LEWIS, Elizabeth Foreman

Autores
 

Escritora norteamericana. 1892-1958. Nació en Baltimore, Maryland. Estudió literatura. Misionera metodista en China durante varios años a partir de 1917, conoció la primera Revolución china. A su regreso a los EE.UU. por enfermedad, escribió varias novelas ambientadas en la China que conoció. Falleció en Briar Cliff-on-Severn, Arnold, Maryland.


A orillas del alto Yangtze
Barcelona: Juventud, 1957; 214 pp.; agotado. A la derecha, portada de una edición antigua en inglés.

Años 20, ciudad de Chungking. Después de la muerte de su padre, el joven Fu es llevado por su madre a trabajar en el taller de calderería de Tang, un artesano que no pega a los aprendices con la caña de bambú, como suele ser habitual. Las dificultades hacen que Fu vaya ganando madurez. Cuando su amigo Li enferma de cólera, Fu acude a la mujer extranjera capaz de curarlo. Como telón de fondo, el ambiente social revuelto por la presencia de agitadores que amenazan con derribar el viejo orden.


Para vencer a un tigre
Barcelona: Juventud, 1964; 190 pp.; trad. de María Dolores Raich Ullán; ISBN: 84-261-0354-5; agotado.

Shanghai. Una banda de quince chicos mendigos, «jóvenes en edad pero viejos en dolor y sufrimiento», sobrevive como puede cerca del emplazamiento de la Colonia Extranjera. A causa de la invasión japonesa y de las revueltas, cada uno ha llegado a esa situación después de una sucesión de desgracias que, poco a poco, vamos conociendo. Su líder es Yen, un chico de una familia acomodada de Nanking cuyos padres fueron asesinados y cuya obsesión es encontrar a su hermana pequeña; el número dos es Wang, un hijo de labradores de Soochow, sarcástico y práctico; el más hábil es Tu, el Pequeño Chivo de Kiukiang, antiguo aprendiz en el oficio de la porcelana; otros son el cocinero Chou, el miedoso y sabio Shun…



Estas historias, ambientadas en una China prerrevolucionaria, tuvieron gran éxito en su momento y luego fueron olvidadas, quizá debido a su tono paternalista-occidental y a que muestran un rechazo explícito hacia los agitadores, aunque manifiesten con claridad la injusticia de algunas estructuras sociales. Leídas hoy siguen teniendo atractivo: su acción es ágil, sus tramas están bien concebidas, sus personajes tienen garra y resultan simpáticos y creíbles en su lucha por sobreponerse a las dificultades. Los relatos están repletos de sabrosos proverbios: «Eres como un hombre sentado en el fondo de un pozo que alardea de su conocimiento del mundo», dice su madre a Fu; o «el hombre descontento es como la serpiente que intenta tragarse un elefante», que es el título de un capítulo de Para vencer a un tigre. Éste último es un relato emocionante y jugoso en el que se combinan los felices recuerdos del pasado con el triste presente de cada uno de los pequeños mendigos.

Y otra novela de la autora con las mismas constantes es Ho-Ming, hija de la nueva China (Ho-Ming, Girl of New China, 1934); Barcelona: Juventud, 1952; 223 pp.; ilust. de Kurt WIESE; agotado. Trata sobre una chica campesina que supera todas las barreras y termina estudiando medicina.


3 agosto, 2011
Imprimir

Comments are closed.