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domingo, 26 de abril de 2015

Del idealismo al conformismo


En Historia breve del mundo reciente, de José Luis Comellas, encontré, al hilo de los sucesos que se cuentan, algunos comentarios clarificadores que no vi en las historias mencionadas recientemente —Historia mínima del siglo XX e Historia del mundo en el siglo XX—.

Por ejemplo, en relación a los desórdenes juveniles de los años sesenta y setenta, señala que si hay siempre «un fenómeno generacional, caracterizado por el "cansancio de lo existente", una conciencia juvenil que se encuentra una realidad que no comparte y que no le gusta», la disputa generacional de aquellos años «posee un amplio contenido diferencial, por cuanto, como observó uno de sus autores, "los jóvenes cuestionan las formas de vida que los mayores han construido para ellos, sin haberles consultado". La frase está inspirada en otra similar, aunque de distinto contenido, de Jean-Paul Sartre, y resulta difícil precisar hasta qué punto los "mayores" —y qué mayores, y cuándo— habían construido un estilo de vida, ni a qué edad sus hijos debían ser consultados». Además, en las actitudes juveniles de aquellos años y posteriores tuvo un gran peso la música rock: «Como es bien sabido, lo que caracteriza al rock and roll —desde los años sesenta suele usarse solo la palabra rock— es el predominio de la percusión sobre la melodía, y no digamos sobre la armonía, y quizá sobre todo el ritmo fuerte y agresivo caracterizado por el doble acento en el tiempo fuerte y el tiempo débil, que provoca una continua sensación de inestabilidad o de inversión de elementos. Su influjo en los estados de ánimo fue mucho más fuerte que el de otra forma de música anterior».

O, también, cuando habla de lo que denomina «historia de la actualidad», aunque la actualidad, como tal, no forma todavía parte de la historia, explica bien algunos rasgos de la posmodemidad, «una realidad multiforme, extraordinariamente difícil de describir, no solo por su tendencia a la indefinición, sino por las múltiples descripciones de que ha sido objeto». Señala que la palabra posmodernidad «sugiere que se ha acabado la modernidad o aquello que estaba vigente en los tiempos considerados como "modernos": conceptos, convicciones, valores, formas establecidas que ya no lo están, o se dice que no lo están. (…) Parece que no se jacta de ser edificadora. Es lugar común que muchas de las ideas que definen la posmodemidad nacieron con la "revolución de 1968": el uso indiscriminado de la libertad, el destierro de las convicciones o convenciones (ambas cosas) de nuestros antecesores, el apartamiento de todo lo que tenga que ver con las "normas", los "cánones" o, en su versión más extrema, con los "principios". Pero con una diferencia muy clara respecto de los movimientos juveniles de 1968: aquellos movimientos, en medio de su vaguedad, tenían una dosis de idealismo y pretendían un mundo nuevo y más auténtico. Por el contrario, la posmodemidad no soporta la palabra "idealismo"».

José Luis Comellas. Historia breve del mundo reciente (2005). Madrid: Rialp, 2010; 464 pp.; col. Bolsillo; ISBN: 978-8432137914. [Vista del libro en amazon.es]

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