Sobre las ficciones de fantasía (1)

Fantasía (textos sobre el género)Fantasía (textos sobre el género)
 
Sobre las ficciones de fantasía (1)


Cuentos de hadas,
de George MacDonald, contiene ocho cuentos de hadas encabezados por un ensayo titulado «La imaginación fantástica». El autor escocés explica en él su modo de comprender el trabajo del autor de ficciones de fantasía. Una de sus ideas básicas, que luego Chesterton y Tolkien reformularían, es la del hombre como subcreador, aunque MacDonald no use tal expresión:

«El mundo natural tiene sus propias leyes, y las personas no deben interferir en ellas cuando las presentan y aún menos cuando las utilizan. Pero estas mismas leyes pueden inspirar leyes de otro tipo y, si lo desea, el hombre es capaz de inventarse un pequeño mundo propio, con sus propias leyes, pues posee en su interior la capacidad de deleitarse evocando formas nuevas, algo que, quizá sea lo que más pueda aproximarle a la creación. (…)

«Una vez inventado su mundo, la siguiente ley suprema que entra en acción es aquella que estipula que debe haber armonía entre las leyes que han dado lugar a la existencia de ese nuevo mundo y, durante el proceso de creación, su inventor deberá atenerse a dichas leyes. En el momento en que se olvide de una de ellas, provocará que la historia, por sus propios postulados, se torne increíble. Para poder vivir un instante en un mundo imaginado, debemos velar por las leyes que rigen su existencia. De quebrantarlas, se nos expulsa de él». (…)

«Las invenciones de un hombre pueden ser estúpidas o inteligentes, pero si no se atiene a sus leyes o si provoca que una ley entre en conflicto con otra, se contradice entonces a sí mismo como inventor y deja de ser un artista. (…) La ley es la única tierra en la que puede florecer la belleza. La belleza es la única vestidura para la verdad. Y tú puedes, si así lo deseas, llamar imaginación al sastre que corta las prendas apropiadas para ella, y fantasía a su ayudante, encargado de coser las partes o, a lo sumo, de bordar los agujeros para los botones. Cuando el hacedor obedece las leyes, trabaja de la misma manera que su creador, y, cuando las desobedece, es un tonto que apila un montón de piedras y dice que ha construido una iglesia».

Georges MacDonald. Cuentos de hadas (Fairy Tales). Girona: Atalanta, 2012; 239 pp.; col. Ars brevis; trad. de Ana Becci; prólogo de Javier Martín Lalanda; ISBN: 978-84-939635-4-5.

29 marzo, 2014
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