Este sitio emplea cookies de Google para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y para analizar el tráfico. Google recibe información sobre su uso de este sitio web. Si utiliza este sitio web, se sobreentiende que acepta el uso de cookies. Entendido | Más información
Nota: 'Enseñanzas de los belenes (2)' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Enseñanzas de los belenes (2)


José Jiménez Lozano: «En nuestra cultura europea, toda la vibrante vida de Belén ha ocupado la infancia, y destilando luego su memoria hasta el fin, en la vida de hombres y mujeres, gracias a construcciones de corcho, ríos de papel aluminio o de espejos, piedras revestidas de musgo, nieve figurada con harina, y figurillas de barro, que recrean la vida de aquella aldea a la pertenecía el establo; y a veces con sabrosos anacronismos. Y todo esto ha suministrado a muchas generaciones un consumado instrumento de juicio exacto de la realidad, desde el funcionamiento de los poderes públicos que hoy como ayer siguen sometiendo a los pueblos a la trashumancia en busca de trabajo, a los registros de tributación y disponibilidad pública, y hasta la vieja práctica del infanticidio.

Cualquier niño así instruido por el belén sabría luego quitarles las máscaras a los acontecimientos más brillantes y a los poderes más altos, y reconocer su fraude y la antigüedad de su violencia, y sobre todo guardaría en su corazón una profunda alegría. La misma que ha recorrido durante siglos las artes y las letras, regalando al mundo los más altos logros de belleza, y también ha entrado en la vida cotidiana, hasta en la cocina y la repostería, en la reunión familiar especial, y en la candidez de la nieve que se simula en los belenes con la inocente harina, o en las luces en medio de la noche como la esperanza del mundo.

Ciertamente también algunos de estos belenes han sido auténticas obras de arte y podemos admirarlos, o sonreírnos con sus añadidos costumbristas y folclóricos. Pero sin duda alguna lo más importante es la impronta que se deja en el belén que se hace en cada casa, en el colegio o en la pequeña iglesia. Y esa impronta de alegría, que nos evoca la que puso Francisco de Asís en su belén, nos ofrece su resplandor y nos torna en nuestros adentros».

José Jiménez Lozano. Revista de la Asociación Belenistas de Valladolid. Navidad, 2010.

Enviar Imprimir

publicidad   política de privacidad   aviso legal   desarrollo