La librería encantada

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La librería encantada

La librería encantada, de Christopher Morley, es una novela simpática como la que la precede, La librería ambulante, pero en ella casi no tiene protagonismo la heroína de la primera, Helen. El relato comienza cuando Helen y su marido Roger son ahora unos felices libreros de Brooklyn. Un amigo de Roger, un hombre rico enamorado de los libros, les propone que contraten a su hija Titania con el fin de que conozca mejor la vida y se aficione a la lectura. Un publicista que trabaja en la Agencia de Publicidad Materia Gris, Aubrey Gilbert, le propone a Roger hacer una campaña de publicidad para vender más libros, posibilidad que Roger rechaza de plano. Pero Aubrey se hace asiduo a la librería cuando conoce a Titania, algo que coincide con que se marcha Helen fuera durante una temporada, y con que desaparece un libro de forma curiosa.

La narración es fluida. Los hilos policiales y amorosos son poco consistentes. Sin embargo, la historia se salva por las reflexiones y comentarios de Roger. Es cierto que algunos son desmedidos, e incluso tontos, como el de que la Biblia es para él una decepción pues «nunca ha hecho por la humanidad lo que debería haber hecho»; o el de que «los libros son la respuesta a todas nuestras perplejidades»; o su ingenua convicción «de que la felicidad futura del mundo depende en no poca medida de los libreros y los bibliotecarios». En cambio, tiene observaciones magníficas. Así, le dice al publicista: «el negocio de los libros es muy distinto a otros. La gente no sabe que quiere los libros. Usted, por ejemplo. Basta con mirarlo un instante para darse cuenta de que su mente padece una tremenda carencia de libros y, sin embargo, ahí sigue, dichosamente ignorante». O, en otro momento, comenta un libro de humor popular del siguiente modo: «La risa y la oración son los dos hábitos más nobles del hombre. Es lo que nos separa de las bestias. Reírse de bromas fáciles es tan deleznable como rezar ante falsos ídolos. Reírse con Fatty Arbuckle es degradar el espíritu humano». En otra ocasión, a un amigo le cuenta por carta un secreto: «Nunca he leído el Rey Lear, y me he abstenido de hacerlo a propósito. Si alguna vez llego a enfermar gravemente sólo tendré que decirme a mí mismo: “No puedes morirte todavía; aún no has leído el Rey Lear”. Eso me haría sanar, sin duda alguna».

Christopher Morley. La librería encantada (The Haunted Bookshop, 1919). Cáceres: Periférica, 2013, 2ª ed.; 312 pp.; trad. de Juan Sebastián Cárdenas; ISBN: 978-84-92865-70-3.

 

29 mayo, 2014
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