Un largo sábado

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Un largo sábado

Me ha interesado Un largo sábado, una entrevista larga con George Steiner de hace pocos años. Las mejores consideraciones son, me parece, las que hace de la lectura y de la necesidad de leer con lápiz en la mano, subrayando y luchando con los textos. Otras tienen valor, claro está, pero en ellas resulta sorprendente que tenga tanta capacidad para el matiz en unas cosas al tiempo que despacha otras de modo sumario. Así, cuando reflexiona sobre las crueldades que ha visto y vivido el siglo XX dice lo siguiente:

«¿Es posible (formulo esta hipótesis después de sesenta años de magisterio y de amor por las letras) que, tal vez, las humanidades puedan volverle a uno inhumano? ¿Que, lejos de hacernos mejores (por decirlo con total ingenuidad), lejos de aguzar nuestra sensibilidad moral, la atenúen? Nos alejan de la vida, nos dan tal intensidad con la ficción que a su lado la realidad pierde color. Y si eso es verdad, entonces ya no sé qué hacer. ¿Cómo hallar un método para vivir los grandes textos, los grandes cuadros, la gran música, el gran teatro, y al salir de esa experiencia ser más sensible, si se puede, a la experiencia humana? Tiene que haber un método, tiene que haber personas capaces de conseguir algo así. Pero prácticamente no he conocido a ninguna.

A veces vamos a ver una película a mediodía —lo he hecho a veces estando de viaje, para pasar dos o tres horas—, y cuando salimos del cine, a plena luz del día, hay momentos de náusea de irrealidad. Es difícil describirlo. Y me pregunto si, saliendo de la gran experiencia del arte, no hay momentos parecidos de náusea de irrealidad que nos impiden comportarnos como seres humanos más eficaces.

Sólo sé una cosa: los campos de exterminio, los campos de Stalin y las grandes masacres no han venido del desierto del Gobi; se deben a la alta civilización rusa y europea, se deben al centro mismo de nuestros mayores logros artísticos y filosóficos; y las humanidades no han ofrecido resistencia. Al contrario, hay muchos casos de grandes artistas que han colaborado, alegremente, con lo inhumano».

Para mí es inevitable preguntarme si las afirmaciones tan someras, prácticamente sin matices, que hace a favor de la eutanasia y el aborto no contribuyen también a la inhumanidad ahora. Por otro lado, y aunque tal vez a él no le gustaría, una respuesta al interrogante que formula en los párrafos anteriores la da Joseph Ratzinger cuando indica que «para el cristiano, no es más culto ni está mejor formado el que más sabe y puede, sino el que es más ser humano y de la manera más pura», y para esto es necesario «dejarse tocar por aquel que es fundamento y medida del hombre y de todo ser. Por eso es posible que el hombre más simple, que tiene sentido para las cosas elevadas y, por tanto, sensibilidad para los otros, para lo justo, lo bello y lo verdadero, sea infinitamente más cultivado que el más consumado tecnócrata con sus computadoras». Por eso también, continúa, san Agustín escribió, sorprendido y emocionado, que su madre, una mujer sin letras, «se hallaba en la cúspide de la filosofía».

George Steiner. Un largo sábado: entrevistas con Laure Adler (Un long samedi. Entretiens, 2014). Madrid: Siruela, 2016, 3ª ed.; 139 pp.; col. El Ojo del Tiempo; trad. de Julio Baquero Cruz; ISBN: 978-84-16638-75-8. [Vista del libro en amazon.es]

La cita de Joseph Ratzinger está tomada de Teoría de los principios teológicos. Materiales para una teología fundamental (Theologische Prinzipienlehre, 1982), Barcelona: Herder, 2005; p. 411.

23 abril, 2021
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