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Nota: 'Las preguntas malditas (2)' :: bienvenidosalafiesta ::    
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sábado, 1 de junio de 2013

Las preguntas malditas (2)


Una de las ideas que se deben destacar, entre las que se tratan en Los hermanos Karamázov, es la de la impostura, que si «aparece como una presencia obsesiva en las páginas de Dostoievski, de la primera a la última, comenzando por El doble y continuando en Los demonios», dice Joseph Frank, culmina de modo majestuoso en esta novela con La Leyenda del Gran Inquisidor que figura en el capítulo quinto. Si gran parte del simbolismo de Los demonios se basaba en la idea de una belleza falsa que ha sustituido a la auténtica belleza y que, por tanto, ha de hablar, engañosamente, en nombre de la Verdad y de Dios, esto se pone más de manifiesto en la dialéctica del Gran Inquisidor cuando, en un pasaje repetidamente citado, habla en nombre de Cristo al mismo Cristo.

Otra de las ideas, que se basa en una experiencia personal del autor convenientemente transfigurada, la explica Frank del siguiente modo: «En una ocasión en que Dostoievski estaba releyendo el Libro de Job una vez más (…), le escribió a su esposa que esa lectura le produjo un estado de “arrobamiento tan enfermizo” que casi le hizo llorar. “Es una cosa extraña, Ania, este libro fue de los primeros en mi vida que me causó una honda impresión; en aquel entonces, yo era todavía casi un niño”. En Los hermanos Karamazov aparece una alusión a esta experiencia reveladora, cuando el padre Zósima recuerda la gran conmoción que le produjo la lectura del Libro de Job a los ocho años de edad y dice que sintió que “por primera vez en mi vida recibí conscientemente la palabra de Dios en mi corazón”. Esta simiente habría de florecer un día en la magnífica exuberancia de la protesta apasionada de Iván Karamazov contra la injusticia de Dios en La leyenda del Gran Inquisidor; pero también habría de fructificar en la sumisión de Aliosha ante la grandiosidad abrumadora del infinito, que también a Job le hizo inclinar la cabeza, y en las enseñanzas de Zósima acerca de la necesidad de una inquebrantable fe en la bondad de la misteriosa sabiduría de Dios. El genio de Dostoievski como escritor estriba en haber sido capaz de sentir (y de expresar) estos dos extremos del rechazo y la aceptación».

Fiódor Dostoievski. Los hermanos Karamásovi (Братья Карамазовы, 1879), en Obras Completas, tomo III. Barcelona: Aguilar, 1949, 4ª ed.; 598 pp.; trad., introd., prólogos, notas y censo de personajes, de Rafael Cansinos Asens. Edición en dos volúmenes, titulada Los hermanos Karamázov, en Madrid: Alianza, 2006; 504 y 688 pp.; col. Bolsilllo Literatura; trad. de Augusto Vidal Roget; ISBN: 978-8420660639 y 978-8420660646. Otra edición está en Barcelona: Alba, 2013; 1008 pp.; col. Clásica Maior; trad. de Marta Rebón, Fernando Otero, Marta Sánchez-Nieves; ISBN: 978-8484289210. [Vista de esta última edición en amazon.es]

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