De Ernst Gombrich: comprender los mensajes del pasado

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Gombrich: «Los símbolos no transportan significado igual que los camiones transportan carbón, para parafrasear a Colin Cherry. Su función es seleccionar alternativas dentro de un contexto dado. Ya recuerdan el cuento de Alí Babá y los Cuarenta Ladrones. El ladrón marcó con una tiza la puerta que quería recordar. Su bella adversaria tomó tiza y repitió la señal en todas las demás puertas, destruyendo el significado del signo sin tocarlo. Si piensan en esta parábola, comprenderán por qué dijo Picasso que sus imitadores le daban náuseas. Una deformación significativa queda vacía de significado cuando se convierte en un manierismo, en una convención. Sólo porque conocemos la convención, por otra parte, puede tener sentido para nosotros la contribución distintiva del artista. Con las obras contemporáneas, el crítico puede tener poca dificultad para responder al delicado juego recíproco entre expectación y mensaje que he comparado al efecto de una modulación dentro del contexto de una sinfonía. Pero con los mensajes que nos llegan del pasado, muchas veces hemos de intentar reemplazar con un esfuerzo consciente lo que nos falta de seguridad instintiva».

E. H. Gombrich. «Arte y saber histórico» (1957), Meditaciones sobre un caballo de juguete y otros ensayos sobre la teoría del arte (Meditations on a Hobby Horse, 1963). Madrid: Debate, 1998; 242 pp.; trad. de José María Valverde; ISBN: 84-8306-124-4.

 

24 marzo, 2013

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