Novela que, aunque sea de fantasía por razones obvias —de hecho, igual que otros relatos del autor, influyó en las historias que años después escribiría Edit NESBIT [1]—, es muy realista en su presentación de la vida colegial. Su autor la escribió durante sus años universitarios, cuando aún tenía frescos los recuerdos de su estancia en un colegio semejante a Crichton House, y de un director parecido al Dr. Grimstone. Esa cercanía de los hechos hace que la narración tenga una gran frescura: fue saludada como un gran logro cuando se publicó por Andrew LANG [2], fue elogiada como la mejor novela escolar por C. S. LEWIS [3] (que pasó un tiempo también en un colegio semejante), y ha sido editada una y otra vez desde entonces. Enseguida se llevó al teatro y eso también contribuyó al aumento de su popularidad.
Uno de los méritos de la novela es que su autor no cambia las reglas del juego ni busca soluciones fáciles. Mantiene la personalidad y los modos de pensar de Paul Bultitude todo el tiempo y hace brotar de ahí la comicidad de la historia: señala cómo su modo de pensar y sus comentarios, tan de adulto, chocan una y otra vez con la forma de actuar y de pensar de los demás chicos, que le ven a él como un compañero que ha cambiado mucho y se comporta de manera indigna. La tensión de la historia va en aumento, porque todas las salidas que podría tener el protagonista parecen ir cerrándose una tras otra: el narrador apunta, varias veces, que si algo había sido malo lo peor aún estaba por venir.
Quedan bien reflejados los métodos educativos de la época, tan formales y controlados, y también el recurso al castigo corporal: sólo cuando Paul está a punto de sufrir esa humillación piensa que nunca, nunca más bromearía sobre esa cuestión como había hecho en el pasado. Las digresiones de tipo psicológico que se introducen al hilo del relato no son moralizantes y resultan apropiadas. Están bien dibujados los rasgos de los personajes principales, así como las formas de ser de algunos chicos. También la historia se resuelve bien, pues tiene un final satisfactorio para todas las partes pero sin excesos ni cambios milagrosos.