54 – Novelas modernas en paralelo con libros infantiles y juveniles antiguos.

 

NOVELAS MODERNAS EN PARALELO CON LIBROS INFANTILES Y JUVENILES ANTIGUOS

A veces ocurre que un libro infantil o juvenil de los llamados clásicos vuelve a ponerse de actualidad con ocasión de alguna nueva novela que los homenajea, bien porque toma prestados muchos elementos de su argumento y de su estilo, bien porque continúa con las aventuras de sus personajes. Cabría pensar en cuentos populares que han sido «desarrollados» en novelas más largas, como Caperucita en Caperucita en Manhattan, o Cenicienta en Cinder, pero aquí me centro en libros antiguos y en relatos recientes que siguen su estela. Todos tienen calidad y, aunque mejor suele ser ir a leer el libro moderno después del antiguo, un mérito de los libros actuales es que facilitan que algunos lectores jóvenes hagan el recorrido inverso.

1813. Orgullo y prejuicio, Jane Austen. Novela centrada en el mundo interior de la heroína, Elizabeth Bennett, la segunda y la más prudente de cinco hermanas. Todas las novelas de Austen tienen unas características argumentales y unos rasgos estilísticos semejantes. Esta, tal vez la más popular, deja claro su talento narrativo, su excepcional sutileza y su penetración psicológica fuera de lo común.

2011. La muerte llega a Pemberley, P. D. James. La autora no intenta tanto construir una intriga policial como una novela lo más parecida posible a Orgullo y prejuicio que, eso sí, contenga una muerte misteriosa que activa una investigación. El relato comienza en 1803, cuando Darcy y Elizabett Bennet llevan casados seis años. Durante los preparativos de una fiesta se presenta un cuñado suyo manchado de sangre y aparece un amigo que ha sido asesinado. Relato repleto de ironía inteligente que, como los de Austen, hace preguntarse continuamente al lector, junto con los personajes, en lo que piensan y sienten los demás, y en si las decisiones que uno toma son o no las más acertadas o justas.

1865. Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carroll. Primer relato largo de nonsense. Primer libro para niños que no tenía pretensiones moralizantes directas. Primer libro con un humor intelectual típicamente moderno. No el primero pero sí uno de los más importantes libros que narrarán viajes a mundos de fantasía donde habitan seres de lo más singular. Además, con las ilustraciones del dibujante de Punch John Tenniel, quedaron en la historia como los primeros libros en los que se dio una fructífera (y tensa) colaboración entre autor e ilustrador.

2013. Prohibido leer a Lewis Carroll, Diego Arboleda. En 1923, Eugéne Chignon, viaja desde Francia a Nueva York para cuidar de una niña, Alice, obsesionada con las obras de Lewis Carroll. Además, sus padres piden a Eugéne que la niña no sepa que Alice Liddell, la auténtica Alicia que inspiró a Lewis Carroll, visitará la ciudad esos días. Relato de narración y personajes extravagantes, con digresiones simpáticas y explicaciones amables, con eficaces golpes de humor en las situaciones y en el lenguaje.

1868. Mujercitas, Louise May Alcott. No es el primer libro de vida familiar pero sí es el que se puede considerar que da origen al subgénero. La sencillez, la espontaneidad, el sentido común y el optimismo que se respira en toda la novela, tiene tanta capacidad de arrastre hoy como ayer. Es siempre interesante pensar que si una novela no alcanza la excelencia literaria y llega a ser inmortal es, quizá, porque toca teclas más profundas y menos circunstanciales.

2005–2008. Las hermanas Penderwick, Jeanne Birdsall. Relato que es como una actualización de Mujercitas y de los relatos que narran aventuras en vacaciones. Sus protagonistas son un padre viudo y sus cuatro hijas, la mayor de 12 años. El relato avanza bien de un incidente a otro que acaban resolviéndose satisfactoriamente para protagonistas y lectores. La continuación, En casa de las Penderwick, es una comedia menos episódica, con un hilo más claro y más escenas de vida escolar.

1869–1875. Veinte mil leguas de viaje submarino y La isla misteriosa, Jules Verne. Novelas que, aunque también deben estar entre las novelas pioneras de la ciencia-ficción, pues son novelas de anticipación que respiran una visión optimista de la ciencia, también son buenas novelas de aventuras. En ellas se presenta el que será un personaje-tipo: el Capitán Nemo, cuya historia se cuenta en ambas novelas. Si hay relatos que narran un aprendizaje otros, como los de Verne, incitan al aprendizaje: sus héroes, como el ingeniero Ciro Smith, son sabios y nos admiran a todos con sus disertaciones científicas y con sus conductas rectas e intachables.

2012. La isla de Bowen, César Mallorquí. Novela deudora, en estilo y en contenidos, de varias novelas del pasado como, entre otras, La isla misteriosa, de Verne. En 1920, el profesor y explorador Ulises Zarco organiza una expedición para saber qué ocurrió con el asesinado el arqueólogo John Foggart. Al mismo tiempo, un empresario minero sin escrúpulos lo persigue por todas partes. Narración amena e intrigante. Se dan, de forma muy hábil, las explicaciones científico-técnicas necesarias en cada momento.

1880. Heidi, Joanna Spyri. La novela que abrió paso a todas las niñas huérfanas capaces de cambiarlo todo a su alrededor con su bondad y optimismo a prueba de bomba. Con esta historia cuajaron dos estereotipos que serán habituales en los libros infantiles: el de un abuelo sabio y el de una profesora rígida y odiosa.

2009. Tania Val de Lumbre, Maria Parr. Relato deudor de Heidi, que además es un libro que lee la protagonista. Esta es Tania, de diez años, entusiasta y muy activa, que vive con su padre, granjero, en un valle de Noruega, y tiene un amigo y vecino mayor que cae enfermo, y un enemigo en el propietario de un camping cercano. Narración con encanto en la que, de fondo, como en tantos libros nórdicos, quedan claros los sufrimientos de los niños ante los comportamientos desleales o de falta de afecto de sus padres.

1898. El dragón perezoso, Kenneth Grahame. Cuando un dragón se instala en una cueva de las colinas, el hijo del pastor que lo encuentra se ocupa de charlar con él. Descubre que no tiene malas intenciones pero en el pueblo se ponen nerviosos y llaman a san Jorge para que acabe con él. El relato no se cuenta con el punto de vista de un chico sino con el de un adulto, lo que sugiere que los jóvenes son más capaces que los adultos de hacer frente a lo inesperado.

2008. Kenny y el dragon, Tony DiTerlizzi. Relato que recrea El dragón perezoso. Su protagonista es un joven conejo llamado Kenneth, Kenny. La narración comienza cuando, después de que su padre viera una criatura espantosa en sus tierras, Kenny, un bibliófilo empedernido, va a verla y se hace amigo del dragón, de nombre Grahame, que resulta ser un tipo de lo más pacífico e irónico. El autor hace intervenir a más personajes, con guiños a El viento en los sauces. Todo está bien contado y resulta simpático, gracias también a los estupendos dibujos a lápiz del autor.

1908. El viento en los sauces, Kenneth Grahame. Libro que el autor compuso para su hijo y que, probablemente, sea la obra mayor entre los relatos de fantasía cuyos personajes son animales humanizados. Con un lenguaje fluido y musical, que resulta ser un envoltorio perfecto para tratar sobre comprensión, amistad y convivencia, el autor presenta un atolondrado y vanidoso Sapo a quien ayudan a salir de los líos en que se mete, sus sensatos y amables amigos, la Rata de río, el Topo y el Tejón.

2012. Regreso a los sauces, Jacqueline Kelly. Libro compuesto, según anuncia el subtítulo, como una «respetuosa secuela de El viento en los sauces, de Kenneth Grahame, con comentarios útiles y notas explicativas». Esto se ajusta bien a lo que ha hecho la escritora: una continuación de aquel relato, con los mismos personajes —Rata, Topo, Tejón y Sapo—, con iguales acentos amables y cordiales, con un argumento semejante y dos o tres personajes más, y con notas bromistas al pie.

1911. Peter Pan, James Matthew Barrie. En el País de Nunca Jamás, un niño volador conduce a unos chicos a la lucha contra unos piratas cuyo jefe es el malévolo capitán Garfio, un obseso de la «buena educación». Nadie debería engañarse acerca del carácter infantil de Peter Pan: Barrie habla de muchas cosas y, entre otras, de que hay anhelos que son contradictorios, de que ser adulto exige sujetarlos y acoger las responsabilidades que la vida echa encima.

2006. Peter Pan de rojo escarlata, Geraldine McCaughrean. Libro que se anunció con el (incomprensible) rótulo de «la segunda parte OFICIAL». Dejando de lado el comienzo, con adultos poco convincentes, a cualquiera que haya disfrutado con la historia original le puede gustar: la escritora sabe dar continuidad temática, estilística y argumental al clásico. Con todo, el intento de añadir más capas de parodia a una parodia es difícil, así que sólo el tiempo dirá si la novela pervive.


27 enero, 2018
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