Lectores peculiares

Niños
 

Tengo amigos a los que no les gustan las Crónicas de Narnia. Unos porque no son capaces de apreciar los relatos infantiles del tipo que sean. Otros, porque les ocurre lo mismo con las historias de fantasía en general. Otros, porque han leído El Señor de los anillos y tienen dificultades para bajar de nivel y apreciar relatos inferiores aunque sean valiosos. En muchos casos eso se debe a que han perdido la capacidad de asombro y la frescura que tuvieron cuando leían como niños. Ahora bien, a mí me pasa lo mismo también cuando, por haber leído muchas historias semejantes, rechazo algún relato infantil bien escrito y no aprecio que el niño no ha leído tanto como yo y que para él ese relato será el primero que le cuente determinada historia, y que por tanto puede cumplir bien su función. Es el mismo Lewis quien nos indica que la peculiaridad del lector infantil consiste justo en que no es peculiar: somos nosotros quienes sí lo somos.

15 noviembre, 2005

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