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Notas de agosto de 2020 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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sábado, 15 de agosto de 2020

Del historiador inglés Christopher Dawson (1889-1970) he puesto aquí notas tomadas de varios libros:

—De Historia de la cultura cristiana (ensayos de distintas fechas, 1930-1960): Un largo proceso educativo, El futuro no es previsible, En el siglo XII (1), En el siglo XII (2).

—De La religión y el origen de la cultura occidental (1950): una reseña extensa del libro, La primera biblioteca de traducciones para jóvenes, Un nuevo punto de partida.

—De Dinámica de la historia universal (1957): Atención a los fracasos.

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PerezGGerona.jpg
viernes, 14 de agosto de 2020

Séptima novela de los Episodios Nacionales.

El relato comienza en 1810 con una especie de introducción en la que Gabriel hace balance de lo sucedido en el plano bélico hasta el momento y explica «la tormenta de malas pasiones que bramaba en torno a la Junta Central. Sucedía en Sevilla una cosa que no sorprenderá a mis lectores, si, como creo, son españoles, y es que allí todos querían mandar. Esto es achaque antiguo, y no sé qué tiene para la gente de este siglo el tal mando, que trastorna las cabezas más sólidas, da prestigio a los tontos, arrogancia a los débiles, al modesto audacia y al honrado desvergüenza». En esa descripción de cómo «el poder central era un hervidero de intriguillas», continúa diciendo que «las ambiciones injustificadas, las miserias, la vanidad ridícula, la pequeñez inflándose para parecer grande como la rana que quiso imitar al buey, la intolerancia, el fanatismo, la doblez, el orgullo rodeaban a aquella pobre Junta, que ya en sus postrimerías no sabía a qué santo encomendarse». Pide luego perdón por ocuparse de estos «sainetes de epopeya» y dice también que, con todo, «verdad es que las discordias de arriba no habían cundido a la masa común del país, que conservaba cierta inocencia salvaje con grandes vicios y no pocas prendas eminentes, por cuya razón la homogeneidad de sentimientos sobre que se cimentara la nacionalidad, era aún poderosa, y España, hambrienta, desnuda y comida de pulgas, podía continuar la lucha».

Hechas estas declaraciones, Gabriel cuenta cuáles fueron sus destinos después de haber vivido el sitio y la caída de Zaragoza y cómo, en ese momento, alistado en el ejército del Centro llega al Puerto de Santa María y allí coincide con Andrés Marijuán, a quien había conocido en Bailén, que «me entretuvo durante dos largas noches con la descripción de maravillosas hazañas que no debo ni puedo pasar en silencio». Toda la novela en adelante se ocupa ya de la narración de Andrés, en la que, aparte de contar la resistencia numantina de Gerona durante muchos meses —se podría decir que semejante a la de Zaragoza— y su caída final. El otro hilo que recorre su relato es su relación con Siseta, una chica con la que piensa casarse, con sus hermanos pequeños, y con un vecino que tienen, un anciano completamente obsesionado con que su propia hija no se dé cuenta de lo que ocurre a su alrededor y que les obliga a representar para ella «una farsa lúgubre». Este personaje le permite al narrador mostrar cómo hasta la gente más sencilla y buena puede comportarse con un egoísmo feroz: lo llama «la ley de las grandes calamidades públicas, en las cuales, como en los naufragios, el amigo no tiene amigo, ni se sabe lo que significan las palabras prójimo y semejante».

El narrador explica que ha modificado un poco la relación de Marijuán pues «su rudo lenguaje me causaba cierto estorbo al tratar de asociar su historia a las mías», advertencia que hace para que los lectores no se sorprendan de encuentran «observaciones y frases y palabras impropias de un muchacho sencillo y rústico». «Téngase presente, continúa, que en la época en que hablo, cuento algo más de ochenta años, vida suficiente a mi juicio para aprender alguna cosa, adquiriendo asimismo un poco de lustre en el modo de decir». En su relato, como hizo al cantar las cualidades de Palafox, en este caso aplaude la figura del gobernador militar de Gerona, el «incomparable D. Mariano Álvarez de Castro, el hombre, entre todos los españoles de este siglo, que a más alto extremo supo llevar la aplicación del sentimiento patrio». Con su característico estilo sentencioso, al contar cómo fue torturado y muerto en prisión, el 22 de enero de 1810, el narrador declara que «aquel asesinato, si realmente lo fue, como se cree, debía traer grandes catástrofes a quien lo perpetró o consintió, y no importa que los criminales, cada vez más orgullosos, se nos presentaran con aparente impunidad, porque ya vemos que el mucho subir trae la consecuencia de caer de más alto, de lo cual suele resultar el estrellarse».

Al final Gabriel hace una digresión de más amplio alcance por la que pedirá disculpas pero que tiene interés: «a mi juicio, Napoleón I y su efímero imperio, salvo el inmenso genio militar, se diferencian de los bandoleros y asesinos que han pululado por el mundo cuando faltaba policía, tan sólo en la magnitud. Invadir las naciones, saquearlas, apropiárselas, quebrantar los tratados, engañar al mundo entero, a reyes y a pueblos, no tener más ley que el capricho y sostenerse en constante rebelión contra la humanidad entera, es elevar al máximum de desarrollo el mismo sistema de nuestros famosos caballistas. Ciertas voces no tienen en ningún lenguaje la extensión que debieran, y si despojar a un viajante de su pañuelo se llama robo, para expresar la tala de una comarca, la expropiación forzosa de un pueblo entero, los idiomas tienen pérfidas voces y frases con que se llenan la boca los diplomáticos y los conquistadores, pues nadie se avergüenza de nombrar los grandiosos planes continentales, la absorción de unos pueblos por otros… etc. Para evitar esto debiera existir (no reírse) una policía de las naciones, corporación en verdad algo difícil de montar; pero entretanto tenemos a la Providencia, que al fin y al cabo sabe poner a la sombra a los merodeadores en grande escala, devolviendo a sus dueños los objetos perdidos, y restableciendo el imperio moral, que nunca está por tierra largo tiempo».

[Vista del libro en la Biblioteca Virtual Cervantes y en amazon.es]

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CiceronVejez.jpg
jueves, 13 de agosto de 2020

Otro estupendo libro de la colección Doce uvas: Acerca de la vejez, uno de los más breves y más vivaces tratados de Cicerón. El editor y traductor explica, en la breve presentación, cómo el autor nos presenta sentimientos personales, ejemplos históricos, recuerdos literarios y pensamientos filosóficos, en forma de diálogo. Cicerón hace hablar a Cayo Lelio (cónsul en el 190 a. C.), conocido como «el Sabio», y a Publio Cornelio Escipión (185-129 a. C.), llamado después «Africano el Menor», en el año 150 a. C., con Marco Porcio Catón «el Mayor» (234-149 a. C), también conocido por «el Censor», que es quien da las lecciones éticas a sus interlocutores. (De Catón mencioné, tiempo atrás, un libro con sus dichos y una buena biografía novelada sobre él de Eugenio Corti).

Algunas citas:

«Las más útiles armas de la ancianidad (…) son las artes y las ejercitaciones en la virtud, que, cultivadas durante toda una vida, en el caso de haber vivido mucho y largo tiempo, producen admirables frutos, no solo porque nunca nos abandonan —ni siquiera en el postrero momento de la vida, por más que constituya una cima—, sino también porque la consciencia de una vida bien llevada y de muchas obras bien hechas es el recuerdo más gozoso».

«Quienes niegan que la ancianidad pueda tener su lugar en la administración de las cosas (...) se comportan del mismo modo que alguien que dijera algo así como que un timonel nada hace a la hora de navegar, fijándose en que, mientras tanto, los unos trepan por los mástiles, los otros andan corriendo por la cubierta y otros achican la sentina, mientras que él se queda quieto, sentado en la popa, sosteniendo el timón. Y, sin embargo, hace algo mucho más grande y mejor. Las cosas de importancia se llevan a cabo no con la fuerza, la velocidad o la celeridad del cuerpo, sino con el juicio, la autoridad y el pensamiento. Y estas cosas son aquellas de las que la ancianidad no solo no se ve privada, sino en las que suele incluso abundar».

«Tenéis que recordar que, en todo mi discurso, estoy alabando la ancianidad que se sustenta sobre los fundamentos de una buena adolescencia. De ello que se confirma lo que, en una ocasión, dije con la firme aprobación de todos: que es desgraciada la ancianidad que tenga necesidad de defenderse con palabras. Ni el cabello cano ni las arrugas pueden sustraer repentinamente la autoridad, pero la edad superior que recoge los más altos frutos de autoridad es aquella que, previamente, se ha conducido con honestidad».

«Nadie jamás —Escipión— conseguirá convencerme de que tu padre Paulo o tus abuelos Paulo y Africano; ni de que el padre de Africano o su tío paterno; ni de que otros muchos excelentes varones que no es necesario traer a cuenta, se hubieran podido esforzar por cosas tan grandes que pasaran a la posteridad, si no hubieran concebido que, con ello, la posteridad se extendía hasta dar con ellos mismos. ¿O es que piensas que yo hubiera asumido trabajos tan grandes, durante noche y día, en las campañas de mi patria y del extranjero, si el término de mi gloria estuviera cortado con los mismos límites de mi vida física? En ese caso, ¿no habría sido mucho mejor pasar una vida ociosa y tranquila, sin trabajo ni contienda alguna?»

«Desconozco de qué otro modo el ánimo, elevado en sí mismo, hubiera podido tener puesta su vista siempre delante, hacia la posteridad, como si supiera con seguridad que, tras salir de la vida, fuera finalmente a seguir vivo. Estoy seguro de que este ánimo eminente no se esforzaría al máximo hacia la inmortalidad y la gloria a no ser que fuera su condición permanente la de ser inmortal».

Marco Tulio Cicerón. Acerca de la vejez (Cato Maior de senectute, 44 a.C.). Madrid: Rialp, 2016; 108 pp.; col. Doce uvas; trad. de Alberto del Campo Echevarría; ISBN: 978-8432145971. [Vista del libro en amazon.es]

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GraneroPeligroE.jpg
miércoles, 12 de agosto de 2020

En peligro de extinción, de Nono Granero, es un álbum disparatado y con chispa, tanto por las figuras graciosas de los personajes como por el texto en versos con los que se cuenta la historia. Su protagonista principal es el lince Facundo, que se escapa de su jaula un día, y encuentra otros animales que, como él, están en peligro de extinción: el águila Adalberto y la tortuga Marina. Los tres viajan alrededor del mundo y conectan también con un panda, un koala, un cóndor, un oso blanco, una ballena, un tiburón. Luego los tres llegan a la Nasa y se unen a la mona Mónica y al jergo Jerónimo para un viaje espacial y, cuando aterrizan en un nuevo planeta, tropiezan con un paquicefalosaurio… Un acertado comentario de la contracubierta indica el interés particular de este álbum: «pensábamos que las historias como esta se habían extinguido».

Nono Granero. En peligro de extinción (2020). Barcelona: Ekaré, 2020; 64 pp.; ISBN: 978-8412060058. [Vista del álbum en amazon.es]

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martes, 11 de agosto de 2020

He abierto voz en el diccionario a Albert Asensio, Anthony Horowitz y Sydney Smith.

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sábado, 8 de agosto de 2020

Con el paso de los años he ido poniendo aquí notas tomadas de varios libros de David Mamet (1947-). Son estas:

—De Glengarry Glen Ross (1983) y Casa de Juegos (1987): Gente fragmentada;

—De Los tres usos del cuchillo: sobre la naturaleza y la función del drama (1998): Obras de conflicto social.

—De Una profesión de putas (1989): Ceñirse al canal.

—De Dirigir cine (1991): Abjurar del Culto a Uno Mismo.

—De Conversaciones con David Mamet (2001): La finalidad del teatro, Manipular o no, esa es la cuestión, Melodrama y tragedia, Cómo avanza una trama.

—De Bambi contra Godzilla (2006): Elecciones basadas en el contenido y en el valor, Dramas comprometidos y lacrimógenos.

—De Manifiesto (2010): Una salvajada intelectual y moral, Obras con víctima, Cómo estructurar una trama, Concepción totalitaria.

—Sobre Chicago (2018): Novelas decepcionantes.

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viernes, 7 de agosto de 2020

Otros dos libros con recopilaciones de cuentos populares que, por suerte, había sacado de la biblioteca pública poco antes del confinamiento, y pude leer durante aquellas semanas: Mitología americana: Mitos y leyendas del Nuevo Mundo, del cubano Samuel Feijóo, y Mitos, leyendas y cuentos peruanos, de los peruanos José María Arguedas y Francisco Izquierdo Ríos. Son buenos trabajos que reúnen cuentos de narradores orales de distinta procedencia.

Samuel Feijóo. Mitología americana: Mitos y leyendas del Nuevo Mundo (1983). Madrid: Siruela, 2010; 380 pp.; col. Las Tres Edades/ Biblioteca de Cuentos Populares; ISBN: 978-8498414646. [Vista del libro en amazon.es]
José María Arguedas y Francisco Izquierdo Ríos. Mitos, leyendas y cuentos peruanos (1947). Madrid: Siruela, 2009; 166 pp.; col. Las Tres Edades/ Biblioteca de Cuentos Populares; edición de Sybilla Arredondo de Arguedas en 2008; ISBN: 978-84-9841-290-1. [
Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 1 de agosto de 2020

En bienvenidosalafiesta: notas del mes de julio.

Como dije en el boletín anterior, bastantes libros de este mes, leídos en las semanas del confinamiento, no son novedades sino libros antiguos, por ejemplo, los de la primera serie de los Episodios Nacionales.

También durante aquellos días preparé las notas que ahora incluyo en la sección Autores de referencia, que se prolongará durante varias semanas más, y en la que hay muchas lecturas muy valiosas.

Dos libros recientes que vale la pena conocer puestos este mes son: una prometedora primera novela de una serie de aventuras fantásticas, El lobo de plata; y una novela reflexiva de balance de una vida, La agonía de Julián Bacaicoa.

Entre los buenos ecos de las selecciones de charlas y artículos sobre LIJ que publiqué hace poco, Verdades y leyendas y Corrientes profundas, agradezco especialmente este comentario.

En nuevocuaderno: notas del mes de julio. Aquí hay, y en agosto habrá, referencias a varios libros valiosos y recientes: Sigo aquí, El señor Marbury y Encrucijadas de nuestra época.

En Libros para jóvenes: notas del mes de julio.

En medium no he puesto notas nuevas pero sí he actualizado las entradas del interior de Una especie de índice de notas. Y, como anuncié, estoy a la espera de terminar de preparar un libro electrónico con una selección de las mejores.

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