Felicidades a los Franciscos

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Auden decía que Oscar Wilde era un conversador innato y no un escritor innato, «un maestro de la palabra improvisada a tenor del estímulo del momento». Son conocidas muchas de sus frases ingeniosas, por ejemplo la de que «como mi querido San Francisco de Asís, estoy casado con la pobreza. Lo malo es que, en mi caso, no es un matrimonio que vaya bien. Detesto a la novia que se me ha entregado». Wilde, que siendo joven no se convirtió al catolicismo porque, dijo, «convertirme al catolicismo equivaldría a sacrificar mis dos máximos dioses, el dinero y la ambición», lo hizo sin embargo poco antes de morir, cuando esos dioses le habían probado de sobra hasta donde podía llegar con ellos. San Francisco se dio cuenta mucho antes.

W. H. Auden. Prólogos y epílogos (Forewords and Afterwords). Barcelona: Península, 2003; 237 pp.; col. Ficciones; trad. de Miguel Martínez-Lage; ISBN: 84-8307-558-X. [Vista del libro en amazon.es]

4 octubre, 2005
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