Enfermedades biográficas

Literatura autobiográficaLiteratura autobiográfica
 

Después de notas como «Yo fui emperador…» y «A quién hacer más caso», puede ser conveniente señalar cuánta diferencia hay entre libros como el mencionado ayer, y como algunos más que citaré, y otros de memorias rencorosas con el pasado escritos por gente tan afectada por traumas infantiles, reales o imaginarios, verdaderas enfermedades biográficas. Por ejemplo, la de quien fue mordido por un perro siendo pequeño, y sostiene que todos los perros son iguales, y además pretende imponer unas restricciones excesivas a quien desea tenerlos. O, más aún, la de quien tiene un trauma de infancia no real sino reconstruido, una especie de sufrimiento a posteriori sobre cosas que nunca fueron un verdadero problema.

3 febrero, 2007

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