Gobernantes truhanes

Políticos
 

«Una vez fueron los árboles a elegirse rey, y dijeron al olivo: Sé nuestro rey. Pero dijo el olivo: ¿Y voy a dejar mi aceite, con el que engordan dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?

Entonces dijeron a la higuera: Ven a ser nuestro rey. Pero dijo la higuera: ¿Y voy a dejar mi fruto sabroso para ir a mecerme sobre los árboles?

Entonces dijeron a la vid: Ven a ser nuestro rey. Pero dijo la vid: ¿Y voy a dejar mi mosto, que alegra a dioses y hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?

Entonces dijeron todos a la zarza: Ven a ser nuestro rey. Y les dijo la zarza: Si de veras queréis ungirme rey vuestro, venid a cobijaros bajo mi sombra, y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano» (Jueces 9, 8-15).

Dice Gerhard von Rad que esta fábula, una de las pocas del Antiguo Testamento, declaraba «como sospechosa cualquier forma de monarquía, por no decir intolerable. Sólo un truhán, sólo uno que es incapaz de dar la más mínima contribución al bien común, puede prestarse a ser rey. Y precisamente ése, que no tiene nada que ofrecer, llega a la desfachatez de invitar a los demás a cobijarse bajo su protección e incluso a amenazarlos descaradamente».

Gerhard von Rad. Sabiduría en Israel (Weisheit in Israel, 1982). Madrid: Cristiandad, 1985; 408 pp.; trad. de D. Mínguez Fernández; ISBN: 84-7057-377-2.

12 agosto, 2007

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