Debate, 2013; 975 pp.; trad. de Manuel Cuesta, Osmodiar Lanpio, Miguel Martínez-Lage, Juan Antonio Montiel, Inga Pellisa, Jordi Soler, Miguel Temprano; prólogo de Irene Lozano; ISBN: 978-84-9992-042-9. [Vista del libro en amazon.es]

 

27 diciembre, 2014
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