Ironías fuera de lugar

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Wayne Booth: «Cuando la ironía se niega a ocupar su lugar, cuando se convierte cada vez más en un fin en sí misma, es imposible evitar la paradoja. Y no se trata precisamente de esa paradoja feliz y fecunda que es la que originalmente busca el ironista: la percepción de ruedas en el interior de otras ruedas, el vertiginoso pero a la larga delicioso descubrimiento de profundidades por debajo de las profundidades. No. Se trata de una paradoja que puede debilitar y al final destruir todo efecto artístico, incluso la percepción de la misma paradoja. Como la ironía actúa esencialmente por “sustracción”, siempre prescinde de algo, y una vez que se ha convertido en un espíritu o concepto a quien se deja libre por el mundo, se convierte en una ironía total que debe prescindir de sí misma, dejando… nada».

Wayne C. Booth. Retórica de la ironía.

 

25 noviembre, 2007

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