Modernos mandarines

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Gombrich: «Es un hecho que, a nuestro alrededor, hay quienes no entienden o menosprecian el arte del pasado». Dejando de lado que así se promueve un dañino empobrecimiento intelectual, sí conviene precisar que «la gente tiene diferentes valores y persigue diferentes problemas. Tal vez sólo podamos aprender acerca de los valores considerando esta gama y esta diversidad. En todas las civilizaciones el hombre se ha planteado problemas de habilidad y de osadía cuya solución exige cualidades sobresalientes. El dominio de juegos y de pruebas de destreza muestra a unos hombres sometidos a la misma clase de valores y todos podemos admirar estos logros aunque no queramos sumarnos al juego. Hay, esto sí, la historia del mandarín chino que se maravillaba ante los ejercicios físicos de los diplomáticos extranjeros en sus partidos cotidianos de tenis: “Aún en el caso de que por algún oscuro motivo estas pelotas tengan que ser lanzadas de un lado a otro, ¿no puede confiarse tan enojosa tarea a los criados?”. Nuestros modernos mandarines que contemplan las artes del pasado con una incomprensión similar tienen menos excusa, ya que el arte ha llegado a abarcar unos valores todavía más elevados que los que posee el tenis…».

E. H. Gombrich. «Arte y autotrascendencia» (1969), Ideales e ídolos. Ensayos sobre los valores en la Historia y en el Arte (Ideals & Idols, 1979). Madrid: Debate, 2004, 2ª ed.; 224 pp.; trad. de Esteve Riambau i Saurí; ISBN: 84-8306-585-1.

 

2 septiembre, 2012

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