DE MARI, Silvana

DE MARI, SilvanaAutores
 

Escritora italiana. 1953-. Nació en Caserta. Licenciada en Medicina. Obtuvo un gran éxito con su primer libro, El último elfo, al que luego han seguido varios más.


El último orco
Barcelona: Belacqva, 2007; 780 pp.; trad. de Lina Patricia Bojanini; ISBN: 978-84-96694-57-6.

Continuación de El último elfo. Se divide en tres partes. El protagonista de la primera es Rankstrail, un niño muy fuerte y solitario que vive en el Anillo Externo de la ciudad de Varil, y que crece hasta convertirse en un gran guerrero que mantiene a los Orcos a raya. En la segunda parte seguimos, sobre todo, a Yorsh, su esposa y su hija, que se habían instalado lejos de Daligar y Varil, al lado del mar, hasta que Yorsh comprende que, para salvar a los hombres de las cada vez más amenazantes invasiones de los Orcos, ha de guiar a Rankstrail. En la tercera parte los héroes deben seguir luchando contra los Orcos pero, también, contra el Juez de Dalibar y la vieja nobleza. Suceden muchas cosas, se van explicando los pormenores del pasado de los principales personajes, se va descubriendo que las cosas no son lo que parecían ser.


El último elfo
Barcelona: Belacqva, 2006; 310 pp.; trad. de Lina Patricia Bojanini; ISBN: 84-96326-49-7.

Mundo paramedieval. La primera parte se centra en un niño elfo, llamado Yorsh, el único superviviente de su raza. Comienza cuando una mujer vagabunda se compadece de él y lo lleva consigo. Luego se les une un hombre, también vagabundo. Vencen sus reticencias hacia Yorsh, pues los elfos son seres odiados, por ser un niño bondadoso… y porque ven que sus poderes, aunque les causan problemas, también les resuelven no pocas dificultades. Juntos pueden hacer frente al malvado Juez que gobierna Dalibar y, además, descubren una vieja profecía sobre un último elfo y un último dragón… La segunda parte, cuando el hombre y la mujer se han instalado en otro lugar, trata sobre la relación entre el elfo y el último dragón viviente, ya muy viejo. El elfo acaba comprendiendo que su comportamiento errático se debe a que está a punto de morir y, también, a punto de poner un huevo…, lo cual quiere decir que podrá cumplirse la vieja profecía.



El primer libro es excelente. Está muy bien dibujado el pequeño elfo: un ser inocente que siente gran dolor ante cualquier sufrimiento, que siempre se comporta con una enorme cortesía, que tiene también poderes como encender fuegos, abrir puertas, devolver la vida a pequeños animales… También son personajes formidables el dragón viejo y el dragón joven. Hay muchos malentendidos cómicos que dan un tono divertido a todo lo que ocurre.

El segundo libro atrae porque al lector le interesa saber qué ocurrirá con tantos héroes atractivos como se han ido presentando. Sin embargo, está descompensado. Por un lado, se dan excesivas explicaciones de todo tipo y algunos personajes hablan mucho. Luego, algunos malvados se comportan, a veces, de un modo insultante que resulta ridículo, igual que algunos durísimos combatienes del bando «bueno» se comportan, en ocasiones, con una honradez que parece antinatural.

Hay muchas lecciones que, al principio, se dan sólo como de paso —por ejemplo, el dragón le explica a Yorsh que «nosotros sólo somos responsables de nuestras acciones; sólo de esas»—, pero que, en el segundo libro son muchas más y, a veces, bastante largas, por más que tengan interés y estén bien orientadas. Así, Yorsh dice a su hija pequeña que «lo más importante no es morir, sino como se muere, por qué se muere y si alguien nos recordará después de que estemos muertos».


18 junio, 2015
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