AGUSTÍN, San

Bienvenidos a la fiesta
 

Escritor norteafricano. 354-430. Nació en Tagaste, Numidia, hoy Argelia. Se convirtió al catolicismo, después de una larga historia intelectual y personal que detalla en Las Confesiones. Después fue ordenado sacerdote y, varios años más tarde, consagrado obispo de Hipona. Falleció en Hippo Regius.


Las Confesiones
Madrid: Palabra, 2004, 10ª ed., 9ª impr.; 240 pp.; trad. y prólogo-excusa de Pedro Antonio Urbina para explicar el porqué de su traducción y versión libre y actualizada; ISBN: 84-7118-098-7.

En su época Las Confesiones fue «una insólita novedad y originalísimo modo autobiográfico, tan singular, que a partir de él cambiará el enfoque y planteamiento de todas las biografías», afirma el prologuista y traductor. San Agustín pone al descubierto su mundo interior de niño, de adolescente y de adulto, y realiza una profunda reflexión sobre las ataduras del corazón humano y «la pesada carga de nuestra infelicidad». Hace notar la felicidad de un «alma libre de las devoradoras preocupaciones de la ambición, del dinero, de las pasiones…». Analiza con hondura la propia culpabilidad: «Buscaba el origen del mal, pero lo buscaba mal y ni siquiera veía el mal que había en mi modo de buscarlo». Observa cómo fue actuando Dios en su alma: «Cómo allanó repetidas veces los montes y collados de mis pensamientos, y cómo enderezó mis tortuosas sendas, y suavizó mis asperezas». Recuerda con lucidez sus travesuras de niño y sus años jóvenes —«¿dónde estuvo durante aquellos años mi libertad?»—, sin atenuar la culpabilidad de sus acciones de entonces. Y conmueve cuando narra cómo, ante la muerte de su madre, el dolor le inunda como un «torrente de tristeza», hasta que hizo con sus «lágrimas como un lecho bajo mi corazón, y así pude descansar».


21 agosto, 2009
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