Y del cielo cayeron tres manzanas, de Nariné Abgarián, una premiada escritora rusa de origen armenio, es una novela que sorprende. Tiene un comienzo formidable: Anatolia Sevoiants, una mujer viuda y sin hijos, joven aún, piensa que su final está próximo, y decide prepararlo todo para facilitar las cosas a sus amables vecinos del pueblo de las montañas donde vive. Lo que la novela cuenta luego es cómo sus pocos vecinos, ya mayores, supervivientes de no pocas desgracias, procuran ayudarla y ayudarse unos a otros.
El libro está bien escrito y tiene momentos excelentes. Tomé nota de un comentario que hace la vecina y amiga de la protagonista, Satenik, a su primo viudo, un hombre bueno algo acomplejado por su falta de cultura: «Mírate: eres honrado, trabajador, fiel. Nunca le levantaste la mano a Magtajiné, aunque ella, Dios la tenga en su gloria, se ganó más de una vez una buena reprimenda. La cultura, Vasili, no debe estar aquí —Satenik tocó la frente de su primo con el dedo—, sino aquí, en el corazón. —Y le puso la mano en el pecho».
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Narine Abgarian. Y del cielo cayeron tres manzanas (С неба упали три яблока, 2015). Barcelona: Navona, 2023; 248 pp.; trad. de NIrina Bulgákova y Manuel Ángel Chica Benayas; ISBN: 978-8419552143. [Vista del libro en amazon.es]




























