Representar la música

Álbumes (música)Álbumes (música)
 
Representar la música

Que recuerde ahora, buenos álbumes cuyas imágenes intentan representar la música son El flautista de Hamelín, Ben’s Trumpet, Las clases de tubaA ellos hay que sumar Diapasón, de Laëtitia Devernay (de la que vale la pena conocer su página), un álbum sin palabras sobre el que es difícil opinar bien cuando sabes que la edición original es un acordeón, como se ve aquí. En la sucesión de páginas vemos a un hombrecillo, vestido de director de orquesta, que se sube ágilmente a un árbol, en medio de otros árboles, y al ir moviendo su batuta, van saliendo distintas clases de pájaros de todos ellos. Al final, se baja pero, antes de marcharse, planta un nuevo arbolito.

Es una idea poética, la de un libro que permite afinar el oído para escuchar la música secreta de todas las cosas (dice la contracubierta), realizada en este caso con unas ilustraciones estilizadas muy sugerentes. A las rayas horizontales como de pentagramas de la cubierta y la contracubierta les suceden, en las guardas y la primera doble página, las rayas verticales que anuncian los árboles del escenario, y, luego, las rayas del pantalón del personaje. La historia se sigue bien mientras vemos al hombrecillo dirigir su orquesta desde la copa de un árbol, mientras en las sucesivas dobles páginas va estando un poco más abajo y van ganando protagonismo los pájaros. La continuidad entre páginas ya no se aprecia bien cuando, en las dobles páginas completas, sólo se ven distintas bandadas y formaciones de pájaros: aquí sería necesario ver la edición original.

Laëtitia Devernay. Diapasón (Diapason, 2010). Barcelona: Océano Travesia, 2012; 64 pp.; ISBN: 978-607-400-648-3. [Vista del álbum en amazon.es]

19 marzo, 2013

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