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sábado, 10 de diciembre de 2011

Lógica básica


Una mayoría de los artículos que Chesterton publicó en el The Illustrated London News entre 1917 y 1922 trata sobre las cuestiones que se discutían entonces, según se acercaba el final de la primera Guerra Mundial y según se desarrollaban las conversaciones posteriores para establecer reparaciones y fijar nuevos tratados de paz. En unos seguía subrayando la maldad del anarquismo prusiano y decía que, para el futuro, la cuestión más práctica era la de preguntarse si había sido una interrupción o si era un precedente (6 de enero de 1917). En otros, donde insistía en la legitimidad de haberlo combatido y la satisfacción por haberlo vencido, indicaba que no era cuestión de defender o no la guerra sino de que hay un momento en el que la autodefensa es casi el único curso de acción, por lo que es superfluo decir si es el correcto o no (14 de abril de 1917). A los mismos contrincantes dialécticos les decía que aceptaría la visión pacifista de la guerra si pudiese aceptar también su visión de la paz (10 de mayo de 1919) que, entre otras cosas, pedía a los países pequeños que no luchasen para ser libres y, por tanto, a todos los efectos, que abandonasen la esperanza de serlo (3 de agosto de 1918).

Luego, cuando la guerra va quedando atrás, Chesterton aborda muchas cuestiones como con la intención de recordar lecciones de lógica básica. Así, decía, no debemos dejarnos engañar por los nombres: hay muchas cosas más espirituales que el espiritualismo, hay muchas cosas más ocultas que el ocultismo (12 de abril de 1919). O, a propósito de la popularización de la teoría de la relatividad, uno de tantos descubrimientos científicos cuyo alcance real se desconoce pero que termina en boca de todos como algo ignorado pero indiscutible, señalaba que sólo podemos observar la relatividad a partir de la razón: quien, a partir de los cálculos sobre las estrellas y el espacio, duda de toda medida y proporción, es como quien, a través de un telescopio poderoso, indica que ha visto que es ciego (13 de diciembre de 1919). O advertía contra la curiosa manía de algunos de intentar explicarnos lo que comprendemos por medio de algo que no comprendemos: como si el carácter expansivo del irlandés quedase aclarado si lo llamamos «temperamento Céltico», como si no pudiéramos hablar de hombres que viven en marismas sino de hombres cuya manera de ser está curiosamente afectada por el hecho de vivir en marismas (21 de octubre de 1922).

Por supuesto, no faltan descripciones de algunos males de la sociedad en la que vivimos. Una, cuando señala que quienes son lo bastante poderosos para hacer las leyes no necesitan romperlas (14 de enero de 1922). Otra, cuando habla de que una marca especial de nuestro mundo es su dogmatismo inconsciente: muchos que, para burlarse, dicen que los viejos devotos creían sin conocer por qué creían, creen sin conocer lo que creen y sin siquiera saber que lo están creyendo, actúan como quien asume un credo y después olvida que lo ha asumido, sacan conclusiones pero no pueden decir nada sobre sus principios pues han olvidado los hechos o las suposiciones de las cuales depende su teoría completa (15 de marzo de 1919).

G. K. Chesterton. Collected Works, volume XXXI, The Illustrated London News 1917-1919. San Francisco: Ignatius Press, 1989; 596 pp.; edited by Lawrence J. Clipper; ISBN: 0-89870-232-I.
G. K. Chesterton. Collected Works, volume XXXII, The Illustrated London News 1920-1922. San Francisco: Ignatius Press, 1989; 607 pp.; edited by Lawrence J. Clipper; ISBN: 0-89870-244-5.


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