Este sitio emplea cookies de Google para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y para analizar el tráfico. Google recibe información sobre su uso de este sitio web. Si utiliza este sitio web, se sobreentiende que acepta el uso de cookies. Entendido | Más información
Nota: 'Creer o no creer en la felicidad' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
RomillyGreciaViolencia.jpg

viernes, 1 de octubre de 2010

Creer o no creer en la felicidad


En La Grecia antigua contra la violencia, Jacqueline de Romilly habla de cómo los clásicos griegos «lucharon contra la violencia con las palabras, palabras insertadas en obras literarias, palabras portadoras de sentido». Entre muchas otras consideraciones interesantes, al final pone un ejemplo para señalar una importante diferencia de tono entre las obras modernas y las clásicas tragedias griegas cuando tratan sobre la violencia. Cuando la Antígona de Sófocles es conducida a la muerte se lamenta de su destino y de que vaya a morir «sin lecho nupcial, sin canto de bodas, sin haber tomado parte en el matrimonio ni en la crianza de hijos»: «los deleites de la vida, dice Romilly, siguen estando ahí, como un furtivo pesar en el corazón de la tragedia. Por el contrario, en la Antígona de Anouilh, lo que Antígona rechaza, lo que repudia, es toda la vida en su conjunto: “esa triste palabra, la felicidad”. Seguramente no sea gran cosa; pero la diferencia de mentalidad entre las dos épocas se trasluce en este detalle. Y es grave, pienso, no creer en la felicidad».

Por eso, y vuelvo atrás en el texto de Romilly, «la literatura será lo que es; pero, en las aulas, para los jóvenes, cuando se trata de inculcarles —hasta donde sea posible— todo lo que pueda hacer retroceder la sombría violencia que padecemos, sería preciso más bien formar su juventud con los autores antiguos o clásicos. A los autores más modernos siempre los podrán conocer por el contexto del presente; los jóvenes ciertamente no los ignorarán. Pero cabe la esperanza de que la lectura de otros textos ayude a fortalecer en ellos el asco por la violencia, y a permitir que se desarrollen en ellos fuerzas de resistencia. Hay que comunicarles, a cualquier precio, un poco de esta savia y de este impulso que hemos perdido». (Bueno, no a cualquier precio, añadiría yo).

Jacqueline de Romilly. La Grecia antigua contra la violencia (La Grèce Antique contre la violence, 2000). Madrid: Gredos, 2010; 153 pp.; trad. de Jordi Terré; ISBN: 978-84-249-0633-7.

Enviar Imprimir

publicidad   política de privacidad   aviso legal   desarrollo