Fábulas para la vida política

Fábulas
 

Del decimonónico Juan Eugenio de Hartzenbusch se puede recordar la fábula del camello que le dijo al dromedario: «—Comparado contigo, / ¡cuánto más valgo! / —No cabe duda: / yo tengo dos jorobas; / tú tienes una». Ilustra bien, creo yo, las actitudes de los políticos que replican con un «pues yo más». Imagino a veces lo bien que nos lo pasaríamos con un parlamentario que supiera replicar con fábulas oportunas y en su momento dijera, por ejemplo, citando a Iriarte, «cuando en las obras del sabio / No encuentra defectos, / Contra la persona cargos / Suele hacer el necio». Pero quizá el talante de partido, nosotros somos los buenos y ellos son los malos, lo haga imposible: hay modos de pensar que son castrantes.

11 octubre, 2005

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