
Tras la muerte de Chesterton, sus editores Frank Sheed y Maisie Ward y su secretaria Dorothy Collins publicaron varias recopilaciones de sus textos. Los primeros editaron dos: The Coloured Lands y The End of the Armistice. La segunda editó siete: cinco recopilaciones de artículos variados —El hombre común (que contenía textos de distintos orígenes), El color de España y otros ensayos (con textos publicados en The Illustrated London News), Lectura y locura (con textos tomados del The Daily News), The Spice of Life y The Apostle and the Wild Ducks (dos libros con textos de fuentes diversas)—, y otras dos recopilaciones con cierta unidad de contenido —A Handful of Authors y Chesterton on Shakespeare—. Luego, con el paso de los años, han abundado las antologías y recopilaciones de todo tipo de textos, que yo no he comentado aquí salvo Correr tras el propio sombrero, la edición más completa de este tipo en castellano. A las obras anteriores se han de añadir las que recogen todos los artículos que Chesterton publicó durante su vida y que aparecen en distintos volúmenes de obras completas que ha publicado la editorial Ignatius Press, que más adelante reseñaré.
En mis comentarios a esos libros he citado sólo algunos artículos, a veces buscando sintetizarlos —cosa difícil pues, usando una imagen del mismo autor, muchas veces no dispara con bala sino que riega con una manguera—, y a veces mencionando alguna idea interesante o alguna frase brillante. Además, en ocasiones no he hablado de artículos especialmente valiosos, o no les he dado la importancia que tienen, debido a que me he referido a ellos en otro lugar o a que pienso hacerlo en otro momento. El objetivo final es que, con una lectura de conjunto de las reseñas, quede una idea lo más completa posible del pensamiento, las argumentaciones y el estilo personal de Chesterton. De más está decir que no es imprescindible pero sí es conveniente una cierta cultura de fondo para comprenderlo del todo —pues abundan las referencias a la Biblia y a los clásicos—, un cierto dominio del mundo propio del autor —pues se nombran con frecuencia escritores o artistas británicos—, y también un cierto conocimiento de los sucesos de actualidad en la vida de Chesterton.