Ironías de la vida

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Cuenta Edith Stein en su impresionante autobiografía de infancia y juventud, Estrellas amarillas, que tres amigas de juventud compartían con ella la preocupación por la cuestión femenina y se planteaban «la doble vocación». Ellas sostenían la necesidad de renunciar a la profesión debido a la maternidad y sólo Edith Stein sostenía que por nada del mundo renunciaría a su profesión. Al final, cuenta, «las tres se casaron y a pesar de ello ejercieron su profesión. Únicamente yo no me casé, pero también soy la única que hice un compromiso por el cual hubiera sacrificado con toda la alegría cualquier profesión». Ya se ve que la historia nunca está escrita.

29 julio, 2005
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