Un antiguo editor

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Un antiguo editor

El viejo Rivers, de Thomas Wolfe, es una narración sarcástica inspirada en Robert Bridges, que había sido el editor de Scribner’s Magazine y una especie de árbitro del buen gusto literario durante muchos años. Al agente de Wolfe, Maxwell Perkins, le gustaba el relato pero no quería que se publicara por lo que acabó saliendo en una revista después de su muerte.

En su relato, distinto a otros suyos, Wolfe pinta a su personaje como un viejo editor que no supo retirarse a tiempo y a quien, en su empresa, le dieron un despacho para que siguiera entreteniéndose con actividades menores: responder correspondencia, leer manuscritos, etc. Se suceden pequeños incidentes que revelan la inconsciencia que tiene de su situación el protagonista y que todos a su alrededor se dan perfecta cuenta de su senilidad.

Se critica el estilo diplomático —e ignorante de los verdaderos méritos literarios— de un señor Rivers que huía de las complicaciones y las discusiones, que sabía que «si complacía a unos, haría enfurecer a otros» y por eso se adhería con firmeza al talante del «mediocaminismo», de optar por el camino del medio. El narrador tampoco hace memoria ninguna de los posibles méritos pasados, como crítico literario y como editor, del personaje.

No parece que Wolfe deseara contrastar las nuevas formas que traían autores como Hemingway, Dos Passos o Faulkner —que no gustaban al editor Bridges—, con las de autores como Henry James o Edith Wharton —a quienes había editado— sino que, simplemente, presenta irónicamente a un anciano cuyos talentos, si nos fiamos del relato, no eran artísticos o literarios sino los propios de un relaciones públicas o un buen vendedor.

Thomas Wolfe. El viejo Rivers (Old Man Rivers, 1947). Cáceres: Periférica, 2016; 78 pp.; col. Largo Recorrido; trad. de Juan Cárdenas; ISBN: 978-84-16291-41-0. [Vista del libro en amazon.es]

28 abril, 2017

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