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Nota: 'Posos de melancolía' :: bienvenidosalafiesta ::    
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martes, 10 de abril de 2012

Posos de melancolía


En El lobo rojo, de Friedrich Karl Waechter,  un perro recuerda su vida: nace en una familia acomodada, siendo un cachorro se cae de la carreta en que lo llevan un día nevado de invierno, lo rescata luego una loba que lo une a su camada de lobeznos, por lo que crece como un lobo y aprende a cazar como ellos. Cuando los lobos viajan hacia el Oeste, igual que los que huyen de la guerra, la loba cae en una trampa y el perro queda herido, pero una niña, Olga, lo recoge y le pide a su padre que lo cure, cosa que hace. Se convierte así en el perro de la niña pero un cartel, en ruso, avisa que ha crecido entre lobos. Nos enteramos entonces que es Olga la que está escribiendo su historia.

Relato sereno, que deja un poso de melancolía, pero que tiene fuerza, tanto en su argumento como en su composición gráfica. No tiene particulares intenciones de aleccionar sobre nada sino, simplemente, mostrar de modo realista el transcurso de la vida del perro y de los hombres con los que se ha relacionado y, tal vez, sugerir paralelismos entre los comportamientos animales y los humanos. La narración alterna dibujos en color y dibujos en blanco y negro. Es un buen recurso que, al final, todas las imágenes de la vida del perro aparezcan, en una sola página en cuadros reducidos, como recordando todo lo contado antes.

Friedrich Karl Waechter. El lobo rojo (Der rote Wolf, 1998). Salamanca: Lóguez, 2011; 58 pp.; trad. de L. Rodríguez López; ISBN: 978-84-96646-71-1.

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