Mesianismo cultural

Sociedad actual (Zygmunt Bauman)
 

He pensado en las habituales peticiones de dinero público por parte de quienes afirman de sí mismos que son la cultura (como si fueran por eso superiores a otros ciudadanos, como si a la cultura no perteneciéramos todos, como si la cultura no la hiciéramos entre todos), y, por tanto, porque son la cultura, se atribuyen a sí mismos un supuesto derecho a privilegios económicos, al leer esto de Zygmunt Bauman:

«Las primeras financiaciones del arte por parte de las autoridades, así como otras iniciativas que hoy se enmarcarían bajo la rúbrica de “política cultural”, aparecieron un buen par de siglos antes de que se acuñara el término “cultura”, de modo que podemos conjeturar que el concepto se forjó a partir de la iniciativa y la ambición de los reyes. El concepto francés de culture emergió como un nombre colectivo para los esfuerzos gubernamentales en pos de fomentar el aprendizaje, suavizar y mejorar los modales, refinar los gustos artísticos y despertar necesidades espirituales que el público no había sentido hasta entonces, o bien no era consciente de que las sentía. La “cultura” era algo que algunas personas (la elite instruida y poderosa) hacían o se proponían hacer para otras personas del “pueblo” o la “gente común”, en ambos casos privados de educación y poder. En sus primeros tiempos, la “cultura” francesa era una noción de cierto carácter mesiánico, que ponía de manifiesto intenciones proselitistas: ilustrar, abrir los ojos, convertir, refinar, perfeccionar. Esta vocación mesiánica fue apropiada desde el primer momento por las autoridades estatales, o quizá confiada a ellas».

Zygmunt Bauman. La cultura en el mundo de la modernidad líquida (Culture in a Liquid Modern World, 2011). Madrid: FCE, 2013; 101 pp.; trad. de Lilia Mosconi; ISBN: 978-84-375-0697-5.

17 mayo, 2014

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