Aunque Diana Wynne Jones me parece la mejor escritora actual de fantasía no me ha convencido con su libro más reciente, La conspiración de Merlín. Está bien escrita y bien armada pero está pasada de vueltas —argumento enrevesado, muchos personajes, demasiadas idas y venidas entre mundos alternativos, etc.—, como comprobará quien haya leído su excelente serie de Los mundos de Chrestomanci. En cualquier caso, tanto este libro de Diana Wynne Jones, como el de Walter Moers mencionado ayer o el de Susanna Clarke de días atrás, son útiles para notar la diferencia que hay entre buenos escritores y escritores apresurados; entre ficciones que intentan contar bien una historia sin más y otras que intentan darte lecciones. Diana Wynne Jones. La conspiración del Merlín (The... Leer más
El esquema normal de las series de aventuras fantásticas mencionadas semanas atrás es siempre parecido: unos protagonistas huérfanos (o casi) tienen por delante una misión; pronto ven que no les faltan recursos para cumplirla y probablemente descubren que hay profecías que anuncian su futuro triunfo si, como el lector no duda que harán, son capaces de resolver algunos acertijos y enigmas; y, de camino, seguramente averiguan qué misterios hay en su pasado. Otras dos series en marcha, con este formato, son: —Kai Meyer. Los caminantes del mar. De momento, dos novelas: Capitanes del Caribe, Rumbo a las tinieblas. He leído sólo la primera: una mezcla de novelas clásicas de piratas con una fantasía desbocada, cuyos protagonistas son unos chicos que pueden andar sobre el agua... Leer más
Un avance informativo sobre algunas aventuras fantásticas que he leído estos días, un tipo de historias en las que el arte ya no está en el libro sino en el marketing. —Rafael Ábalos, Grímpow. Muy floja. En una estrafalaria Edad Media, el protagonista recibe unos conocimientos especiales y se une a la lucha de una gnóstica sociedad secreta que quiere acabar con «el oscurantismo religioso y fanático» de una Iglesia católica que predica la guerra y persigue a los sabios. Todos los personajes hablan igual. Los acentos, a veces poéticos, son muy artificiales: el negro manto de la noche les cubría, el cielo estaba pigmentado de estrellas, cosas así. Es morosa porque el peso está en las pretenciosas reflexiones que, además, al formularse solemnemente y con aires de gran... Leer más
Un libro infantil-juvenil se dirige a niños y jóvenes. Por eso, una buena opción es acentuar mucho lo narrativo (igual que otra puede ser subrayar el humor). Otra, es centrar el interés en la evolución y las cualidades del personaje central (igual que otra puede ser centrarlo en un argumento interesante). Y otra, como una gran mayoría de los lectores leen personajes más que historias, es presentar sus aventuras con formato de serie (de igual modo que hay autores que, por principio, renuncian a escribir series). Por eso, intentar desmerecer los libros de Harry Potter comparándolos con El señor de los anillos es como hacer de menos un partido de fútbol juvenil comparándolo con uno de primera división. Querer hacerlo poniendo a Rowling al nivel de Roald Dahl es como esperar... Leer más
El amuleto de Samarkanda, de Jonathan Stroud, es un relato bien escrito, divertido, intrigante... Desde algunos puntos de vista, es de lo mejor que he leído en la estela de Harry Potter. Pero lo cierto es que los préstamos de obras anteriores son tantísimos que todo parece ser un ensamblaje de piezas, un ensamblaje muy bueno, eso sí. La novedad está en un toque posmoderno realmente sabroso: las notas a pie de página a cargo de uno de los narradores tienen verdadera gracia y funcionan francamente... Leer más
Los libros de la serie protagonizada por Artemis Fowl, de Eoin Colfer, son entretenidos pero, tal como yo lo veo, en ellos no encajan bien marcos y contenidos: el género de aventura fantástica y los seres que la pueblan no son apropiados para usar los estereotipos y el estilo narrativo y conversacional propios de los «thriller» y las películas de acción. Sin duda, es enorme la facilidad del autor irlandés para esto último y por eso sus libros gustan a los aficionados a esa clase de ficciones con grandes tragaderas, pero no funcionan con quienes no ven nada sabrosa esa inverosímil mezcla en la que una pequeña elfa se comporta y habla como Bruce Willis. Personalmente no me parece que sean productos mínimamente duraderos: espero cosas mejores de Colfer para incluirlas en una... Leer más
Sobre algunos libros que me han preguntado: —Shadowmancer, de G. P. Taylor: no pasé de la página diez. —Molly Moon, de Georgia Byng: leí el primero y me pareció penosamente flojo, por lo que ya no leí el segundo. —Lionboy, de Zizou Corder: el protagonista resulta simpático y atrae también el interesante don que tiene de poder hablar «felino», pero pronto las aventuras se disparatan y la trama se complejiza de un modo absurdo, algo que se agudiza más aún en el segundo volumen titulado La caza. —Una cuestión de tiempo, de Michael Hoeye: en el primer libro están bien el arranque y la definición del personaje principal aunque resulta muy artificioso el conflicto final; y el segundo librito de la serie, El misterio del desierto, ya no se sostiene. Se... Leer más