Tintín y los Pícaros

HERGÉ,09 años: lectores niños | Cómic | Título: Tintin et les Picaros | Año: 1976
 
Tintín y los Pícaros

En San Teodoros, un país de América Latina, domina el general Tapioca. Éste detiene a la Castafiore y a Hernández y Fernández, y los acusa de formar parte de un complot para derrocarle. También Haddock, Tintín y Tornasol son acusados de ser cómplices de sus opositores, el general Alcázar y sus guerrilleros, los «pícaros». Al frente de la policía del Estado está el coronel Esponja, antiguo coronel Sponz, (viejo conocido de El asunto Tornasol). En fin, el trío se dispone probar su inocencia, pero una vez en Tapiocápolis se ven involucrados en el movimiento guerrillero de Alcázar, al que ayudan para derrocar a Tapioca, aunque Tintín pone una condición: que no haya derramamiento de sangre. Consiguen su objetivo y se marchan dejando en el poder a un nuevo dictador que no promete mejorar al anterior. (En un ambiente con un cierto aire de revolución cubana, otra vez Hergé ironiza con…


En San Teodoros, un país de América Latina, domina el general Tapioca. Éste detiene a la Castafiore y a Hernández y Fernández, y los acusa de formar parte de un complot para derrocarle. También Haddock, Tintín y Tornasol son acusados de ser cómplices de sus opositores, el general Alcázar y sus guerrilleros, los «pícaros». Al frente de la policía del Estado está el coronel Esponja, antiguo coronel Sponz, (viejo conocido de El asunto Tornasol). En fin, el trío se dispone probar su inocencia, pero una vez en Tapiocápolis se ven involucrados en el movimiento guerrillero de Alcázar, al que ayudan para derrocar a Tapioca, aunque Tintín pone una condición: que no haya derramamiento de sangre. Consiguen su objetivo y se marchan dejando en el poder a un nuevo dictador que no promete mejorar al anterior. (En un ambiente con un cierto aire de revolución cubana, otra vez Hergé ironiza con sus personajes, e introduce a Astérix en una escena del carnaval, en un guiño al personaje-líder del cómic después de Tintín. El equívoco comportamiento de Tintín y Haddock, cansados ya de aventuras, no es coherente con su pasado, y Hergé lo sabe: Tornasol no quiere recibir la condecoración de Alcázar —«No gracias, nunca bebo entre las comidas»—, y es Serafín Latón, el prototipo de la mediocridad, quien al final grita «¡Viva Alcázar, que sabe triunfar!».)


6 agosto, 2008

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