¿Inmortalidad? ¿Eternidad?

¿Inmortalidad? ¿Eternidad?Identidad
 
¿Inmortalidad? ¿Eternidad?

Bauman: «Nos han entrenado para dejar de preocuparnos de cosas que parecen estar tozudamente más allá de nuestro poder (y, por tanto, también de cosas que parecen prolongarse más allá de nuestro tiempo vital) y para concentrar, en cambio, nuestra energía y atención en tareas que quedan dentro de nuestra competencia, de nuestro alcance (individual) y de nuestra capacidad de consumo. (…) Las cosas deben estar listas para el consumo sobre la marcha; las tareas deben dar resultados antes de que nuestra atención vaya a la deriva en busca de otros afanes; los temas deben dar fruto antes de que el entusiasmo de cultivarlos se agote. ¿Inmortalidad? ¿Eternidad? Bueno: ¿dónde está el parque temático donde poder experimentarlas sobre la marcha?»

No siempre fue así. «Todas las culturas que conocemos, en todas las épocas, intentaron, con mayor o menor éxito, tender un puente para salvar el abismo existente entre la brevedad de la vida mortal y la eternidad del universo. Toda cultura ofrecía una fórmula para la proeza del alquimista: una nueva forja de sustancias básicas, frágiles y transitorias, en metales preciosos que resistieran la erosión, que fueran imperecederos. Tal vez seamos la primera generación que entra en la vida y vive sin fórmula semejante. (…) A los puentes que conectan la vida mortal con la eternidad, laboriosamente construidos durante milenios, se les ha arrebatado su utilidad. Antes vivíamos en un mundo que no estaba privado de puentes. Es demasiado pronto para decir qué vamos a encontrarnos, o en qué situación vamos a encontrarnos viviendo en una tierra semejante».

Zygmunt Bauman. Identidad: conversaciones con Benedetto Vecchi (Identity: Conversations with Benedetto Vecchi, 2004 ). Madrid: Losada, 2005; 214 pp.; col. Filosofía; trad. de Daniel Sarasola; ISBN: 84-96375-20-X.

 

22 diciembre, 2012
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