BLEGVAD, Erik

Autores
 

Ilustrador danés. 1923-2014. Nació en Copenhague. Trabajó en una agencia de publicidad antes de dedicarse a la ilustración de libros. Vivió en París, Londres y Nueva York. Traductor de ANDERSEN al inglés. Uno de sus primeros trabajos fue La bruja novata, de Mary NORTON. Posteriormente, él y su esposa Lenore (1926-2008), una pintora y escritora neoyorquina, publicaron varios álbumes. Falleció en Londres.


Tres cerditos
Versión basada en el texto de Joseph JACOBS. Madrid: Altea, 1986; 32 pp.; col. Altea Benjamín; trad. de Miguel Azaola; ISBN: 84-372-3003-9; descatalogada.

Tres cerditos hermanos se construyen una casa: el primero de paja, el segundo de madera y el tercero con ladrillos. El lobo derriba las dos primeras a base de soplar y resoplar, y se come a los cerditos. Pero no lo consigue con la tercera por lo que intenta engatusar al cerdito listo pero éste le burla una y otra vez. Y, cuando el lobo entra por la chimenea, el cerdito lo recibe dentro de una olla puesta al fuego, y luego tapa la olla, lo cuece bien y se lo come.


Ana Banana y yo
Texto de Lenore Blegvad. Madrid: Alfaguara, 2004, 2ª ed.; 56 pp.; col. Infantil, morada; trad. de María Puncel; ISBN: 84-204-0083-1.

El niño narrador cuenta su relación con una chica muy espontánea y activa con la que no hay aburrimiento posible.



Tres cerditos es una versión más del popular cuento, cuyo encanto gráfico está en unos dibujos graciosos de animales humanizados y en su adecuación a cualquier lector niño pues, en cada página recuadrada, las ilustraciones ocupan la mitad superior y las frases breves de texto la inferior.

Ana Banana y yo tiene un argumento sencillo pero con encanto. Es un ejemplo de relato donde texto e ilustraciones se combinan a la perfección y que revela el estilo característico de Blegvad, de detallados y vivos dibujos coloreados, que ha sido comparado con el de E. H. SHEPARD.

De una particular comparación entre ambos álbumes se puede concluir que, mientras en Tres cerditos la edición en tamaño pequeño funciona bien, pues eso ni altera la calidad de las ilustraciones ni cambia la percepción del cuento por parte del niño, no sucede lo mismo con Ana Banana y yo, donde por ambas razones sería mejor un formato grande. Además, en otro nivel más importante aún, la edición española de Ana Banana y yo debería haber respetado las ilustraciones apaisadas originales.


23 octubre, 2006
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