Jugar y jugar

Educación (desde abajo)Educación (desde abajo) | Familia
 

En sus memorias, Astrid Lindgren, una de las más importantes escritoras infantiles del siglo XX, recuerda su infancia y a sus padres con gozo: «Era bonito ser niño allí, y bonito, sobre todo, ser hijo de Samuel August y Hanna. ¿Por qué era tan bonito? He pensado con frecuencia en ello, y creo que ya tengo la respuesta. Tuvimos dos cosas que hicieron de nuestra niñez lo que afortunadamente fue: sensación de seguridad, y libertad. Nos sentíamos seguros junto a unos padres que tanto se querían y que siempre tenían tiempo para nosotros, cuando les necesitábamos, pero que por lo demás nos dejaban jugar y retozar libremente por el maravilloso lugar que Näs representaba para unos chiquillos. Desde luego éramos educados con disciplina y en el temor de Dios, como requerían las costumbres, pero en nuestros juegos disfrutábamos de una libertad estupenda, y nadie nos vigilaba. Y nosotros no cesábamos de jugar y jugar, rayando casi en el milagro que no nos matásemos».

29 mayo, 2007
Imprimir

Related Posts

Comments are closed.