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domingo, 2 de abril de 2017

Mucho que aprender (1)


Me ha parecido un gran libro Imperiofobia y leyenda negra, de María Elvira Roca Barea. En él se da mucha información de un modo ameno, polémico, convincente y accesible. Está dividido en tres grandes partes.

En la primera, titulada «Imperios y leyendas negras: la inseparable pareja», se comentan similitudes y paralelismos entre los imperios de Roma, España, Estados Unidos y Rusia, y entre sus respectivas leyendas negras. La autora explica y ejemplifica que «no suele haber causas objetivas en el nacimiento de las leyendas negras imperiales. Estas buscan sus motivos o los generan, y es imposible que no encuentren algo a lo que agarrarse»; que «todas las leyendas negras nacen en el subsuelo de la frustración» y «brotan entre los pueblos que han de vivir en la órbita de otro pueblo más poderoso (…) hacia el que proyectan complejos y resentimientos».

En la segunda parte, «La hispanofobia en la época imperial: orígenes y fisonomía», habla de sus comienzos en Italia, de su continuación en los Países Bajos, Inglaterra, y Alemania. Explica la importancia de la propaganda organizada contra el Imperio español en los Países Bajos, del nacimiento del mito de la Inquisición, y de los rasgos propios del estilo español de imperio en América. Dice la autora que «la soberbia intelectual del Humanismo fue un fenómeno sin precedentes en la Europa cristiana y no tendrá parangón hasta la Ilustración»; y habla de que resulta ridícula la idea que impusieron los humanistas de que «el Renacimiento se produjo a pesar de que España estaba al mando en la Europa Occidental, y no porque España mandaba. Esta aberrante idea ha vivido y vive con holgura en la historiografía y el ensayo, como si una revolución en las costumbres, en la cultura, en la manera de ver del mundo de tal envergadura como el Renacimiento, pudiera producirse no ya contra el grupo dirigente, sino al margen de este». Pero si los italianos buscaban rebajar la eminencia, oscurecer el brillo del imperio para poner de manifiesto su superioridad (o al menos su no inferioridad), los protestantes colocaron a los españoles al nivel del Demonio y del Anticristo: la identidad colectiva de los pueblos protestantes se levantó sobre la denigración de los católicos y, entre ellos, España ocupaba el lugar de honor.

La tercera parte, sobre «La leyenda negra desde la Ilustración a nuestros días», explica el nacimiento de la hispanofobia particular que difunden los ilustrados franceses: los españoles son ignorantes, atrasados, decadentes, intolerantes… Pero es que las tres grandes imperiofobias del Occidente moderno —la rusofobia, la hispanofobia y el antiamericanismo— se unen en la Francia del siglo XVIII. Conforme las ilusiones imperiales francesas se van desvaneciendo, los intelectuales franceses buscan la forma de reducir cualquier forma de eminencia histórica: «todos los imperios, viejos o en ciernes, que conviven con Francia son una desgracia. Son bárbaros, atrasados o degenerados. Rusia, España y Estados Unidos ofrecen un lamentable espectáculo». Explica también cómo la palabra Latinoamérica se impone frente a Hispanoamérica e Iberoamérica en la Francia del XIX pues cualquiera de las dos últimas «dejaba fuera la importantísima labor de Francia en aquellos lares: Haití, Guadalupe, La Martinica, La Guyana… Tráfico de esclavos a gran escala y penales básicamente. (…) Lo latino es una unidad superior de pueblos a cuya cabeza está Francia».

La autora concluye haciendo notar lo curioso de que tantos intelectuales del XIX y del XX miren hacia el pasado para echar la culpa del hundimiento del imperio precisamente a quienes lo levantaron y no se miren a sí mismos como los responsables de haberlo llevado a la decadencia: «es un argumento disparatado». «Lo que hay que preguntarse no es por qué el Imperio español se vino abajo en la primera mitad del siglo XIX, sino cómo consiguió mantenerse en pie tres siglos, porque ningún fenómeno de expansión nacido desde la Europa Occidental (y nunca dentro de ella) ha conseguido producir un periodo más largo de expansión con estabilidad y prosperidad». Es necesario levantar todo el trampantojo de la leyenda negra y de tantas verdades a medias y estudiar en serio el Imperio español porque hay en él muchísimo que aprender.

María Elvira Roca Barea. Imperiofobia y leyenda negra (2017). Madrid: Siruela, 2017; 482 pp.; col. Biblioteca de ensayo; prólogo de Arcadi Espada; ISBN: 978-84-16854-23-3. [Vista del libro en amazon.es]

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