OBIOLS Prat, Miquel

Autores
 

Escritor español. 1945-. Nació en Roda de Ter, Barcelona. Licenciado en Filología románica. Guionista y director de programas de televisión. Autor de varios libros infantiles y juveniles.


¡Ay, Filomena, Filomena! y otros cuentos
Barcelona: Juventud, 1989, 4ª ed.; 56 pp.; col. La hora del cuento; ilust. de Lluís Mestres; trad. de Aurora Díaz-Plaja; ISBN: 84-261-0503-3. Nueva edición en Pontevedra: Kalandraka, 2012; 96 pp.; col. Sieteleguas; ilust. de Miguel CALATAYUD; ISBN: 978-8492608515. [Vista del libro en amazon.es]

Ocho cuentos cortos: ¡Ay, Filomena, Filomena!, El caramelo de fresa, La Tierra está en las nubes, El cuento de nunca acabar, Miranío y Miranía, ¿Quién quiere cambiar de cabeza?, La mesa del Rastro, Cola de caballo. De ellos, es particularmente destacable ¡Ay, Filomena, Filomena!, sobre una niña que decide cambiar el modo de hablar: «El lenguaje que se han inventado los mayores me aburre y me fastidia. Ellos pusieron un nombre a todo y se quedaron muy tranquilos. Y ahora nos hacen aprender nombres como si fuéramos papagayos: el libro es un libro, la silla es una silla, y ¡hala!, así todo lo demás. Ya estoy cansada de repetir siempre lo mismo y quiero inventar un nuevo lenguaje para que todo sea más divertido. Seguro que entonces no me aburriré».



Este primer libro de Obiols supuso una innovación: sus historias sencillas e ingeniosas enriquecieron el entonces escaso panorama de valiosos relatos de nonsense en España, y mostraron un estilo nuevo y accesible de realizar juegos léxicos y tipográficos, con atractivo para el lector niño (y el adulto). Al autor se le ha reprochado que no compone relatos sino ejercicios de lenguaje, y él mismo reconoce su concepción de la escritura como un experimento en el que sobre todo piensa en dejar volar la imaginación: «La historia es el propio contenido, la historia es la forma», dice. Pero esto se puede aplicar, sobre todo, a otros libros posteriores, en los que falta la frescura de sus primeros cuentos, y que parecen buscar la originalidad o bien mediante la sofisticación, o bien a través de la provocación al adulto lector, con los pretextos de la libertad creativa o de ponerse a favor del niño.


21 noviembre, 2018

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