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SOUTHALL, Ivan

En escenarios de su país, las novelas del autor suelen tener un tinte ecologista y ser realistas y clásicas peripecias de grupos de chicos enfrentados a problemas, naturales o causados por otros hombres.

En Suelta el globo, sin embargo, aborda el problema de un minusválido psíquico, centrando la acción en el desbordado y angustioso mundo imaginativo de John, a quien sus ideas se le disparaban «como gatos asustados por una calleja estrecha». Con talento, el autor logra mantener la tensión e interesarnos por las peleas interiores de John, en las que tanto influye su vida familiar, en especial las discusiones entre sus padres: «Una pelea a gritos en la que todos tomaban parte, también papá, con mamá lanzando chillidos en su cuarto y papá intentando calmarla cuando alguien pasaba cerca de la puerta y trataba de escuchar. Una pelea en la que se decían todas las cosas imaginables, que luego dolían durante días, que dejaban a todos entristecidos y deseando que nunca hubieran sido pronunciadas aquellas palabras». Aunque John, desde el fondo de su mente, es consciente de que sus padres se quieren y le quieren…

Habían convertido su cuerpo en una cárcel

El curso de los pensamientos de John muestra que sus padres tienen dificultades para equilibrar libertad y control: le decían «que era distinto de los demás chicos, que era tan bueno como inútil, que era una tremenda carga para todos, que era un medio muchacho, no un muchacho entero, que era un curioso objeto llamado John Clement Sumner, que debía manipularse con mucho cuidado, como un huevo cascado.

Algunas veces pensaba que iba a explotar: ¡Bang! Y alguien tendría que acudir corriendo con una escoba para recoger el billón de trocitos en que se había convertido.

¿Es que no podían darse cuenta de que realmente era un muchacho atado de pies y manos, que ellos habían convertido su cuerpo en una cárcel, que era un joven león encadenado, un águila con las alas cortadas. […] ¿Es que no sabían que un globo no es un globo hasta que alguien corta la cuerda?».

Finalmente, si a sus padres se les hace evidente que han de afrontar el riesgo de la libertad de su hijo, que el peor daño que le pueden hacer es sobreprotegerlo, también a John se le plantea que ha de entender la libertad como una oportunidad de decirse a sí mismo que no, en lugar de que sean los demás quienes se lo digan.